Cómo detectar si tu hijo tiene un trastorno alimentario

La OMS reporta que la mayoría de los trastornos se pueden desarrollar desde los 10 hasta los 19 años

Uno de cada siete jóvenes en el mundo de entre 10 y 19 años de edad padecen algún tipo de trastorno mental, según la Organización Mundial de la Salud. Según la organización, algunos trastornos de la conducta alimenticia como la anorexia y la bulimia nerviosas entran dentro de los padecimientos.

La Organización reporta que la mayoría de estos trastornos se pueden desarrollar durante la adolescencia desde los 10 hasta los 19 años. 

La doctora Fabiola Guerrero Alzola, especialista en Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Ruber Internacional, asevera que existen varias cosas que llevan a un menor a desarrollar Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). “Se trata de una combinación de influencias genéticas, emocionales, sociales y culturales que actúan sobre la vulnerabilidad de la persona”, explica. Es por eso que ha dado algunos consejos sobre cómo actuar si hay señales de ellos.

¿Qué son los TCA?

La doctora explica que los TCA son enfermedades mentales que alteran la forma en la que una persona se relaciona con la comida y su propio cuerpo. La anorexia, la bulimia o el trastorno por atracones comienza por cambios en la actitud hacia la comida o el deporte, y afectan tanto física como psicológicamente. 

Prevención de los trastornos en la infancia

Para evitar que estos trastornos se desarrollen, la doctora Guerrero Alzola tiene algunos consejos muy puntuales. Uno de ellos es que los niños es a enseñarse a quererse sin condiciones, pues los que aprenden a valorarse por lo que son y no por su cuerpo, crecen con una autoestima más sólida. “Es vital que los jóvenes comprendan que su valor no está ligado a su aspecto o a su peso”, recalca la experta. 

Una de las formas más efectivas es fomentar una imagen corporal positiva desde pequeños es celebrar sus diferentes habilidades, esfuerzos o pasiones. Esto también mientras se evita hacer comentarios sobre el peso o aspecto físico de alguien y de esta forma, disminuir la presión sobre la apariencia física. “Para lograrlo, hay que optar por frases como ‘me gusta verte disfrutar del deporte’ o ‘es maravilloso ver cómo te apasiona lo que haces’”, que funcionan mejor que el elogio a la delgadez, según la experta. 

El uso indiscriminado de las redes sociales también puede dañar la autoestima de los adolescentes al no saber si se trata de imágenes retocadas. “Muchos adolescentes comparan constantemente su cuerpo con los que ven en redes sociales, sin darse cuenta de que esas imágenes están retocadas o son poco realistas”, advierte la doctora.

Es imprescindible tener una buena relación con la comida y hablar más de equilibrios y menos sobre prohibiciones. También es importante evitar la culpa alrededor de la comida y hablar sobre si algún alimento “engorda” o no. “Todos los alimentos pueden formar parte de una dieta saludable”, asevera la experta. 

Otra cosa en la que se puede recalcar es en hacer deporte por bienestar y no por apariencia. El ejercicio debe estar ligado más al ser una fuente de energía y una herramienta para mejorar el ánimo. “El deporte tiene que estar ligado al bienestar, no a la obligación de quemar calorías o compensar lo que se ha comido”, asevera la especialista.

Señales de alerta

Por otra parte, la doctora Guerrero Alzola asevera que hay que prestar atención a ciertas actitudes o comportamientos como: contar calorías de manera obsesiva, realizar dietas restrictivas o ayunos prolongados, practicar deporte en exceso, aislamiento en horarios de comida, cambios de humor y preocupación por la comida y la dieta y el utilizar la comida para aliviar emociones. 

El momento de pedir ayuda

La doctora recomienda que en cuanto se comiencen a observar cambios inusuales, es momento acudir a los especialistas. “La intervención temprana es clave para detener el avance del trastorno y mejorar las probabilidades de recuperación”, recuerda la doctora. 

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