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Elecciones en Israel: Netanyahu agita el miedo a Irán para frenar a Eizenkot

Las encuestas dan 54 escaños al bloque opositor frente a 50 del primer ministro, y los 16 de los partidos árabes pueden decidir si Israel cambia de Gobierno o cae en la ingobernabilidad

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Dos trabajadores cuelgan una valla publicitaria electoral a del Partido Likud en la que aparecen el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto al presidente de EE UU, Donald Trump, y aviones de combate, en Tel Aviv
Efe

“Tenemos la oportunidad de ganar”, reza un gran cartel del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dándole la mano a Donald Trump, que recientemente dio su apoyo público al líder del Likud pese a las discrepancias públicas expresadas por el presidente estadounidense. La imagen, publicada en las principales autopistas de Israel, va acompañada de cazas de combate, en una apología evidente sobre el deseo de ambos de reprender los ataques contra Irán. 

Otro eslogan del Likud recoge otra declaración de Trump: “Solo con Netanyahu seremos capaces de terminar la misión”. En las últimas horas de la campaña de unas elecciones consideradas “decisivas” por todos los bloques, se ha intensificado el runrún sobre un posible ataque estadounidense-israelí contra Teherán, que podría haber alterado el devenir de los comicios. Según un oficial hebreo citado por la CNN, el presidente estadounidense habría evitado dar luz verde al ataque pese a las presiones de Bibi.

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Simpatizantes del líder del partido Yashar y exjefe del ejército israelí, Gadi Eisenkot
Efe

Medios israelíes apuntan también que altos cargos del Mossad se opusieron a los planes de Netanyahu, al considerar que sus prisas por golpear al régimen de los ayatolás estaban motivadas por sus intereses políticos. También se filtraron discrepancias entre Eyal Zamir, jefe del Ejército israelí, y el premier hebreo. De hecho, el ejército se opone a la extensión de un extenso operativo en Hebrón (sur de Cisjordania), donde ya han sido expulsados de casa más de 2.000 palestinos en represalia por un atentado en que murieron dos soldados israelíes la semana pasada. “Buscan un estallido”, alertan los opositores al Gobierno.

Fuentes de la Casa Blanca aclararon que la Administración Trump pidió preparar planes de ataque para estar preparados ante todos los escenarios. Varios israelíes consultados por Artículo14 se mostraron aterrorizados ante la opción de volver a encerrarse en los refugios ante la renovación de los disparos de misiles balísticos iraníes. Tras dos guerras -julio de 2025 y el pasado febrero-, el régimen de los ayatolás mantiene su capacidad de represalia contra el estado judío.

Como era previsible, el primer ministro israelí, que afronta estas elecciones como un referéndum sobre su responsabilidad por la masacre de Hamás del 7 de octubre, está esparciendo el miedo entre su población. El domingo, compartió en redes sociales una imagen realizada con IA sobre un estallido nuclear en Tel Aviv. “Israel está en peligro existencial. Si Irán logra armas nucleares, nada será lo mismo”, alertaba. Y fue más allá: “El país podría afrontar un segundo Holocausto”.

Según la Oficina Central de Estadística del país, 7,3 millones de israelíes están llamados a las urnas, entre ellos 810.000 residentes en el extranjero que solo podrán sufragar si viajan al país. Con unas encuestas que de promedio dan 54 escaños al bloque del opositor centrista Gadi Eizenkot, 50 al de Netanyahu y 16 a los partidos árabes, la votación de este martes 27 podría dibujar un escenario de ingobernabilidad. Por ahora, Eizenkot y sus partidos aliados de centro, derecha e izquierda rehúyen aclarar si aceptaran los votos favorables de las dos facciones árabes, que ya avanzaron su interés de apoyar -aunque sea desde fuera- una alianza que logre sacar del poder a Netanyahu y sus aliados ultraortodoxos y extrema derecha. 

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El líder del partido Yashar y exjefe del Ejército israelí, Gadi Eisenkot, saluda durante el último mitin de campaña
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“Soy Gadi Eizenkot, y me presento a liderar el gobierno para poner fin al gobierno de la destrucción”, prometía el líder opositor en sus últimos clips electorales. El ex jefe del ejército, que está recabando votos entre electorado derechista decepcionado con la gestión de tres años de guerra por parte de Netanyahu, evita aclarar sus posturas sobre temas de seguridad, el eje central sobre el que se decide la votación. Hay quienes teman que repita la decisión de su predecesor centrista Benny Gantz, quien acabó fusionándose a Netanyahu en un “gobierno de emergencia” en plena crisis del coronavirus. 

Otro de los grandes asuntos de la campaña, que se lee en muchos de los eslóganes de los partidos opositores, es el del reclutamiento militar para los jóvenes ultraortodoxos. Netanyahu sigue haciendo malabarismos para contentar a las dos facciones ultraortodoxas que le apoyan, y que exigen mantener la exención del servicio obligatorio a su juventud, a pesar del dictamen de la justicia que les obliga a vestir el uniforme. Partidos opositores -también de derecha- claman por un “reclutamiento para todos”, y también prometen poner fin a los subsidios económicos al público ultra religioso judío. 

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Hombres ultraortodoxos y simpatizantes de la alianza política «Judaísmo Unido de la Torá» (UTJ) participan en un mitin electoral final en Bnei Brak
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En el sector árabe, conscientes de que un alto índice de votación podría ser determinante para un cambio político, muestran optimismo. “Tenemos que salir de casa y votar en masa, que no nos asusten, y así decidir el futuro por nosotros mismos”, explica a este diario Hanan, una joven árabe del poblado de Majd al-Krum. Su padre, Jalai, insiste en que “la convivencia entre judíos y árabes existe en esta zona desde hace más de 60 años, que dejen de asustar a la gente”. 

La economía también es decisiva en los compases finales. En una entrevista que suscitó polémica, Netanyahu avisó a los israelíes que se preparen para un escenario de aislamiento económico postergado, que podría incluir incluso la pérdida del histórico apoyo financiero y militar de Estados Unidos. Por ello, sugirió introducir las criptomonedas como alternativa a una posible invalidación de su sistema bancario en el escenario global. Para muchos israelíes, ello supondría asemejar a su país a Rusia o Irán. 

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Dos trabajadores cuelgan una valla publicitaria electoral a del Partido Likud en la que aparecen el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto al presidente de EE UU, Donald Trump, y aviones de combate, en Tel Aviv
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Desde el centroizquierda israelí, envalentonado tras una marcha masiva en Tel Aviv el sábado reclamando una “comisión de investigación estatal” para aclarar la verdad y depurar responsabilidades por el 7 de octubre, se sienten con “la fuerza suficiente” para traer el cambio político. “El cambio está por llegar”, rezaban muchas pancartas. La mayoría de familias de las víctimas y los rehenes han dado apoyo explícito a los candidatos opositores.

Desde la derecha y los partidos extremistas, claman para evitar “tirar votos a la basura” hacia partidos minoritarios que no lograrían entrar a la Knesset. Desde el Likud, resumen la votación en: “Derecha o Palestina”. Es la campaña del miedo de Netanyahu, que insiste en ser el único líder capaz de mantener la seguridad del estado judío y evitar el establecimiento de un estado palestino.

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