A las 2:46 p. m. de este miércoles, Japón guardó silencio. En todo el país, los japoneses se detuvieron para recordar a las víctimas, justo cuando se cumplen 15 años desde el gran terremoto que sacudió la costa noreste nipona el 11 de marzo de 2011. El seísmo, de magnitud 9,0, provocó un devastador tsunami que arrasó Fukushima, se cobró miles de vidas y dejó cicatrices que aún hoy son visibles.
El desastre, conocido como el Gran Terremoto del Este de Japón, causó la muerte de 19.711 personas, incluidas aquellas que fallecieron posteriormente por complicaciones relacionadas con la catástrofe. Sin embargo, incluso después de una década y media, el número de víctimas sigue siendo incompleto. Las autoridades afirman que aún hay 2.519 personas desaparecidas. Por lo que muchos en Japón aún no han cerrado la herida.

Takaichi: “Valiosas lecciones aprendidas”
Este miércoles se han celebrado servicios conmemorativos en todo el país para honrar a las víctimas y reflexionar sobre las lecciones de uno de los peores desastres de la historia moderna de Japón. La primera ministra Sanae Takaichi asistió a una ceremonia en la prefectura de Fukushima, donde reconoció la inmensa pérdida causada por el terremoto, el tsunami y la crisis nuclear que prosiguió.
“El gran terremoto y el tsunami, junto con el accidente nuclear de Fukushima, se cobraron la vida de muchas personas”, afirmó Takaichi. “Nos aseguraremos de que las valiosas lecciones aprendidas de los inmensos sacrificios causados por la catástrofe nunca se olviden y se transmitan a las generaciones futuras”.

El terremoto provocó olas que en algunos lugares alcanzaron más de 10 metros de altura, arrasando comunidades costeras y arrastrando casas, vehículos y barrios enteros. El tsunami también provocó un corte de energía en la central nuclear de Fukushima Daiichi, operada por la Compañía Eléctrica de Tokio, lo que causó la fusión de los reactores y la liberación de grandes cantidades de material radiactivo.
La reconstrucción tras el terremoto en Japón
En los años transcurridos desde entonces, Japón ha destinado enormes recursos a la reconstrucción de las regiones afectadas. El Gobierno ha asignado más de 41 billones de yenes -unos 260.000 millones de euros- a proyectos de reconstrucción, entre los que se incluyen la elevación del nivel del terreno, la construcción de carreteras, puertos y de unos 430 kilómetros de diques a lo largo de las costas vulnerables.
Timelapse of the Fukushima tsunami/earthquake (9.1 Richter) in Japan, 2011. pic.twitter.com/qoreZhtaiF
— Civixplorer (@Civixplorer) January 25, 2026
Sin embargo, la magnitud del desastre hace que la recuperación siga siendo incompleta. Más de 750.000 viviendas resultaron dañadas y más de 26.000 familias de las prefecturas más afectadas -Iwate, Miyagi y Fukushima- siguen viviendo en viviendas públicas construidas para quienes perdieron sus hogares. Muchos de esos residentes son personas mayores que viven solas.
Para las familias de los desaparecidos, el paso de los años no ha supuesto un cierre.
La desesperación de los familiares de desaparecidos
La cadena NHK ha hecho un especial recopilando historias de desaparecidos como la de Yamane Natsuse, una niña de seis años de la prefectura de Iwate que desapareció en el tsunami. El día del desastre, acababa de regresar a casa del colegio cuando se produjo el terremoto. Su madre, Chiyumi, se marchó al trabajo poco después, y esa fue la última vez que vio a su hija con vida.
Su padre, Tomonori, regresó rápidamente a la casa familiar después del terremoto y encontró la planta baja inundada. La abuela de Natsuse se había puesto a salvo en el piso de arriba, pero la niña había desaparecido.
La historia de Natsuse
Durante años, la familia buscó en morgues y centros de evacuación, preguntándose si de alguna manera podrían encontrarla. La incertidumbre les pesaba mucho. “Lo único en lo que podía pensar era en por qué no pude salvarla”, confesó Tomonori más tarde sobre aquellos años.
En octubre de 2025, más de 14 años después del desastre, la familia finalmente recibió noticias. Un fragmento de hueso humano descubierto en la prefectura de Miyagi, a más de 70 kilómetros de distancia, fue identificado como los restos de Natsuse. Sus padres dicen que el descubrimiento les trajo cierta paz. “Natsuse cruzó este vasto océano”, describe su madre. “De alguna manera, siento que lo logró por su propia voluntad”.
Otras familias continúan con la búsqueda. Solo en la prefectura de Miyagi, más de 1.200 personas siguen desaparecidas.
Continúa la búsqueda de su esposa
Entre los que se niegan a dejar de buscar se encuentra Takamatsu Yasuo, cuya esposa Yuko fue arrastrada por el tsunami desde la azotea del edificio donde trabajaba. El único rastro que encontró fue su teléfono móvil, que contenía un mensaje que ella había enviado momentos antes de que llegara la ola: “¿Estás bien? Quiero irme a casa”.
Decidido a encontrarla, Yasuo aprendió a bucear en 2014. Desde entonces, ha realizado más de 750 inmersiones a lo largo de la costa, buscando bajo el mar.

“Cuando estoy bajo el mar, siento como si viera a mi esposa”, afirma. “Para mí, 15 años después del desastre no parece un final, sino más bien un punto en el camino“.
Incluso ahora, los agentes de Policía y los voluntarios siguen peinando las costas en busca de restos. En la ciudad de Kesennuma, unas 110 personas se reunieron este miércoles por la mañana para buscar entre la arena y las rocas. Se han llevado a cabo búsquedas similares en otras zonas costeras.
Las autoridades reconocen que, con el paso del tiempo (ya son 15 años), las posibilidades de recuperación disminuyen. Sin embargo, para las familias, el esfuerzo en sí mismo tiene un significado.
