Venezuela

La “Dama” pierde a su mediador internacional

La imputación de Zapatero deja a Delcy Rodríguez sin su principal escudo europeo y bajo la sombra de una presunta red criminal transnacional

La imputación del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero por presunto tráfico de influencias, organización criminal y blanqueo de capitales en el caso Plus Ultra amenaza con convertirse en uno de los problemas políticos más delicados que ha enfrentado Delcy Rodríguez desde que asumió el control del gobierno tras la caída de Nicolás Maduro el 3 de enero de este año. Aunque el expediente judicial no la señala como imputada, las referencias a su figura, la relación política y personal que mantenía con Zapatero y el lugar que ocupa dentro de las comunicaciones investigadas ponen a la presidenta interina venezolana bajo una nueva presión internacional.

—Las consecuencias principales -explica Thairi Moya Sánchez, profesora venezolana de Derecho Internacional Público y Derechos Humanos y profesora en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)- se concentran en tres planos: debilitamiento de la legitimidad de Delcy Rodríguez; erosión de su capacidad de negociación internacional y aumento de su exposición en investigaciones sobre redes de corrupción vinculadas al chavismo.

La relación entre Zapatero y Rodríguez

Según la doctora Mora Sánchez, la imputación de Zapatero erosiona de manera directa «una de las figuras externas que Delcy Rodríguez ha presentado como aval de su proyecto político. Él mismo ha reconocido su “amistad personal” con ella y ha dicho que mantiene una relación “casi diaria” con ella, subrayando su “gran confianza” en el liderazgo de la caraqueña».

Durante años, Zapatero fue mucho más que un exjefe de gobierno cercano al chavismo. Se le solía aludir como “el canciller de facto” de Maduro y luego de Delcy. Se convirtió en una pieza clave de la interlocución venezolana con Europa. Participó en negociaciones políticas, respaldó públicamente procesos impulsados desde Caracas y actuó como mediador aceptable ante gobiernos, organismos internacionales y sectores empresariales europeos. Para Delcy Rodríguez, su cercanía con el expresidente español funcionó además como instrumento de legitimación exterior.

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¿Puede pisar Delcy Rodríguez suelo español?
Efe

La posición de entredicho en la que ha caído Rodríguez Zapatero tiene para la catedrática Moya varias derivadas. «Se refuerza el discurso que vincula el círculo de Delcy Rodríguez con una “trama organizada” donde operadores externos como Zapatero habrían contribuido a proteger intereses del chavismo. Y entro del propio oficialismo, sectores más pragmáticos pueden ver a Zapatero como un activo tóxico y presionar a Delcy para marcar distancias, lo que a su vez tensiona una relación que ella utilizaba como recurso de legitimación.

La Dama y el Vagabundo

De hecho, el juez José Luis Calama sostiene que existen “múltiples evidencias” que vinculan a Zapatero con una estructura estable de tráfico de influencias alrededor del rescate público de la aerolínea Plus Ultra, aprobado en España durante la pandemia por un monto de 53 millones de euros.

Las investigaciones judiciales y policiales incorporan conversaciones donde aparece una figura identificada como “La Dama”, descrita como la persona que controlaba la asignación de buques petroleros venezolanos. Diversos medios españoles e hispanoamericanos señalan que los investigadores identifican esa referencia con Delcy Rodríguez, un elemento que modifica la naturaleza del problema para Caracas. Hasta ahora, Zapatero aparecía asociado sobre todo a la dimensión diplomática del chavismo. El expediente judicial lo desplaza hacia otro terreno, el de las redes económicas, las gestiones empresariales y las operaciones de influencia vinculadas a Venezuela.

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La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Caracas (Venezuela)
EFE/ Ronald Peña R.

La dirigente venezolana había intentado construir una narrativa de transición controlada y apertura gradual hacia Occidente. Su interlocución con actores europeos descansaba parcialmente sobre figuras que podían presentar al chavismo como un actor estabilizador y negociable. La caída judicial de Zapatero erosiona esa narrativa porque transforma al principal defensor europeo del chavismo en objeto de sospecha penal.

Zapatero pierde su efecto “mediador”

—En el exterior, -confirma Thairi Moya- el efecto inmediato es la pérdida de valor de Zapatero como mediador “aceptable” para gobiernos, instituciones financieras y foros europeos. Durante años se presentó como puente entre Caracas y actores internacionales, reivindicando su papel en la liberación de presos y en la “estabilización” de Venezuela bajo el liderazgo de Delcy. Esto conllevará que gobiernos y actores internacionales críticos con el chavismo podrán alegar que el principal valedor europeo de Delcy está investigado por una presunta red de tráfico de influencias con conexiones venezolanas, lo que refuerza la desconfianza hacia cualquier agenda de “normalización” impulsada desde Caracas. Si Zapatero queda políticamente tocado, ella perderá a un aliado que le ofrecía acceso, relato moderado y defensa pública de su transición.

