Influellas

Carolina Inaraja: “A veces he sentido que tenía que demostrar más, pero más por ser joven que por ser mujer”

Hablamos con la empresaria detrás de Monte la Reina

Carolina Inaraja

Carolina Inaraja representa una nueva generación de mujeres que están redefiniendo el liderazgo en el mundo del vino desde una mirada muy actual, cercana y estratégica. Al frente de Monte la Reina, ha sabido consolidar un proyecto de referencia en la D.O. Toro combinando visión empresarial, sensibilidad por el territorio y una forma de dirigir basada en el trabajo en equipo, la autenticidad y el largo plazo.

Su trayectoria está profundamente vinculada a un legado familiar que ha querido preservar sin renunciar a dejar su propia huella. Desde el respeto por la finca, el viñedo y la tierra que la vio crecer, Inaraja ha impulsado una evolución natural del proyecto, incorporando nuevas formas de comunicar, vivir y entender el vino. Bajo su dirección, Monte la Reina ha reforzado su identidad como bodega, pero también como destino experiencial y enclave enoturístico singular.

En un sector históricamente masculinizado, Carolina Inaraja aporta una voz serena, firme y conectada con los cambios de su tiempo. Defiende un modelo de crecimiento orgánico, innovador y fiel a la esencia del vino, al tiempo que observa con optimismo la mayor presencia de mujeres en todas las áreas del sector. Su visión combina tradición y modernidad, arraigo y ambición, territorio y futuro.

El sector del vino ha sido históricamente masculino, especialmente en posiciones de dirección. ¿Cómo ha sido tu experiencia liderando un proyecto de referencia como Monte la Reina dentro de este contexto? ¿Has sentido que debías demostrar más o liderar de forma distinta?

En mi caso, más que sentir una barrera explícita por ser mujer, sí he tenido la sensación de que a veces había que demostrar más, sobre todo al principio. Pero creo que más por ser joven, que por ser mujer como tal. Pero también creo que las nuevas generaciones estamos cambiando esa percepción ya que ya somos muchas mujeres las que estamos metidas en el mundo del vino.

Liderar Monte la Reina ha sido y es una experiencia muy enriquecedora porque aunque sin tradición familiar vitivinícola, si estoy siguiendo con el legado que mi padre me dejo; el viñedo y la finca donde se ubica la bodega, y creo que con una visión empresarial muy clara. He intentado dirigir desde la cercanía, el trabajo en equipo y una mirada estratégica a largo plazo.

Has sabido mantener un legado familiar importante y, al mismo tiempo, imprimir tu propio sello al proyecto. ¿Qué valores personales crees que han marcado tu forma de dirigir la empresa?

Monte la Reina tiene una historia muy especial y un legado familiar que siempre he querido respetar. Para mí era importante mantener esa esencia: el respeto por la finca y la tierra que me vio nacer.

Pero también era necesario aportar una visión más actual y moderna, que es algo que me representa, apostando por el enoturismo, por nuevas formas de comunicar el vino, también de elaborarlo y por abrir la bodega a experiencias que conecten con el público.

Desde tu posición, ¿qué cambios has percibido en los últimos años en cuanto a la presencia y visibilidad de mujeres en el mundo del vino? ¿Qué crees que aún debe evolucionar dentro del sector?

En los últimos años el cambio ha sido muy notable. Cada vez somos más mujeres, en cualquier puesto de una bodega o de un complejo enoturistico: enólogas, directoras de bodega, responsables de marketing, administración, viticultoras… Creo que lo más importante es que la presencia femenina ya no es algo excepcional.

Monte la Reina fue pionera en el enoturismo en la D.O. Toro. ¿Cuál fue la visión estratégica que os hizo apostar por este modelo cuando aún no era tendencia?

Cuando apostamos por el enoturismo lo hicimos con una visión muy clara: el vino no solo se bebe, también se vive. Entendíamos que abrir nuestra finca al mundo era una forma de acercarla a las personas, de contar nuestra historia y de poner en valor el territorio. Por supuesto todo con un hilo conductor: el vino.

