MBFWMadrid

Madrid inaugura su gran semana de la moda

La Fashion Week abre en la ciudad una semana de belleza, ambición y escenografía social en la que la moda propone qué ponerse, pero también qué imaginar

Desfile del diseñador Juan Duyos. (EFE/KIKO HUESCA)

La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha inaugurado su edición de marzo con una puesta en escena que confirma el momento de ambición que vive la pasarela española. Durante varios días, Madrid reunirá desfiles, invitados internacionales, firmas consolidadas y talento emergente en una cita que se presenta como una plataforma de imagen, industria y proyección cultural para la ciudad.

En total, la pasarela reúne propuestas de 40 creadores y distribuye su calendario entre distintos escenarios de la ciudad, desde el Círculo de Bellas Artes y el Palacio de Cibeles hasta el Palacio de Fernán Núñez e IFEMA MADRID, en una edición que quiere reforzar al mismo tiempo su perfil creativo, su proyección internacional y su dimensión de marca ciudad.

La semana arrancó ayer, 17 de marzo, con la participación de la diseñadora colombiana Johanna Ortiz, invitada internacional de esta edición, en un desfile celebrado en el Círculo de Bellas Artes. Ortiz encarna esa voluntad de MBFWMadrid de tender puentes con el universo iberoamericano y de asociar la pasarela madrileña a una idea de feminidad sofisticada, artesanía y circulación global. La organización ha presentado esa inauguración como uno de los gestos más simbólicos de la semana, una forma de situar el tono del calendario antes de que arranque la maquinaria principal de los desfiles.

El primer día oficial, el miércoles 18 de marzo, veremos desfilar en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles a SEV (Sophie et Voilà), que debuta esta temporada en la pasarela, Juan Vidal y Pedro del Hierro; después Isabel Sanchis y Claro Couture, y el cierre quedará en manos de Teresa Helbig, que además celebra 30 años de trayectoria con un desfile en el Teatro Infanta Isabel.

 

La segunda jornada, el 19 de marzo, se traslada al Palacio de Fernán Núñez, nueva localización del calendario y uno de los espacios que mejor explican el tono general de la semana (patrimonio, escenografía y moda de autor). Allí desfilarán ManéMané, Ernesto Naranjo, Mans, Ynesuelves, Baro Lucas, The Label Edition, JCPajares y Acromatyx. El cartel dibuja una jornada especialmente atenta a las nuevas generaciones y a una moda española que quiere ser más experimental, más afilada y más exportable. También es, seguramente, el día en que se verá con más claridad esa tensión tan fértil entre autoría y mercado, entre la pieza concebida para seducir a la crítica y la colección que aspira a tener vida más allá de la pasarela.

El viernes 20 de marzo, el calendario se instala ya en el Pabellón 14.1 de IFEMA MADRID y cambia ligeramente de energía. Desfilarán Erroz, Coosy x Miguel Palacio, en su debut en MBFWMadrid, Simorra, Agatha Ruiz de la Prada, Hannibal Laguna, Custo Barcelona, Malne y Maison Mesa. Es una jornada diversa, incluso deliberadamente diversa, en la que conviven marcas de lenguaje muy reconocible con propuestas más conceptuales. Hay color, hay nombre comercial, hay capacidad de espectáculo y también un intento de mantener abierta la conversación entre moda de autor y moda con pulso de mercado.

El sábado 21 de marzo continuará esa línea con Ángel Schlesser, Menchen Tomas, Fely Campo, Odette Álvarez, Yolancris y Lola Casademunt by Maite, en una jornada donde la organización ha puesto el acento en la artesanía, la experiencia sensorial y una visión más madura de la feminidad. Y el domingo 22 llegará el turno de EGO, la plataforma de diseñadores emergentes, que este año cumple 20 años y cerrará la semana con los desfiles de Maikarfi / Maison Gracen, Mericusan / Pat Equilux, Eaftimos / Adrià Egea, Pringa / Bonet y Caducifolium / Antonio Acuario… Que el cierre se reserve a EGO es una manera de recordar que ninguna pasarela puede reclamar futuro si no se ocupa también de fabricarlo.

La organización ha diseñado un recorrido en el que la ciudad participa activamente en la construcción del relato: la apertura en un enclave emblemático, el primer día en el Palacio de Cibeles, la incorporación del Palacio de Fernán Núñez y el regreso a IFEMA para las jornadas centrales. La moda lleva tiempo entendiendo que la elección del espacio comunica tanto como una colección. Un desfile no sucede ya únicamente sobre una pasarela, sino dentro de una narrativa más amplia sobre gusto, prestigio y contexto. En ese sentido, MBFWMadrid parece cada vez menos interesada en presentarse como una simple cita sectorial y cada vez más como una plataforma cultural y económica. IFEMA y el Ayuntamiento de Madrid la sitúan expresamente dentro de una estrategia de proyección para la ciudad y para la moda española, y esta edición refuerza además su sistema de premios y alianzas. Durante la cena inaugural se entregan los galardones de Diseñador Nacional, Diseñador Internacional y NARS Icon Award, mientras que al cierre se sumarán reconocimientos como el de Mejor Colección. A ello se une la presencia de NARS como nuevo patrocinador principal y maquillaje oficial, junto al apoyo continuado de Mercedes-Benz.

Pero quizá lo más interesante de una semana así siga estando en un terreno menos obvio. La moda es una industria, desde luego, pero también es un lenguaje social. Dice cómo quiere verse una época, cómo quiere representarse una ciudad y qué clase de mujer coloca en el centro de su imaginario. En esta edición de Madrid parece imponerse una feminidad menos estridente y más construida; segura de sí misma, consciente del valor del oficio, cómoda con la sofisticación y bastante menos pendiente de la tendencia inmediata que de la consistencia de una visión. Es una lectura que encaja con el primer día de desfiles, con la elección de Johanna Ortiz para la apertura y con la forma en que se ha ordenado el resto del calendario.

Por eso quizá la mejor manera de leer esta Fashion Week sea como una puesta en escena más amplia. Durante seis días, Madrid convierte la moda en un espejo particularmente favorecedor; uno en el que quiere verse creativa, internacional, refinada y abierta al relevo generacional. Que lo consiga o no dependerá, como siempre, de las colecciones. Pero el marco ya está trazado con claridad. La ciudad se ha puesto de largo, ha abierto las puertas y ha dejado claro que, al menos esta semana, quiere hablar de tú a tú con las capitales que utilizan la moda para marcar tendencias, pero también para contar quiénes son.

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