Y dónde dejas a Alex Saab

La situación adquiere todavía más gravedad porque coincide con otros frentes sensibles para el chavismo. La deportación del mercader colombiano Alex Saab a Estados Unidos y las investigaciones abiertas sobre estructuras financieras vinculadas al régimen ya habían puesto bajo escrutinio internacional las redes económicas del poder venezolano. Ahora aparece una segunda línea de investigación, esta vez en Europa, que apunta hacia el entorno político y diplomático que sostuvo durante años la relación entre Caracas y ciertos sectores españoles.

—La deportación de Alex Saab a Estados Unidos -agrega Moya Sánchez- decidida y defendida por el Gobierno de Rodríguez como un “asunto entre la justicia estadounidense y Saab”, la sitúa en el centro de una doble presión, de un lado, investigaciones sobre el brazo económico del chavismo; del otro, una causa en España sobre el brazo político-diplomático externo.

El expediente judicial también abre riesgos indirectos para Delcy Rodríguez aunque su nombre no figure formalmente entre los imputados. El juez español ha solicitado información a Estados Unidos sobre investigados y movimientos financieros relacionados con el caso Plus Ultra, lo que apunta a una posible cooperación internacional más amplia. En paralelo, sectores políticos europeos comienzan a utilizar el caso como argumento contra cualquier flexibilización hacia Venezuela. El Partido Popular español ya pidió a la Comisión Europea revisar el rescate de Plus Ultra y ha trasladado el asunto al Parlamento Europeo.

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Delcy Rodríguez, al finalizar una reunión con el secretario de Energía de EE UU, en Caracas
Efe

«Aunque la imputación es contra Zapatero, no contra Delcy, el caso abre ventanas de riesgo para ella en varios sentidos. Si la investigación española termina documentando flujos económicos, contratos o gestiones vinculadas a decisiones de autoridades venezolanas, su nombre puede aparecer como responsable política de algunas políticas o acuerdos, incluso sin llegar a ser imputada. El hecho de que el auto describa una “estructura organizada” con conexiones venezolanas facilita que fiscales, medios y oposiciones integren este caso en una narrativa más amplia de red criminal transnacional, donde Delcy ocupa hoy el vértice institucional».

—Sumado al frente Saab en Estados Unidos -sigue la doctora Moya-, se consolida la posibilidad de cooperación e intercambio de información entre jurisdicciones que miran hacia los mismos años, los mismos actores y las mismas estructuras estatales venezolanas.

Si ese es el garante…

Consultada sobre las secuelas sobre la transición y la gobernabilidad en Venezuela que podría acarrear el actual trance de Zapatero, Moya Sánchez afirma que en el plano de la gobernabilidad, el costo principal es simbólico y de confianza: «La primera gran crisis del gobierno interino de Delcy, marcada por la entrega de Saab y la muerte de Carmen Navas [anciana madre de un preso político muerto bajo custodia del régimen venezolano], ya había puesto en cuestión su capacidad de gestión y de control del aparato heredado de Maduro.

En paralelo, el hecho de que el mediador al que ella ha presentado como garante de su transición sea investigado por presunta organización criminal con conexiones venezolanas deteriora la idea de “nuevo comienzo” y refuerza la percepción de continuidad estructural.

Una imagen de Delcy Rodríguez y José Luis Rodríguez Zapatero

Al preguntársele, en la prácticos, en qué puede traducirse los coletazos de la imputación, Moya Sánchez explica que “Delcy Rodríguez tendrá una mayor dificultad para conseguir alivios de sanciones o apoyos financieros blandos, porque los países donantes pueden exigir garantías más fuertes de ruptura con las redes opacas del pasado. Es probable también que se produzca un forzamiento de actores alternativos, internos y externos, como posibles interlocutores más, digamos, limpios que Delcy, lo que erosiona su posición como figura inevitable de la transición.»

—Lo más relevante es que, si las imputaciones contra Zapatero llegan a confirmarse y la situación de Saab se consolida en sede judicial, ello podría interpretarse en el plano internacional como una confirmación de la existencia de una red criminal de alcance transnacional y de manifestaciones efectivas de criminalidad organizada de carácter estatal. Cabe prever que, a partir de ahí, sigan emergiendo nuevos nombres vinculados a esa estructura.

El problema central para Delcy Rodríguez no reside únicamente en la suerte judicial de Zapatero. El verdadero daño consiste en que el dirigente español deja de aparecer como mediador y pasa a ser descrito judicialmente como parte de una estructura bajo sospecha. En ese desplazamiento, la presidenta venezolana puesta por la Administración Trump pierde un aliado estratégico y queda más expuesta a una reinterpretación internacional de su propio papel dentro del poder chavista.