Hace un año por estas fechas, es probable que los hermanos Ángel y Javier Escribano brindaran por una subida de la cotización de Indra durante 2025. Apenas unos días antes, a principios de diciembre de 2024, hicieron una apuesta arriesgada poniendo en juego su capital. Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) elevó en un 6,3% su participación en Indra, hasta convertirse en el segundo accionista con un 14,3% del capital.
Entonces, Javier Escribano, presidente de EM&E, ya contaba con un puesto en el consejo de administración de Indra. Con su nueva participación en el accionariado, los hermanos Escribano estaban en condiciones de solicitar un asiento adicional en el máximo órgano de administración. Lo que resulta harto improbable que anticiparan es la carambola del destino mecida por la mano de la Moncloa, a través de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) y con Telefónica como protagonista.
El Gobierno decidió cesar a José María Álvarez-Pallete, como presidente de la operadora y situar a una persona de su confianza. Así, el nombramiento de Marc Murtra al frente de Telefónica llevó a Ángel Escribano a la cúpula de Indra. El 19 de enero de 2025, el consejero delegado de EM&E fue nombrado presidente ejecutivo de Indra. Un directivo hecho a sí mismo con bagaje de alto valor para el Ejecutivo: su conocimiento junto a su hermano Javier de los entresijos del sector de defensa demostrado con EM&E como uno de los mayores contratistas del Estado. Entre 2022 y 2024, EM&E superó a Indra como contratista del Ministerio de Defensa.
Fusión con EM&E en la agenda de 2026

En el año que comienza, Ángel Escribano afronta el reto de afianzar su liderazgo al frente de Indra, con la fusión con EM&E en el horizonte. La operación, que presenta un claro conflicto de interés, se ha ido dilatando por las reticencias de los independientes y la necesidad por parte de Indra, como empresa cotizada del Ibex35, de garantizar el buen gobierno corporativo. El hito al cierre de 2025 fue el acuerdo por unanimidad del consejo de administración de Indra de avanzar en la operación con EM&E entendiendo que es “coherente” con su estrategia.
Así, en el primer trimestre de 2026, se llevará a cabo la valoración y el establecimiento de la ecuación de canje. Al inicio de la operación, Javier Escribano apuntó que EM&E valdría más de 1.000 millones. Una cifra que ahora los propietarios habrían elevado por encima de los 1.500 millones y estaría más cerca de los 2.000 millones. En cualquier caso, corresponderá a los asesores externos establecer una propuesta de ecuación de canje que debería ser aceptada por todas las partes. De culminar, implicará una mayor participación de EM&E en el capital de Indra con un límite: que SEPI siga siendo el primer accionista de referencia.
Defensa apuesta por Indra en 2025
Más allá de la citada operación corporativa, Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra, encaran el desafío de ejecutar los más de 13.000 millones asignados por el Ministerio de Defensa en el último año, como adjudicatario de casi la mitad de los Programas Especiales de Modernización (PEM) de defensa. En su objetivo de cumplir con las exigencias de la OTAN, el Ejecutivo ha concentrado en cuatro empresas -Indra, EM&E, Airbus y Navantia- la mayor parte de los proyectos.

Para Indra, 2025 ha sido un año histórico en el refuerzo de sus capacidades de defensa: con la creación de la nueva división Indra Defence Land Vehicules e Indra Space. El pasado 23 de diciembre, entró en su nueva planta en Gijón (el antiguo Tallerón) el primer Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8×8, fabricado por TESS Defence, para validar estas instalaciones. La compañía, en UTE con EM&E, ha logrado dos megacontratos de defensa para desarrollar la Artillería Autopropulsada (ATP) sobre Cadenas y sobre Ruedas, además del vehículo lanzapuentes. Se consolida así como el referente español en sistemas terrestres.
Una facturación de 10.000 millones
En 2025, otro hito fue la compra del 89,6% de Hispasat a Redeia por 725 millones. El cierre de la operación culminó el pasado 30 diciembre, con una renovación de su cúpula directiva. Por primera vez una mujer, Ana María Molina, nueva CEO de Hisdesat, estará al frente de una empresa de defensa. El objetivo de Indra es que esta nueva división aporte el 10% de los ingresos de Indra para 2030. Entretanto, la compañía ha ido firmando acuerdos de colaboración a un ritmo frenético en los últimos meses para asegurarse contar con más capacidad.
A la espera de la fecha definitiva del Capital Markets Day de Indra, donde Ángel Escribano y José Vicente de los Mozos presentarán el nuevo Plan Estratégico hasta 2030, la compañía ha confirmado que prevé alcanzar una facturación de 10.000 millones en 2028, dos años antes de lo previsto en la anterior hoja de ruta. A este objetivo contribuirán los más de 10.000 millones de cartera de Defensa en 2026, frente a los 4.745 millones de 2025. “Cuando decimos que serán más de 10.000 millones, no solo pensamos en los PEM; también en programas europeos y otros proyectos internacionales”, ha aclarado De los Mozos.
Ganador en Bolsa
Al calor de las inversiones en defensa, Indra ha sido en 2025 el ganador del año en el selectivo. Sus títulos se han revalorizado más de un 180% hasta rozar los 50 euros. Cerró el pasado 31 de diciembre en 48,54 euros. “El aumento de la tensión geopolítica y el giro estratégico de Europa hacia un mayor gasto en defensa han cambiado las reglas del juego. En España, el Gobierno ha señalado a Indra como pieza clave del proceso de rearme, canalizando gran parte del presupuesto a través de la compañía”, explica Manuel Pinto, analista de mercados de XTB.
La revalorización bursátil ha disparado el valor de la compañía por encima de los 8.570 millones. En paralelo, ha elevado las plusvalías latentes para sus accionistas. La participación de SEPI, con un 28%, estaba valorada en 2.4o1, millones, mientras que el 14,3% de Ángel y Javier Escribano suma más de 1.226 millones. Este rally bursátil es a su vez un desafío. Toca convencer a los inversores de su potencial de crecimiento, con un dividendo que en los tres últimos años se ha mantenido en 0,25 euros brutos por acción.
El primer año de Ángel Escribano como presidente de Indra cierra con un balance histórico que es, a su vez, su mayor reto. Una vez que el desenlace final de la operación con EM&E pasa a la agenda de 2026, se eleva su incertidumbre. En el contexto político actual, un eventual adelanto electoral podría dejar la operación en un cajón. Desde el PP, se sostiene que la compra de EM&E por Indra agrava los riesgos de concentración empresarial en un sector estratégico. Y así, el presidente del campeón de defensa nacional encara el que puede ser su año más exigente tras un 2025 excepcional.


