IRÁN

La petición de Sara Khadem a Pedro Sánchez

Desde el exilio, la ajedrecista transforma su visibilidad pública en denuncia contra la normalización diplomática con Teherán.

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Una mujer frente a un mural anti Estados Unidos en Teherán
Efe

La gran maestra de ajedrez Sara Khadem ha lanzado un mensaje político directo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para exigir una respuesta más firme y coherente ante la situación de los derechos humanos en Irán. La declaración, hecha pública el 25 de enero de 2026, va más allá del gesto simbólico: interpela a las democracias que mantienen relaciones normales con la República Islámica y las emplaza a pasar del discurso a la acción.

La campeona de ajedrez, Sara Khadem
@saraa_khadem

La voz contra el silencio

Sara Khadem, conocida internacionalmente como Sara Khademalsharieh, es una de las ajedrecistas iraníes con mayor proyección internacional. Su nombre trascendió el ámbito deportivo cuando, durante competiciones oficiales, optó por no llevar el velo obligatorio, un gesto que la colocó en abierta confrontación con las normas impuestas por el    y la convirtió en una figura incómoda para las autoridades.

Desde entonces, su trayectoria ha quedado marcada por el exilio y por un compromiso público con la defensa de las libertades individuales. Khadem no interviene desde la política institucional, sino desde la experiencia personal de quien ha vivido la presión, la vigilancia y las consecuencias de disentir. Su relevancia como deportista de élite le otorga una voz amplificada que hoy utiliza para visibilizar una causa colectiva que trasciende el ajedrez.

Valores frente a intereses

El comunicado se articula en torno a una idea contundente: callar ante la opresión no es una posición neutral. La ajedrecista cuestiona que las democracias occidentales puedan seguir manteniendo relaciones diplomáticas normales con un sistema que, según denuncia, se sostiene sobre ejecuciones, encarcelamientos arbitrarios y la represión sistemática de la protesta pacífica.

Aunque el mensaje no se dirige exclusivamente a España, el Gobierno de Pedro Sánchez aparece como ejemplo concreto de un dilema más amplio: cómo conciliar los valores democráticos con una política exterior guiada por la estabilidad, los intereses estratégicos y las relaciones internacionales. La declaración transforma esa tensión en una pregunta incómoda para las democracias que proclaman la defensa de los Derechos Humanos como principio irrenunciable.

Miedo y represión

El comunicado sitúa el foco en la realidad cotidiana de Irán, con especial atención a la situación de las mujeres y a la creciente criminalización de la disidencia. Khadem dibuja el retrato de un país donde amplios sectores de la sociedad ya no se sienten representados por el poder político y donde la protesta, incluso pacífica, es tratada como una amenaza al Estado.

En ese escenario, la autora sostiene que la República Islámica ha visto erosionada su legitimidad social y que su autoridad se sostiene, en gran medida, a través del miedo. Su mensaje aspira a amplificar la voz de quienes no pueden expresarse libremente dentro del país ni acceder a espacios internacionales donde denunciar la represión que padecen.

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Una manifestante participa en una protesta en apoyo a los iraníes
EFE/EPA/MOHAMMED BADRA

La pregunta incómoda al Gobierno

La petición al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se aleja de las consignas genéricas. La ajedrecista reclama una revisión del enfoque diplomático hacia Irán y defiende la necesidad de ejercer una presión política efectiva sobre las estructuras de represión, evitando al mismo tiempo cualquier medida que castigue a la población civil o limite la ayuda humanitaria.

El planteamiento se resume en una pregunta incómoda para las democracias occidentales: cómo puede un Estado que se reivindica defensor de los derechos humanos sostenerlos como principio universal mientras normaliza relaciones con un régimen que los vulnera de manera sistemática.

Protesta de mujeres en Londres por la situación en Irán. Shutterstock
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El silencio como posición política

La frase que cierra el comunicado, “la historia juzga a quienes actúan, y también a quienes eligen callar“, condensa el mensaje político de Khadem. En ella, la ajedrecista convierte la inacción en una forma de responsabilidad, subrayando que la ausencia de decisiones también tiene consecuencias.

Su intervención se inscribe en una tendencia creciente de figuras del ámbito cultural y deportivo que, al margen de la política institucional, buscan influir en el debate público internacional. En este caso, la petición trasciende lo personal y lo simbólico: aspira a proyectar la voz de Irán más allá de sus fronteras y a exigir coherencia a quienes se reivindican como defensores de la democracia.

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