Alerta entre maestros y profesores: “Los alumnos vienen ahora educados por TikTok”

Sindicatos y profesores alertan de una mezcla de sobrecarga burocrática, salud mental, móviles, desinformación y pérdida de respaldo

Una adolescente observa a una influencer en TikTok en su teléfono móvil.
EFE/Luis Tejido

La frase se repite en distintas aulas, con distintas voces, pero con una misma preocupación de fondo: el profesorado siente que una parte creciente del alumnado llega al centro con referencias, certezas y formas de discutir aprendidas en redes sociales, especialmente en vídeos breves. No es solo una cuestión de contenidos erróneos. Es también una forma de relacionarse con la autoridad, con el conocimiento y con el tiempo de atención. En ese contexto, el debate sobre la educación en España vuelve a encenderse.

En Asturias, como recogen en El Comercio, varios indicadores recientes han alimentado la alarma sindical y profesional. SUATEA ha alertado del deterioro de la convivencia en las aulas con datos de encuesta al profesorado, ANPE Asturias ha informado de 54 casos atendidos por el Defensor del Profesor en el curso 2024-2025 y CSIF ha lanzado una campaña con el lema “Los docentes no somos sacos de boxeo”.

¿Qué denuncian los docentes?

La preocupación no se reduce a una anécdota viral o a frases sueltas sobre TikTok. Lo que describen muchos docentes es un clima más tenso, más cuestionador y más difícil de gestionar en el día a día. SUATEA situó en torno al 79% el porcentaje de profesorado que califica el ambiente en las aulas como conflictivo o complicado. Una cifra que retrata malestar estructural y no episodios aislados.

ANPE Asturias, por su parte, ha señalado un aumento de faltas de respeto, falsas acusaciones y presión para modificar notas en los casos que atiende su servicio del Defensor del Profesor. Ese dato no significa que toda la educación en España esté en colapso, pero sí apunta a una tendencia que preocupa: el docente siente que pierde margen para enseñar y gana exposición al conflicto.

La sensación de desprotección es otro elemento clave. Los sindicatos insisten en que el profesorado pide menos discurso y más respaldo real cuando hay incidentes graves, conflictos con familias o deterioro de la convivencia. En el debate sobre la educación en España, esa percepción pesa tanto como las cifras.

TikTok en clase: no solo desinformación, también una nueva autoridad

Cuando algunos profesores dicen que los alumnos vienen “educados por TikTok”, no están hablando solo de que vean vídeos. Están señalando algo más profundo: la aparición de una fuente de autoridad paralela, inmediata y emocional, que compite con el aula. En pocos segundos, una red social puede ofrecer una respuesta cerrada, llamativa y aparentemente convincente sobre ortografía, historia, ciencia o normas legales.

La educación en España
Fotografía de unas redes sociales instaladas en un smartphone.
Shutterstock

El problema, explican muchos docentes, no es que el alumnado pregunte o cuestione. Eso forma parte del aprendizaje. El problema aparece cuando la discusión parte de contenidos falsos o simplificados y se instala una idea peligrosa: que toda explicación técnica vale lo mismo que un vídeo viral. Ahí la educación en España se enfrenta a un reto cultural, no solo pedagógico.

Además, el formato influye. La lógica del vídeo corto premia rapidez, impacto y seguridad en el mensaje. El aula, en cambio, exige contexto, matiz, tiempo y a veces frustración. Esa fricción está en el centro del choque que hoy describen muchos profesionales de la educación en España.

Móviles, atención y convivencia: el problema que todos repiten

Si hay un punto de consenso entre docentes de etapas distintas, es el papel del móvil. Incluso quienes reconocen su utilidad educativa admiten que se ha convertido en un factor estructural de distracción, conflicto y fragmentación de la atención. En Asturias, como explican en El Comercio, esa coincidencia aparece con claridad en testimonios recientes recogidos por medios regionales y sindicatos.

Las queja más repetidas son concretas:

  1. Cuesta sostener una actividad prolongada
  2. Aumenta la interrupción constante
  3. Se trasladan al aula conflictos nacidos fuera de ella, en chats, redes o grupos

El centro escolar puede limitar el uso del teléfono, pero no puede evitar que sus efectos entren por la puerta cada mañana. Esto conecta directamente con la educación en España como debate público. No se trata solo de prohibir o permitir móviles. Se trata de cómo enseñar pensamiento crítico, autocontrol digital y convivencia cuando la socialización de los adolescentes está atravesada por plataformas que funcionan con otros incentivos.

Salud mental, burocracia y aulas más complejas

Los docentes también describen un aumento de complejidad en el aula:

  • Grupos más heterogéneos
  • Más necesidades específicas de apoyo
  • Alumnado con barreras lingüísticas
  • Recursos que no siempre llegan al ritmo necesario
  • Una burocracia que muchos consideran excesiva y que les resta tiempo para preparar clases y acompañar mejor al alumnado.
La educación en España
Unos alumnos escuchan a su profesor en su aula en un colegio
EFE/ Javier Cebollada

Ese desgaste no solo afecta a la enseñanza. También impacta en la salud mental del profesorado. ANPE Asturias ha advertido del deterioro emocional asociado a sobrecarga burocrática y falta de recursos, mientras el debate nacional sobre conflictividad escolar apunta en la misma dirección: más ansiedad, más frustración y una sensación de desgaste sostenido.

Por eso, reducir la crisis de convivencia a “la culpa es de TikTok” sería demasiado simple. TikTok aparece como símbolo, sí, pero el problema de fondo de la educación en España es más amplio: familias con menos tiempo, presión social, pérdida de referentes, escasez de apoyos y una escuela que acaba absorbiendo tensiones que nacen fuera de ella.

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