Guerra abierta entre la Patronal y Yolanda Díaz por la jornada laboral

Desde que acordaron la Reforma Laboral, las desavenencias entre ambos se han sucedido sin más puntos de encuentro

La relación de la Patronal y Yolanda Díaz es como esos ex matrimonios que solo sueltan culebras el uno del otro y no acabas de entender en qué momento se quisieron. Hace un año y medio se daban la mano públicamente para escenificar el acuerdo sobre la Reforma Laboral. Todo eran buenas palabras y sonrisas. Y hoy sin embargo ya no queda nada de esas buenas relaciones. Llevan seis meses negociando la reducción de la jornada laboral y la brecha entre la CEOE y el ministerio de Trabajo es cada vez más profunda. Ya se sabe que no habrá acuerdo con los empresarios, que acusan a Díaz de practicar “el monólogo social” en lugar del diálogo social e imponer sus propias reglas sin su consentimiento. En Trabajo se quejan de que la CEOE nunca ha presentado una propuesta sobre la mesa como alternativa.

Todo apunta a que en apenas unos días, Trabajo y sindicatos lleguen a un acuerdo por su cuenta. El objetivo es reducir las 40 horas semanales actuales de jornada laboral que afecta a unos 12 millones de trabajadores en España hasta las 37,5 horas en 2025. En la práctica, este cambio significaría trabajar media hora menos al día aunque también se contempla que se acumulen las horas trabajadas de más a lo largo del año y se puedan librar después en concepto de vacaciones. Hay convenios donde ya consta una jornada menor de 40 horas semanales pero no en el Estatuto de los Trabajadores, que se actualizaría por primera vez en algo más de cuarenta años sin cambiar, desde 1981.

La patronal alega que hay sectores donde se podría perder productividad y que las pequeñas y medianas empresas tendrían que hacer frente a costes laborales inasumibles. La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) ha cifrado en 40.000 millones de euros el coste total de implantar la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales y que sería una medida “perjudicial” para las pymes si se ignora la productividad y la negociación colectiva.

Lorenzo Amor, que además de ser vicepresidente de la CEOE es el presidente de la Federación Española de Autónomos, (ATA) asegura que no tiene sentido pagar lo mismo a un trabajador por 40 que por 37,5 horas semanales y que hay sectores especialmente perjudicados como la agricultura, que concentra campañas donde se trabaja mucho en poco tiempo. “Nosotros seguimos apostando por el diálogo social. El lunes volvemos a la mesa a pesar de las descalificaciones que se vienen haciendo sobre empresarios y CEOE. Es muy llamativo incluso suena a chiste. Hace un año y medio éramos patriotas porque acordábamos la reforma laboral. Hace una semana nos decían que llegábamos que éramos de extrema izquierda porque llegamos a un acuerdo contra el acoso LGTBI en las empresas, ayer se nos acusa de ser de extra derecha. Pero lo reiteramos, no estamos de acuerdo con esta reducción de jornada Vamos a seguir en esta línea. Sorprendentemente la vicepresidenta nos plantea algo que va en contra de la negociación colectiva, hace saltar por los aires este acuerdo. Es experta en reventar los acuerdos”, muy duro el vicepresidente de la CEOE.

En la misma línea se ha pronunciado Gerardo Cuerva, el presidente de la pequeña y mediana empresa CEPYME, “le pido al gobierno que crea en la empresa y se deje de populismos. Que la vicepresidenta piense que el estado de bienestar se consigue con mejores empresas, el germen del estado del bienestar es la empresa”.

Ninguno de los empresarios se ha mantenido al margen de la polémica. El presidente de la patronal, Antonio Garamendi, estaría incluso pensando a denunciar la falta de diálogo ante la Organización Internacional del Trabajo. “Si la gente se pone nerviosa es su problema. Esto es un monólogo social. Nosotros hemos dicho claramente de que estamos hablando. No nos han dejado plantear absolutamente nada, las cosas que hemos dicho. Estamos en la mesa. Es legítimo. Estamos en la mesa. Si la ministra quiere llevar a cabo su norma, que es su norma, si le obliga su pacto pues nosotros no tenemos nada que decir, pero yo tengo la libertad en nombre de las empresas españolas que a nosotros no nos gusta. Por tanto, eso no es burlar. Eso es sentarte en una mesa y decir que a veces estás de acuerdo y a veces no”.

Pero también hay empresas pioneras en la aplicación de jornadas por debajo de las 40 horas y que están teniendo muy buenos resultados en sus cuentas además de tener empleados contentos. Es el caso de Telefónica, que desde el 1 de julio ha arrancado un proceso para reducir progresivamente la jornada de su plantilla en España hasta las 36 horas semanales para 2026. La dirección y los sindicatos han acordado poner en marcha ese recorte incluido en el nuevo convenio colectivo para las filiales españolas de la corporación. Se aplicará una rebaja de media hora semanal cada año hasta llegar a las 36 horas.

Y mientras unos piensan en optimizar el tiempo de trabajo y dedicarle más vida a la vida fuera de la empresa, hay un país dentro de la Unión Europea que está haciendo todo lo contrario. Grecia desde el 1 de julio ha aprobado la semana laboral de seis días. Todas aquellas empresas privadas que prestan servicios las veinticuatro horas del día como en algunos casos de la Industria, tendrán opción de trabajar dos horas más al día o un turno extra de ocho horas más. Es decir, trabajar de lunes a sábado ampliando la jornada de 40 horas semanales a las 48 horas.

El lunes que viene se volverán a ver las caras sindicatos, Patronal y Trabajo en la que será la última reunión tripartita sobre este asunto. El divorcio entre patronal y ministerio de Trabajo parece ya un hecho consumado.

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