El sector FinTech e InsurTech, que agrupa a las empresas que utilizan la tecnología para ofrecer servicios financieros y de seguros, se consolida como una alternativa profesional para las mujeres frente a la industria financiera tradicional. Sin embargo, su creciente presencia en el empleo no se traduce en una participación equivalente en los puestos de máxima responsabilidad ni en el emprendimiento. Aunque las mujeres representan el 37,4% de los trabajadores de este ecosistema, apenas un 1% de las profesionales analizadas figura como fundadora de su compañía.
Así se desprende de la IX edición de FinTech Women Network, el informe elaborado por la Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI), que analiza la situación de las mujeres en este sector. El estudio refleja una industria que gana dimensión empresarial y ofrece nuevas oportunidades laborales, pero en la que persisten importantes desigualdades.
Actualmente, el ecosistema FinTech e InsurTech cuenta con alrededor de 5.000 puestos de trabajo cualificados. Aunque el 70% de las compañías son pequeñas, las grandes empresas concentran ya cerca de la mitad del empleo. Una transformación que también se refleja en el perfil de sus profesionales: la mujer que trabaja en FinTech tiene una edad media de 42 años, cuenta con formación universitaria y, en más del 65% de los casos, dispone de estudios de posgrado.
Más oportunidades, pero menos mujeres en la alta dirección
El 67,5% de las profesionales considera que el sector FinTech ofrece mejores oportunidades laborales que otros sectores tradicionales. Sin embargo, esta percepción contrasta con las dificultades para acceder a los puestos de mayor responsabilidad. Más del 60% de los comités de dirección de las compañías analizadas cuenta con presencia femenina, pero el 69% de las mujeres se concentra en cargos directivos intermedios. Solo el 19% ocupa posiciones de CEO o alta dirección, mientras que apenas el 1% figura como fundadora.
La desigualdad también se refleja en su trayectoria profesional y así, el 47% de las encuestadas afirma haber sufrido discriminación a lo largo de su carrera. A su vez, el 73,5% reconoce sentirse directamente afectada por una menor retribución, mientras que otro 20,6% señala haberla sufrido indirectamente, por ejemplo, al no acceder a determinadas bonificaciones o gratificaciones. Y todo ello a pesar de una mayor exigencia profesional, pues el 57,5% considera que a las mujeres se les exige más que a los hombres para alcanzar determinados puestos.
“El sector FinTech está demostrando que es posible construir una industria financiera más abierta, flexible y diversa, pero no debemos confundir los avances con la meta”, advierte Leyre Celdrán, directora general de AEFI, quien recuerda que la brecha salarial, la discriminación y las dificultades para conciliar siguen siendo barreras estructurales.

La maternidad condiciona las carreras profesionales
A su vez, el 64,3% de las encuestadas reconoce haber atravesado circunstancias personales que han afectado a su trayectoria laboral. Entre los principales motivos destacan la maternidad y el cuidado de familiares dependientes. El informe confirma que las responsabilidades familiares siguen recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, precisamente en etapas profesionales que coinciden con las oportunidades de promoción.
Pese a ello, el 60% considera que el sector FinTech ofrece mejores condiciones de conciliación que otras industrias. En este sentido, las encuestadas valoran que el 58% de las empresas cuenta ya con planes específicos en favor de la igualdad, mientras que otro 4% se encuentra en proceso de implantarlos. Respecto a las cuotas, el 45% rechaza su aplicación y defiende que los puestos deben asignarse exclusivamente en función de la cualificación. Otro 32,5% considera compatibles determinadas medidas de representación con la prioridad del mérito profesional, mientras que el 15% apuesta por extender las cuotas a todos los niveles.
Emprendimiento femenino
El emprendimiento constituye uno de los principales desafíos para las mujeres en el ecosistema FinTech. Entre las barreras identificadas destacan la complejidad regulatoria y las dificultades para conseguir financiación. La aplicación de la normativa europea exige conocimientos especializados, recursos y capacidad de adaptación. Estas exigencias pueden representar un obstáculo adicional para quienes buscan desarrollar proyectos innovadores.
“La evolución del marco regulatorio está contribuyendo a profesionalizar y consolidar el ecosistema FinTech”, señala Paula De Biase, socia de Regulación Financiera de Baker McKenzie. A su juicio, la regulación debe servir también para generar confianza, atraer inversión y favorecer el crecimiento empresarial. Las emprendedoras que han buscado inversión consideran que acceder al capital continúa siendo más complicado para ellas que para los hombres. Aunque han surgido fondos específicos para proyectos liderados por mujeres, el informe advierte de que la inversión sigue siendo limitada.
La propia AEFI alerta de que el número de emprendedoras disminuye cada año, pese al crecimiento del sector. Un fenómeno que plantea un nuevo desafío: conseguir que la consolidación empresarial no reduzca la visibilidad del talento femenino ni sus oportunidades de liderazgo.

