La protección de los menores en el entorno digital se ha convertido en una de las grandes prioridades de la Unión Europea. Por ello, la Comisión Europea ha dado un paso más al presentar una nueva aplicación destinada a verificar la edad de los usuarios en internet, especialmente en redes sociales y plataformas con contenidos sensibles. La herramienta, que será gratuita y estará disponible en los próximos meses, pretende reforzar el cumplimiento de las normas comunitarias y responder a uno de los puntos más débiles de la regulación digital, la verificación efectiva de la edad.
El anuncio forma parte de una estrategia más amplia basada en la Ley de Servicios Digitales (DSA), que obliga a las grandes plataformas a reducir riesgos para los menores y a garantizar entornos más seguros.
Contra el desnudo de mujeres y menores
En lo que va de año, las instituciones europeas ya han intensificado sus actuaciones contra distintas plataformas. Entre los casos más llamativos figura la reacción inmediata ante un servicio que permitía manipular imágenes para “desnudar” digitalmente a mujeres y generar material de abuso infantil. Para las autoridades comunitarias, este tipo de contenidos evidencia la necesidad de una intervención más contundente.

Así será la regulación
También se han abierto procedimientos contra redes sociales como TikTok por el diseño de sus servicios. Elementos como el deslizamiento infinito, la reproducción automática de vídeos o los sistemas de notificaciones constantes han sido señalados por fomentar un uso compulsivo, especialmente entre menores. Según la Comisión, estas características están diseñadas para maximizar el tiempo de permanencia en pantalla.
La presión regulatoria no se limita a una sola compañía. Otras plataformas como Facebook, Instagram, Snapchat o incluso la firma de comercio electrónico Shein están bajo el foco europeo. En paralelo, Bruselas ha actuado contra varias páginas pornográficas por no contar con mecanismos adecuados para impedir el acceso de menores.
La verificación de la edad
En este contexto, la nueva aplicación de verificación de edad busca ofrecer un sistema común en toda la Unión Europea que permita confirmar, de manera fiable, si un usuario cumple con la edad mínima requerida para acceder a determinados servicios. Hasta ahora, muchas plataformas se han limitado a solicitar la fecha de nacimiento sin comprobarla, lo que en la práctica deja la puerta abierta a falsificaciones.

¿Cómo se usará la aplicación?
El funcionamiento de la herramienta “es fácil de usar”, asegura Von der Leyen. El usuario deberá descargar la aplicación, registrarse y validar su identidad mediante un documento oficial, como el pasaporte o el DNI. A partir de ese momento, cuando quiera acceder a un servicio restringido, no tendrá que compartir sus datos personales. En su lugar, la app generará una confirmación básica —por ejemplo, si es mayor de 16 o 18 años— sin revelar información adicional.
El sistema se basa en tecnologías que permiten demostrar la mayoría de edad sin exponer el resto de datos. De este modo, las plataformas no tendrán acceso a documentos de identidad ni podrán realizar prácticas intrusivas como el escaneo facial. “En pocas palabras, es completamente anónima: los usuarios no pueden ser rastreados“, añadió la presidenta de la Comisión.
Además, la Comisión insiste en que los usuarios mantendrán el control total de su información. Aclaran que “la aplicación funciona en cualquier dispositivo: teléfono, tableta, ordenador, lo que sea. Y por último, es completamente de código abierto. Cualquiera puede revisar el código”.
Los países que ya la han probado
El proyecto ya ha sido probado en varios países europeos. España, Francia, Italia, Dinamarca, Grecia, Chipre e Irlanda figuran entre los Estados que participan en esta fase piloto. Estos países trabajan, en algunos casos, en normativas nacionales que limitan el acceso de menores a redes sociales sin supervisión parental.
Aun así, la implantación de una edad mínima común en toda la Unión Europea sigue siendo un tema abierto. Las competencias en materia de infancia continúan siendo principalmente nacionales, lo que dificulta una armonización total. Para avanzar en este debate, Bruselas ha creado un grupo de trabajo que deberá presentar recomendaciones en los próximos meses.

No será obligatoria
En cuanto a su carácter obligatorio, la aplicación no será, por ahora, de uso forzoso para las plataformas. Sin embargo, la presión es evidente. Bajo la DSA, las empresas deben demostrar que cuentan con sistemas eficaces de verificación de edad. Si no adoptan esta solución, deberán justificar que sus propios mecanismos ofrecen garantías equivalentes.
Para facilitar la implantación, la Comisión planea establecer un sistema de coordinación a escala europea. El objetivo es evitar la fragmentación y garantizar que exista una solución común, en lugar de 27 sistemas distintos. También se busca que las credenciales de edad puedan utilizarse de forma interoperable en todos los Estados miembros.
El desarrollo de esta infraestructura digital se plantea, además, como una oportunidad para la colaboración público-privada. El modelo será de código abierto, lo que permitirá a empresas tecnológicas desarrollar soluciones compatibles, siempre que respeten los estándares de privacidad y la coherencia técnica en toda la Unión.
