Isabel Palomino es cocinera y emprendedora. Su vínculo con la gastronomía se consolida hace unos 15 años, cuando tras un problema de salud decide formarse en turismo y hostelería y empezar a construir su camino profesional entre proyectos de enoturismo, foodtrucks y puestos gastronómicos.
Su cocina la define como “comida real, sostenible, viajera, de raíces”, una mezcla de memoria, viajes y producto, con la mesa entendida como encuentro y servicio. Hoy concentra esa mirada en Casa Cucumber, donde une su experiencia viajera, su gusto por la buena comida y sus conocimientos en nutrición. En su forma de estar en el sector, defiende avanzar “sin complejos” y sueña con ser recordada por el cuidado a los demás y una auténtica vocación de servicio. Hablamos con ella.
P – ¿Cuál fue el momento en que dijiste: “esto va en serio, quiero dedicarme a la cocina”?
R- Hace 15 años, tras haber superado una situación dificil de salud, decidí dirigirme a lo que había sido mi primera formación en turismo y hostelería. Comencé colaborando en un proyecto de enoturismo y, a continuación, foodtrucks, puestos gastronómicos y finalmente un restaurante de tapeo internacional que es Casa Cucumber.
P – Háblanos de tu proyecto, ¿qué lo hace especial?
R- Se trata de Casa Cucumber, un restaurante en el que he podido poner a trabajar mi experiencia como viajera, disfrutar de mi gusto por la buena comida, utilizar los conocimientos en materia de nutrición y todo ello siendo fiel a mi trayectoria profesional como emprendedora.
P – ¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más?
R- Todo por su orden: la evocación de los sabores de otros tiempos, de otros lugares, la investigación de las fuentes, la adecuación a este momento y este espacio… la búsqueda del producto idóneo, la prueba, la prueba, la prueba…
P – ¿Qué te gustaría que alguien sintiera al probar tus platos por primera vez?
R – Me gusta el efecto “magdalena de Proust”. He presenciado la emoción de quien lleva tiempo sin ir a su casa a Taiwan y ha viajado al comer nuestro Cheong Liew. Y cuando un cliente me confesó que, sentado en un pequeño puesto del barrio de Prosperidad en Madrid, se había trasladado a la cocina de su abuela en Austria, comiendo nuestro Reuben Sandwich.
P – ¿Cómo definirías tu estilo de cocina en pocas palabras?
R – Comida real, sostenible, viajera, de raíces.
P – ¿Qué mujeres (dentro o fuera de la cocina) han sido referentes para ti?
R – Mi madre. Una No cocinera que me enseñó lo esencial.
P – Perteneces a la Asociación Mujeres en Gastronomía, ¿qué puedes contarnos sobre ella?
R- Es una Asociación de Mujeres profesionales, innovadoras, poderosas, entusiastas, que pertenecen a todas las ramas posibles del ámbito gastronómico.
P – La alta cocina ha sido tradicionalmente muy masculina. ¿Cómo lo has vivido tú desde dentro? ¿Has sentido alguna vez que tenías que demostrar más por ser mujer?
R – No lo he notado, pero porque tiene que ver con mi naturaleza. Sí observo que eso existe como en todos los campos.
P – ¿Qué ha cambiado y qué falta por cambiar para hablar de igualdad real en gastronomía?
R – Espero que sea cuestión de tiempo. Puede que vaya terminando cuando algún gurú (hombre) de la gastronomía en España, que llama chef al cocinero hombre y guisandera a la cocinera mujer, desaparezca.
P – Si una chica joven te dice que quiere ser chef, ¿qué consejo honesto, sin edulcorar, le darías?
R – Que lo sea, sin más. Sin complejos y relativizando las críticas sesgadas de género.
P – Cuando no estás cocinando para otros, ¿qué te gusta hacer solo para ti? ¿Hay alguna afición que sorprenda a quien solo te conoce como chef?
R – Tengo un abanico demasiado grande (jajaja) de aficiones. Siempre los viajes, el cine, la meditación.
P – ¿Una canción que te acompaña siempre?
R – Un día más en la vida de Sidonie.
P – Un lugar del mundo al que vuelves mentalmente cuando necesitas inspiración.
R – Isla Canela, en Huelva.
P – ¿Qué has aprendido sobre ti misma a través de la comida?
R – Que tengo pocas necesidades, que no soy golosa y que me encanta comer rodeada de gente, con ruido, muy variado y con las manos.
P – ¿Qué sueñas que recuerden de ti: un plato, una forma de trabajar, una manera de tratar al equipo…?
R – La entrega al bien común. El cuidado a los demás, la capacidad de servicio.
P – Si pudieras cambiar una sola cosa del sector gastronómico mañana mismo, ¿cuál sería?
R – El tratamiento de la gastronomía como un negocio de espaldas al servicio al cliente.
P – Imagina una cena improvisada en tu casa con amigos, ¿qué menú montarías casi sin pensarlo?
R – Jamón, tomates, pasta con marisco, croquetas.
P – ¿Un restaurante al que siempre quieras volver?
R –Volvería siempre a Viridiana, pero ya no es posible.
P – ¿Una mujer que te gustaría ver entrevistada en “Ellas cocinan”?
R – Carme Ruscalleda.


