Barcelona vivió este martes una jornada excepcional. La visita del Papa León XIV ha transformado por completo el ritmo habitual de la ciudad. Calles cortadas, dispositivos especiales de seguridad, estaciones de transporte abarrotadas y decenas de miles de fieles forman parte de una imagen inusual en la capital catalana. Unas 40.000 personas participaron durante la noche en la gran vigilia de oración del Estadio Olímpico Lluís Companys, uno de los actos centrales de la visita.
Por toda la ciudad son visibles los símbolos de bienvenida. En carteles instalados por la Generalitat en calles, se lee: “Papa, benvingut a Catalunya”. La llegada del pontífice ha despertado una movilización que trasciende lo estrictamente religioso y que, para muchos, se ha convertido también en un acontecimiento social, político y cultural.
Uno de los gestos más comentados de la jornada se produjo en sus primeras palabras en Barcelona. León XIV inició su primera oración y homilía en catalán, dirigiéndose a los asistentes desde la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia con un mensaje centrado en la unidad, la acogida y la paz. El gesto fue recibido con especial atención en Cataluña y marcó simbólicamente el inicio de su estancia en la ciudad.
¿Qué piensan judías y musulmanas de la visita del Papa?
Más allá de la relevancia para los católicos, la visita también invita a reflexionar sobre el papel de otras minorías religiosas en una sociedad cada vez más diversa. Para conocer cómo se observa este acontecimiento desde otras tradiciones religiosas presentes en Cataluña, Artículo14 conversó con dos mujeres comprometidas con el diálogo interreligioso.
Tahyra Elahi nació en Madrid en el seno de una familia vinculada históricamente a la comunidad Ahmadiyya Islámica. Su padre fue el primer misionero de esta comunidad en España y participó en la construcción de la primera mezquita levantada en Córdoba tras más de ocho siglos. Esta musulmana observa con respeto y esperanza la llegada del Papa a España.
Tahyra Elahi: El Papa “es un líder espiritual honorable”
“Respetamos al pontífice como líder de millones de seguidores. Es un líder espiritual honorable”, explica a Artículo14. Para ella, cualquier iniciativa que contribuya a reducir tensiones sociales y fomentar el entendimiento merece ser bienvenida. “Damos la bienvenida a todos los esfuerzos que sirvan para potenciar el diálogo interreligioso y salvar a la humanidad de la destrucción”, admite.
Elahi destaca especialmente la dimensión pacificadora que puede desempeñar el liderazgo religioso en tiempos de creciente polarización. Recuerda que, en una reciente conferencia internacional por la paz organizada por su comunidad en Reino Unido, ya se valoró positivamente la posición del actual Papa en cuestiones relacionadas con la paz y la resolución de conflictos. Su experiencia personal está profundamente marcada por el trabajo de divulgación y acercamiento entre comunidades. Explica que muchas veces los prejuicios nacen simplemente del desconocimiento.
“Cuando se desconoce algo surgen los malentendidos. Acercarnos hace que los puentes aparezcan y que los obstáculos se alejen”, cree. Esta profesora señala que el uso del velo sigue generando percepciones simplificadoras sobre las mujeres musulmanas. Frente a ello, insiste en la importancia de mostrar la diversidad existente dentro del islam y de combatir estereotipos mediante el contacto directo.
“Vivimos en un mundo que cada vez va a peor. Tenemos que poner nuestro grano de arena para evitar la autodestrucción”
También recuerda que la propia comunidad Ahmadiyya ha sufrido persecución tanto en algunos países de mayoría musulmana como en Occidente. “Vivimos en un mundo que cada vez va a peor. Tenemos que poner nuestro grano de arena para evitar la autodestrucción”, reclama.
Al hablar de las relaciones entre musulmanes, judíos y cristianos, recurre a una referencia coránica que considera especialmente significativa. “Hay un versículo que habla de la gente del Libro. Somos todos descendientes del patriarca Abraham. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”, reivindica. Y exige: “si nos uniéramos en la enseñanza del amor al prójimo, el mundo estaría a otro nivel”.
Raquel Lida Crivillé: “Una experiencia que recordarán toda la vida”
Para Raquel Lida Crivillé, estudiante de Antropología en la Universidad de Barcelona (UB) y miembro activo de diversas iniciativas comunitarias judías, la visita del Papa posee una importancia simbólica, aunque no le apela desde una dimensión personal o emocional. “Para mucha gente es algo muy importante. Para familiares y amigos creyentes puede ser una experiencia muy intensa que recordarán toda la vida”, explica.
Sin embargo, reconoce que ella no siente una conexión espiritual con el acontecimiento. La joven judía observa con interés el enorme despliegue que acompaña la visita. Desde Casa Adret, la sede de la plataforma cultural judía Mozaika, Lida ha participado en múltiples iniciativas de diálogo interreligioso.
“Creo profundamente en el diálogo porque ayuda a entender mejor al otro y a humanizar a las personas con las que convivimos. Pero también puede ser peligroso cómo se hace”, destaca. Su principal crítica apunta a aquellas iniciativas que, en lugar de reflejar la complejidad de las comunidades religiosas, terminan reduciéndolas a representaciones simbólicas.
“Muchas veces se convierten en una performance. Acaban reforzando estereotipos”, considera. Para Crivillé, no basta con invitar a una única persona para representar a millones de creyentes. “Dentro de cada religión hay muchísimas maneras de vivir la fe. Tener un solo representante judío o musulmán siempre será limitado”, agrega.
“Falta explicar mejor el papel que tuvieron las comunidades judías y musulmanas en la construcción de este país”
La estudiante considera que España todavía tienen pendiente una tarea importante de reconstrucción histórica y cultural. “Falta explicar mejor el papel que tuvieron las comunidades judías y musulmanas en la construcción de este país”, reconoce. También señala que el desconocimiento sigue alimentando prejuicios. A diferencia de contextos como Estados Unidos, donde existe una mayor familiaridad con la diversidad religiosa, aquí percibe una visibilidad todavía insuficiente.
“Cuando alguien siente curiosidad genuina por quién eres o por tu historia, vamos por buen camino”, puntualiza. Lida asegura haber vivido experiencias muy enriquecedoras con personas de otras confesiones. “No siempre nos reunimos para decir que somos iguales o que venimos de los mismos patriarcas, a veces discrepamos. Y eso también es valioso”, considera. Y concluye: “Nunca puedes conocer realmente a una persona hasta que la tienes delante. Ser judía puede significar cosas muy distintas, y ocurre exactamente lo mismo con las personas musulmanas”.

