La crisis de acceso a la vivienda ha empujado a muchas ciudades a buscar soluciones fiscales innovadoras. La última en sumarse a esta tendencia ha sido San Diego, que acaba de anunciar una propuesta para implantar un impuesto específico a las viviendas vacías, centrado en segundas residencias desocupadas y alquileres turísticos a tiempo completo. La medida, todavía en fase de impulso político y debate público, ha despertado un notable interés internacional y reabre inevitablemente la comparación con los instrumentos fiscales existentes en España, especialmente el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y sus recargos.
El nuevo impuesto de San Diego: objetivos y alcance
La iniciativa, impulsada por el concejal Sean Elo-Rivera, parte de un diagnóstico claro: miles de viviendas permanecen vacías o destinadas exclusivamente al alquiler vacacional en una ciudad con graves tensiones residenciales. Según los datos municipales, alrededor de 11.000 viviendas cumplirían los requisitos para ser gravadas, lo que supone menos del 1% de los residentes de San Diego.
El diseño del impuesto es quirúrgico. Quedan excluidas las viviendas habituales, los alquileres de larga duración y los inquilinos. El foco se sitúa en propiedades que, según el Ayuntamiento, reducen la oferta residencial disponible y obligan a familias y estudiantes a desplazarse cada vez más lejos de sus barrios y centros educativos. De hecho, uno de los argumentos centrales de la propuesta es su impacto en la estabilidad educativa, ya que los largos trayectos diarios están afectando al rendimiento y la continuidad escolar de muchos alumnos.
Las autoridades locales estiman que el nuevo gravamen podría recaudar hasta 90 millones de dólares anuales, fondos que se destinarían a políticas de vivienda, infraestructuras y servicios municipales esenciales. La propuesta ha sido respaldada por líderes comunitarios, docentes y asociaciones vecinales, que defienden que penalizar la infrautilización residencial puede ayudar a “devolver” viviendas al mercado local.
¿Qué ocurre en España con el IBI?
En España, el debate sobre las viviendas vacías no es nuevo. El IBI es un impuesto municipal obligatorio que grava la propiedad de los inmuebles, estén o no ocupados. Sin embargo, desde hace años, la legislación permite a los ayuntamientos aplicar un recargo de hasta el 50% (y en algunos casos superiores) sobre el IBI de viviendas desocupadas de forma permanente, siempre que se cumplan determinados requisitos.
El problema es que este recargo se aplica de manera desigual y limitada. Muchos municipios carecen de medios para identificar de forma clara qué viviendas están vacías, y otros optan por no activar el recargo por razones políticas o administrativas. Además, el IBI no distingue de forma específica entre segunda residencia ocasional y vivienda vacía estructural, como sí pretende hacer el modelo de San Diego.
¿Sería aplicable el modelo de San Diego en España?
Trasladar una medida como la de San Diego al contexto español no sería sencillo, pero tampoco imposible. España cuenta con una estructura fiscal local sólida, aunque muy condicionada por la normativa estatal. Un impuesto específico a viviendas vacías, separado del IBI, exigiría cambios legislativos y una definición clara de qué se considera “vacía”, algo que ya genera controversia jurídica.
No obstante, el caso de San Diego pone sobre la mesa un enfoque más finalista y selectivo: no se trata solo de recaudar, sino de modificar comportamientos y proteger el acceso a la vivienda habitual frente a usos especulativos o turísticos intensivos.
Comparativa entre San Diego y España
| Aspecto | San Diego | España (IBI) |
|---|---|---|
| Tipo de medida | Impuesto específico a viviendas vacías | Impuesto general con posibles recargos |
| Vivienda habitual | Exenta | Sujeta a IBI |
| Segundas residencias | Solo si están desocupadas o son alquiler turístico total | Pagan IBI; recargo solo en algunos municipios |
| Finalidad | Liberar vivienda y financiar servicios | Recaudatoria principalmente |
| Recaudación estimada | Hasta 90 millones de dólares/año | Variable según municipio |
| Aplicación | Muy focalizada | Desigual y limitada |
Un debate que gana peso
La propuesta de San Diego llega en un momento clave, con ciudades de todo el mundo buscando fórmulas para equilibrar turismo, inversión y derecho a la vivienda. En España, donde el IBI sigue siendo una herramienta relativamente rígida, este modelo refuerza el debate sobre si gravar más la vivienda vacía puede ser una vía efectiva para aliviar la presión del mercado inmobiliario.
Mientras San Diego avanza en el debate político y social de su nuevo impuesto, la pregunta queda abierta al otro lado del Atlántico: ¿es suficiente el IBI tal y como está concebido o ha llegado el momento de repensar la fiscalidad de la vivienda en clave de acceso y uso social?


