Previsiones

Las pensiones no contributivas que percibe el 63,5% de las mujeres subirán un 11,5% en 2026

Más de 285.000 mujeres que perciben pensiones no contributivas de jubilación e invalidez se beneficiarán de una subida de dos dígitos en su cuantía, según las estimaciones del Ivie

La esperanza de vida en España - Sociedad
Las pensiones no contributivas impactan en las mujeres.
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Una mujer de la tercera edad descansando en un sillón.

Las mujeres en situación de vulnerabilidad, especialmente las mayores de 65, tendrán una subida de sus prestaciones económica por encima de la media, llegando en algún caso a superar los dos dígitos. Así, las pensiones no contributivas que tienen un marcado carácter femenino se revalorizarán por encima de los dos dígitos en 2026, según las estimaciones del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). En 2024, el 63,52% de las personas que recibieron este tipo de prestaciones fueron mujeres.

El estudio toma como punto de partida la revalorización ordinaria de las pensiones contributivas para 2026. Esta será del 2,7%, tanto para las de la Seguridad Social como para las de Clases Pasivas. La subida responde a la fórmula recogida en la reforma de las pensiones, que tiene en cuenta el IPC interanual promedio de doce meses, entre diciembre del año anterior y noviembre del ejercicio en vigor.

A partir de ese dato, el Ivie calcula los incrementos adicionales que afectarán a las pensiones mínimas y a las no contributivas. Según estas estimaciones, las pensiones no contributivas subirán un 11,34% el próximo año, un incremento muy superior al de las pensiones contributivas.

Impacto de género

El impacto de esta revalorización es especialmente relevante desde una perspectiva de género. Las mujeres concentran la mayoría de las pensiones no contributivas. Esta pensión es la que pueden solicitar personas mayores de 65 años que no han cotizado nunca a la Seguridad Social. También pueden beneficiarse si no han llegado al mínimo de años legalmente exigidos. En el caso de la jubilación no contributiva, las mujeres (203.247, en 2024) representan el 71,97% del total.

En las pensiones de invalidez, su peso alcanza el 49,59% (apenas 85.000 mujeres en 2024). Para percibir estas pensiones no contributivas, el umbral de renta o ingresos en 2025 está establecido en 7.905,80 euros anuales por persona. Si convive con familiares, únicamente se cumple el requisito cuando la suma de las rentas o ingresos anuales de todos los miembros de su unidad económica de convivencia de primer grado es inferior a 33.599,65 euros si hay dos convivientes.

Reforma de las pensiones

Esta revalorización es el resultado de la reforma de las pensiones aprobada por el Gobierno bajo el mandato de José Luis Escrivá como ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que prevé mejoras específicas en estas prestaciones. Una vez aplicada la revalorización conforme al IPC, las pensiones no contributivas se incrementarán de forma adicional para reducir en un 20% la brecha existente hasta alcanzar el 75% del umbral de riesgo de pobreza. Este umbral se calcula a partir de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) para un hogar unipersonal. La convergencia con ese nivel está prevista para 2027. El Ingreso Mínimo Vital (IMV) se incrementará de la misma manera, ya que su cuantía está referenciada a la de las pensiones no contributivas.

El Ivie estima que la revalorización media efectiva del conjunto del sistema de pensiones será del 3,44% en 2026. Este incremento supondrá un aumento del gasto de unos 7.311 millones de euros. A este importe se suman otros dos factores. Por un lado, el incremento esperado del número de pensiones. Por otro, el efecto sustitución, que recoge el aumento del gasto derivado de que las nuevas altas tienen una cuantía superior a la de las bajas.

En conjunto, el gasto total en pensiones públicas se aproximaría a los 229.491 millones de euros en 2026, lo que supone un incremento del 5,81% respecto a 2025. Del aumento total, el 58% se explica por la revalorización y el 42% restante por el crecimiento del número de pensiones y el efecto sustitución. En términos macroeconómicos, el gasto en pensiones se situaría en torno al 13% del Producto Interior Bruto, bajo el supuesto de un crecimiento nominal del 5% en 2026.

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