La selección femenina iraní se encuentra en Malasia, indicó este miércoles un portavoz de la Confederación Asiática de Fútbol, después de que algunas integrantes optaran por quedarse en Australia a raíz de la polémica surgida al no cantar el himno nacional antes de un partido de la Copa de Asia, en plena guerra en Irán.
“La Confederación Asiática de Fútbol brindará todo el apoyo necesario al equipo durante su estancia (en Malasia) hasta que se confirmen los preparativos de su próximo viaje”, apuntó un portavoz del organismo, sin especificar cuál es el próximo destino.
Las futbolistas, que partieron la noche del martes en un vuelo desde la ciudad australiana de Sídney, se encuentran en un hotel de Kuala Lumpur, dijo el portavoz.
El representante de la confederación asiática remarcó que priorizan “el bienestar y la seguridad” de las jugadoras, e instan a los medios de comunicación a respetar la privacidad de las componentes del equipo.
Last night I was able to tell five women from the Iranian Women’s Soccer team that they are welcome to stay in Australia, to be safe and have a home here. pic.twitter.com/2JQp9q9Z8W
— Tony Burke (@Tony_Burke) March 9, 2026
Una de las futbolistas cambia de opinión
Su llegada a Malasia, un país de mayoría musulmana, se produce mientras una de las siete integrantes de la selección femenina iraní que habían aceptado protección humanitaria en Australia tras disputar la Copa de Asia, cambiara de opinión.
El ministro australiano del Interior, Tony Burke, dijo este miércoles que la mujer se puso en contacto con la Embajada de Irán en Australia para solicitar ser recogida, lo que provocó que se revelara la ubicación en la que se encontraba, hasta entonces mantenida en secreto por motivos de seguridad.
Burke indicó que, tras conocerse esa decisión, las otras jugadoras que desean permanecer en Australia fueron trasladadas “de inmediato” a otro lugar para garantizar su seguridad.
Visados humanitarios
El martes, cinco futbolistas expresaron inicialmente su deseo de permanecer en Australia por motivos de seguridad y recibieron visados humanitarios. Posteriormente, una jugadora y una integrante del cuerpo técnico aceptaron también la oferta de protección.
La situación de las futbolistas iraníes había generado preocupación después de que no cantaron el himno nacional en su primer partido del torneo, lo que provocó críticas desde la televisión estatal iraní, calificándolas de «traidoras» en tiempos de guerra.
