Un escándalo ha sacudido al fútbol femenino en la República Checa. Petr Vlachovsky, exentrenador del 1. FC Slovacko y antiguo técnico de la selección femenina sub-19, fue condenado por grabar en secreto a varias de sus jugadoras en los vestuarios y las duchas del club durante años.
El caso ha provocado indignación en el mundo del fútbol. Pese a la gravedad de los hechos y al impacto que sufrieron las víctimas, la justicia checa optó por una condena leve: un año de prisión con suspensión de la pena y una prohibición temporal para ejercer como entrenador. La decisión ha generado una ola de críticas entre las futbolistas afectadas y también dentro del sindicato internacional de jugadores, que considera insuficiente el castigo.
Cuatro años grabando a sus jugadoras
Durante años, nadie en el equipo sospechó lo que ocurría. De acuerdo con la investigación policial, Petr Vlachovsky grabó en secreto a varias jugadoras del equipo femenino del Slovacko durante cerca de cuatro años. Para hacerlo utilizaba una diminuta cámara que ocultaba dentro de su mochila y que colocaba en los vestuarios y las duchas del club.
Las grabaciones afectaron al menos a catorce futbolistas, todas filmadas sin saberlo. Entre ellas había una menor que tenía 17 años en el momento en que se registraron las imágenes.
Los hechos salieron a la luz en septiembre de 2023, cuando la policía detectó en internet un vídeo de contenido sexual y logró rastrear su procedencia. La investigación posterior condujo a la detención del entrenador y, durante los registros, los agentes también encontraron material de pornografía infantil en su poder, lo que agravó aún más la gravedad de los hechos.
Además, este caso no es un hecho aislado en el fútbol europeo. Hace apenas unas semanas, un exdirectivo del club austríaco SCR Altach fue condenado por grabar a jugadoras en los vestuarios y las duchas del equipo. El acusado admitió haber filmado a futbolistas durante varios años utilizando teléfonos ocultos y recibió una pena condicional de siete meses de prisión y una multa económica.
Las secuelas psicológicas
Las futbolistas no supieron que habían sido grabadas hasta que la policía detuvo al entrenador. El descubrimiento provocó un fuerte impacto dentro del equipo y dejó secuelas emocionales en varias de las jugadoras.
Algunas relataron que empezaron a vivir con la sensación constante de estar siendo observadas. Varias confesaron que tenían dificultades para dormir y que la ansiedad se instaló en su rutina diaria ante la posibilidad de que alguien las estuviera vigilando. Incluso en lugares habituales para ellas, como gimnasios o instalaciones deportivas, muchas admitieron revisar de forma compulsiva si había cámaras ocultas.
El daño no fue solo psicológico. Algunas víctimas también explicaron que la experiencia afectó a la forma en que perciben su propio cuerpo, generando sentimientos de vergüenza, incomodidad e incluso rechazo.

Una sentencia polémica
La resolución judicial ha provocado una fuerte polémica. En mayo de 2025, la justicia checa cerró el caso mediante un procedimiento sin audiencia pública. El tribunal condenó al entrenador a un año de prisión, aunque la pena quedó suspendida, por lo que no ingresará en la cárcel. Además, deberá cumplir tres años de libertad vigilada.
La sentencia también contempla una prohibición para ejercer como entrenador en la República Checa durante cinco años, lo que le impediría trabajar en el país hasta 2030. Sin embargo, la medida no le impide entrenar fuera de sus fronteras durante ese tiempo.
El proceso judicial tuvo además otra consecuencia controvertida: al resolverse mediante una orden penal y sin juicio público, las víctimas no tuvieron la posibilidad de recurrir la decisión del tribunal.
Jugadoras y FIFPro cargan contra la sentencia
La sentencia ha provocado una ola de indignación entre las jugadoras afectadas y varias organizaciones vinculadas al fútbol. Algunas futbolistas llegaron a calificar el castigo de “burla” y denunciaron que la legislación del país no aborda con suficiente contundencia delitos de este tipo.
Ante la controversia, la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro) decidió sacar a la luz el caso para denunciar lo que considera una respuesta judicial insuficiente frente a un episodio de abuso dentro del deporte.
El sindicato también ha reclamado a la federación checa que adopte sanciones disciplinarias más duras. Entre sus propuestas figura la expulsión de por vida del entrenador de cualquier actividad relacionada con el fútbol. Además, piden a la FIFA que extienda esa posible sanción a nivel internacional para impedir que el técnico pueda continuar su carrera en otros países.
