La lluvia, el frío, las bajas temperaturas e incluso la nieve golpean a buena parte del país. Esto da pie a un consumo energético mayor de lo normal, y tiene que convivir con un enemigo “silencioso”: el consumo fantasma. El cual es aún más grande si hay niños en el hogar.
Por ello, y con el fin de hacer frente a este “vampiro energético”, te ofrecemos los consejos de los expertos sobre cómo reducir el gasto de luz de tu casa con hijos pequeños. Lo notarás en tu próxima factura.
El reto de las familias con niños y el consumo fantasma en invierno

Hoy en día, tener hijos en casa significa tener un aluvión de dispositivos, aparatos y electrodomésticos consumiendo electricidad constantemente. Un gasto que se acentúa en invierno, especialmente si se usan radiadores eléctricos y otros
El consumo va desde la carga de dispositivos, pasando por los frecuentes usos de lavavajillas y lavadoras, hasta los monitores de bebés y similares. Y en invierno, hay que sumar factores como la corta duración de los días, la mayor dependencia tecnológica de los niños y el uso de aparatos para calentar el hogar.
Asimismo, se produce un gasto silencioso de los dispositivos en standby que poca gente nota. Y que, según los expertos, supone un sobrecoste en las facturas de entre 60 y 100 euros al año.
Esto sucede cuando las fuentes de alimentación, luces LED, transformadores y otros aparatos permanecen “encendidos”. Este consumo en standby puede alcanzar el 10% de la energía total consumida en una vivienda media en España, según diversos datos. Y no es descabellado asumir un coste mayor en caso de tener varios hijos menores en el hogar.
Estrategias para reducir el gasto en la luz que funcionan

Para reducir el gasto de la luz en invierno con niños en casa, no es necesario renunciar al confort. Más bien, se trata de aprovechar la tecnología y adoptar hábitos inteligentes.
Por ejemplo, el uso de regletas con interruptor de encendido y apagado. Especialmente, en aquellos rincones donde se “acumulen” más aparatos enchufables. Enseña a tus hijos a apagar las regletas donde están conectados los dispositivos que usan (tele, cargadores, consolas, etc.) justo antes de dormir. Y hazlo tú también con las otras, lo notarás.
Además de este gesto, también puedes enseñar a tus hijos a reducir su consumo durante el día. Puedes hacerlo como un juego, para que esa responsabilidad la aprendan de manera lúdica. Como ejemplo, prepara un juego relacionado con un lugar donde guardar todos sus dispositivos enchufables.
Como adulto, otra acción que se reflejará en tus facturas es la de utilizar los temporizadores. Hay aparatos que no se usan de noche, como el router y otros. Aprovecha sus sistemas de temporización para mantenerlos apagados mientras duermes.
También puedes adquirir enchufes inteligentes, que permiten programar su conexión y desconexión, así como revisar el consumo real. Es una inversión que te vendrá bien a la larga.
Por último, quizá sea el momento de sustituir algún dispositivo o electrodoméstico de baja eficiencia energética por uno con certificación energética de Clase A o superior. Además de obtener un aparato más moderno, también consumirá mucho menos que ese que tiene ya más de 10 años.
Libérate por fin del consumo fantasma de tu hogar y ahorra no sólo en lo económico, sino en la emisión anual de CO2 de tu hogar. Saldrás ganando tú, y también el planeta.


