De una negligencia a los Juegos Paralímpicos, la historia de Desirée Vila

La atleta cuenta su historia en el documental 'Ganas de Vivir', que estrenan ahora en el Festival de Málaga

La atleta paralímpica Desirée Vila
EFE

El mundo del deporte está lleno de historias de superación. Deportistas que se han levantado después de duras derrotas, o que a pesar de tener todo en contra consiguieron sus sueños. Dentro del deporte paralímpico este tipo de historias son mucho más comunes. Personas que sufren una discapacidad física o mental compitiendo en el deporte de élite es algo digno de mencionar.

La mayoría de estos deportistas han tenido que adaptar su vida a estas circunstancias, pero cuando es de un día para otro no todos son capaz de levantarse. Es el caso de la atleta paralímpica Desirée Vila, que perdió su pierna a los 16 años por una negligencia médica.

Compromiso con el deporte

Desde muy pequeña Vila ha práctica numerosos deportes. Hip Hop, baile moderno y ballet entre otros. Hasta que encontró la gimnasia rítmica, donde destacó pronto gracias a su flexibilidad. Esto la ayudaba para hacer las cualteretas, los pinos y más ejercicios. “Me abrió un mundo ahí, porque digo, no sabía que existía eso. Se me da bien, empiezo a mejorar muy rápido y me llaman para el equipo nacional“, cuenta la gallega en el podcast El sueño olímpico.

“Yo tenía un compromiso muy grande. O sea, yo estaba dispuesta a todo por entrenar en ese deporte. Ahí empieza mi historia con el gimnasio, con el deporte en general, empiezo a competir y en 2015 tengo una lesión deportiva que no solo me cambia mi trayectoria deportiva, sino en general mi vida entera”.

Una negligencia la cambio

El 26 de febrero de 2015, la vida de Desirée se detuvo en seco tras una caída mientras practicaba gimnasia acrobática. “Haciendo una acrobacia, como yo tenía hiperextensión, la rodilla se me dobló para el otro lado. Entonces me rompí la tibia y el peroné y además la arteria poplítea, que es la que se encarga del riego de toda la pierna, se obstruyó y se quedó aplastada entre los huesos“, comenta la deportista.

Eso hizo su pierna se necrosara. Y ahí vino el auténtico calvario para Vila. El traumatólogo que debía estar ahí no estaba. Al día siguiente la bajaron a quirófano. Le hicieron una limpieza y una transfusión de sangre porque había perdido mucha, pero no la operaron. Ahí ya vieron que la pierna había que amputarla, pero decidieron no hacerlo porque querían intentar que otro “hospital asumiera la decisión”. La falta de riego sanguíneo desembocó en la amputación de su pierna derecha el 4 de marzo.

La aceptación

No solo perdió parte de su identidad, sino que vio truncado su sueño de ser gimnasta: “Formaba parte de la selección española de gimnasia acrobática y en ese momento supe que nunca volvería a competir“, confiesa Desirée, que además admitió tener incluso pensamientos suicidas y un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) derivado de la falta de aceptación de su nueva imagen.

“Me sentía fea, tapaba la prótesis y no me gustaba mi cuerpo. Vivimos en una sociedad que necesita la aprobación externa constante”, señala Vila, que ahora utiliza sus redes sociales para romper tabúes. “Tener una prótesis no me hace menos que los demás. Mi abuela me decía que usara pantalones largos para esconderla; hoy entiendo que no hay un solo cuerpo válido“.

Desirée Vila en los Juegos Paralímpicos de París 2024

La transición para volver a competir al máximo nivel no fue sencilla. Vila cuenta como tuvo que volver a nacer y aprender a caminar, a ducharme y a ser autónoma de nuevo. “Caer tan abajo cuando vienes de competir al más alto nivel es muy complicado”.

Referente del atletismo paralímpico español

“Tú vas a estar en los Juegos Paralímpicos”. Estas fueron las palabras del traumatólogo que la trato, y no podía estar más acertado. Campeona de España, plusmarquista nacional y diploma en Tokio 2020 tras dos Juegos Paralímpicos, son solo algunos de los logros de Desirée Vila.

Rodeada de sus seres queridos y al deporte pudo salir de la depresión y del tratamiento con antidepresivo. “El atletismo me devolvió la energía. Ahora estoy preparando Los Ángeles 2028“, afirma ahora con una sonrisa.

Ahora lleva su vida con una filosofía de vida muy clara: “Por muy bien rodeada que estés, cada uno tiene que buscar dentro de sí esa fuerza que le devuelva la capacidad de levantarse. Lo único incurable son las ganas de vivir”.

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