En aquel momento no había nada igual en nuestra zona, pero ya lo estaban haciendo en Rioja y luego en Ribera de Duero.

El enoturismo ha evolucionado mucho en la última década. ¿Cómo ha cambiado el perfil del visitante y qué busca hoy quien visita una bodega como la vuestra?

El visitante actual busca mucho más que una cata tradicional. Quiere experiencias y sobre todo, quiere historias. Les encanta saber cómo nació el proyecto, el porqué de un vino… También vemos un público más joven y más internacional, interesado en vivir el vino de una forma más cercana y menos formal. Por eso el enoturismo hoy combina vino, cultura, naturaleza, gastronomía, bienestar…

En un contexto de inflación, cambios en el consumo y nuevas generaciones con hábitos distintos, ¿cómo se adapta una bodega como Monte la Reina a los nuevos retos del mercado?

El sector del vino está viviendo un momento de transformación. Cambian los hábitos de consumo, aparecen nuevas tendencias y el consumidor es cada vez más exigente porque como en muchos otros sectores, mucha gente se cree que por beber mucho, sabe mucho… eso nos lo pone difícil.

Para una bodega como Monte la Reina la clave es adaptarse sin perder la esencia: apostar por la calidad, reforzar la marca y diversificar a través del enoturismo y las experiencias.

También es fundamental estar muy atentos a cómo evoluciona el mercado y saber conectar con las nuevas generaciones.

La D.O. Toro vive una etapa de renovación y posicionamiento. ¿Cómo ves la competitividad de la denominación frente a otras zonas vitivinícolas nacionales e internacionales?

La D.O. Toro tiene una identidad muy potente y unos vinos con mucha personalidad y sobre todo, calidad. Somos empresas pequeñas, familiares, que ponemos mucho cariño a lo que hacemos. En los últimos años hemos visto una evolución muy positiva en términos de calidad, diversidad de estilos y posicionamiento. Estamos bien posicionados en la mente del consumidor como una DO de calidad, pero es cierto que falta que la gente acabe consumiendo más… A la hora de elegir, nos cuesta que se descanten por los vinos de Toro, especialmente hablo del mercado nacional.

¿Crees que el vino español está sabiendo comunicar bien su valor fuera de nuestras fronteras? ¿Qué debería mejorar el sector en términos de marca país?

España tiene una riqueza vitivinícola extraordinaria, con variedades, territorios y estilos muy diferentes.Quizá lo que aún debemos mejorar es la forma de comunicar ese valor en el exterior. A veces vendemos muy bien en términos de calidad, pero no siempre en términos de posicionamiento de marca. Creo que el reto está en reforzar la imagen del vino español como un producto de gran valor cultural y gastronómico.

Si miramos a 2026 y más allá, ¿cuáles son los grandes desafíos del mundo del vino?

Hay varios retos importantes: la evolución del consumo y la necesidad de conectar con nuevas generaciones. También será clave seguir apostando por la sostenibilidad, por la innovación y por nuevas formas de comunicar el vino.El vino tiene miles de años de historia, pero también tiene que saber adaptarse al futuro.

¿Qué peso tiene la innovación, en elaboración, experiencia de cliente o modelo de negocio, en vuestra estrategia de crecimiento?

Para mí la innovación es fundamental, no solo en la elaboración del vino, sino también en la experiencia del cliente y en el modelo de negocio. En Monte la Reina creemos mucho en innovar sin perder la esencia. Se trata de evolucionar respetando lo que hace único a nuestro territorio y a nuestros vinos.

¿Dónde te gustaría ver a Monte la Reina dentro de cinco años?

Me gustaría ver a Monte la Reina consolidada como un referente no solo en la D.O. Toro, sino en España. Por supuesto, también en el ámbito del enoturismo y las experiencias vinculadas al vino. Por pedir que no falte.

Nuestro objetivo es seguir creciendo de forma orgánica, sin prisa pero sin pausa, reforzando la marca y posicionando el proyecto en el lugar que considero se merece estar.

TAGS DE ESTA NOTICIA