Ante las tensiones mundiales y las dudas en ciertos activos, la rentabilidad del oro sigue siendo incuestionable. Cada vez más personas, liderando la tendencia en alza las mujeres, apuestan por este metal en su patrimonio.
No obstante, es inevitable hacerse algunas preguntas: ¿Invertir en oro físico, o en fondos respaldados por este? ¿Hay lugar a que el oro se desplome próximamente? A continuación, puedes encontrar un análisis sobre estas y otras cuestiones.
Oro físico y ETFs: ¿Cuál es más rentable?

En estos momentos, con las diferentes opciones de inversión, es inevitable preguntarse si apostar por los lingotes y las monedas o por los fondos cotizados (ETFs).
Si se echa la vista atrás, los dos activos han mantenido una trayectoria ascendente. No obstante, hay ciertos aspectos a tener en cuenta antes de decantarse por uno o por otro.
Por un lado, el oro físico parece imbatible. De acuerdo con los datos de inversoras como Inversoro, su revalorización desde 2020 es de más del 200%. Actualmente, este metal ha cruzado los 4.300 euros de valor por onza.
Su seguridad y ausencia de riesgo de contraparte (no depende de solvencia del banco ni de otros) lo plantean como un caballo ganador. No obstante, hay que considerar los costes del almacenamiento, los seguros y el spread (esa diferencia de precio en el momento de compra y el de venta). Suele ser más caro en el oro material que en el mercado digital.
Por otra parte, los ETFs permiten “subirse a la ola” con agilidad y con menos sobrecostes. Algunos fondos cotizados, como el iShares Physical Gold ETC, muestran rentabilidades de más del 110% en el último lustro.
Estos son de liquidez inmediata, y no dependen de ninguna custodia física. Sin embargo, lo que se posee es un certificado de inversión, no el metal en sí. Es importante asegurarse de que los fondos están respaldados por oro físico real.
Guerra de Irán, crisis del petróleo y rentabilidad del oro

En 2026, hay quien mira con preocupación los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, así como posibles nuevos focos de inestabilidad, como posibles factores contrarios a la rentabilidad del oro.
Sin embargo, el oro parece reafirmar su estatus inquebrantable. Diversos analistas, como los de Fidelity Int. o WisdomTree, aseguran que estas tensiones podría llevar al oro a alcanzar o incluso superar los 6.000 dólares por onza.
Esto es debido a la confianza en las reservas de este metal, fiel seguro cuando las divisas como el euro o el dólar tienden a decaer.
Al margen de esta apuesta, los riesgos siguen estando sobre la mesa. La Reserva Federal de EE.UU. podría elevar los tipos de interés, fortaleciendo el dólar y afectando directamente al oro, al no pagar ni intereses ni dividendos. Aunque es algo que parece improbable, podría darse el escenario.
La confianza en este activo cada vez abarca más población femenina. Según el informe Women and Wealth: The Timeless Allure of Gold, de Julius Baer, el 16% del oro del mundo está controlado por mujeres indias. Además, según indica Baer, la tendencia es ascendente en países como China y Reino Unido.
Cada vez más mujeres en el mundo apuestan por el oro. Se posiciona como un activo bastante seguro, y empieza a formar parte de las carteras de las mujeres de muchos países. La clave, una vez más, reside en la diversificación del patrimonio invertido.
