El accidente de buceo ocurrido la semana pasada en Maldivas, en el que murieron cinco italianos dentro de una cueva submarina, ha sumado en los últimos días nuevos elementos de dolor, investigación y recuperación de cuerpos. Mientras los equipos especializados continúan trabajando en una operación descrita como ‘extremadamente compleja’, en Italia los familiares y allegados de las víctimas han comenzado a despedirse públicamente de quienes perdieron la vida en el atolón de Vaavu.
Uno de los momentos más emotivos se vivió el sábado en la iglesia de San Francisco de Asís, en Génova, durante un acto en memoria de Giorgia Sommacal, de 22 años, y de su madre, Monica Montefalcone. Allí se leyó una carta escrita por Federico Colombo, prometido de Sommacal. En el texto, el joven, de 26 años, expresó el impacto que la muerte de ambas había tenido en su forma de entender la vida y el amor. Según publicó La Repubblica, Colombo afirmó: “La pérdida de Giorgia y Mónica me enseñó algo que tal vez no podía entender realmente antes: nada en la vida se puede dar por sentado”.
En su mensaje, el prometido de la joven expresó que “deberíamos tener el coraje de amar más, de decir lo que sentimos, de abrazar con fuerza a las personas que amamos y saborear cada momento, incluso los que parecen triviales o tontos”. También recordó que “la vida se mueve tan rápido y nunca nos advierte cuando algo está a punto de terminar”.
La carta cerraba con una declaración de amor hacia las víctimas del accidente: “Giorgia y Mónica son nuestra felicidad. Te amo y te llevaré en mi corazón para siempre“.
Colombo ya había hablado días antes con la agencia ANSA sobre la pasión de Sommacal por el mar. Según relató, a la joven le encantaba bucear y sus ojos se iluminaban cuando la conversación giraba en torno al océano. También la describió como una persona que se sentía libre en el agua, un entorno que, según él, parecía formar parte de su naturaleza.

Rescate de dos de los cuerpos
La tragedia ocurrió el jueves durante una inmersión en una cueva submarina conocida localmente como “shark cave”. En el accidente murieron cinco italianos: Giorgia Sommacal; su madre, Monica Montefalcone, profesora asociada de Ecología en la Universidad de Génova; Muriel Oddenino, investigadora; Federico Gualtieri, graduado reciente; y Gianluca Benedetti, instructor de buceo y responsable de operaciones del barco. Benedetti fue el primer cuerpo recuperado tras el accidente.
Los otros cuatro cuerpos fueron localizados el lunes por buceadores finlandeses en la cámara más alejada de la entrada de la cueva. Según explicó al BBC el portavoz del Gobierno maldivo Mohamed Hossain Shareef, dos de ellos fueron llevados a la superficie después de una operación de unas dos horas realizada por especialistas llegados desde Finlandia. Posteriormente fueron trasladados a Malé para su identificación. Las autoridades esperaban retomar el miércoles la recuperación de los dos cuerpos restantes.
La operación ha sido especialmente difícil por las condiciones del lugar. La entrada de la cueva se encuentra a unos 47 metros de profundidad y sus cámaras alcanzan distintas cotas, hasta alrededor de 60 metros. Los equipos han tenido que trabajar en espacios reducidos, con oscuridad y visibilidad limitada. Además, el mal tiempo ya había complicado las tareas desde el inicio: el día del accidente se había emitido una alerta amarilla para embarcaciones de pasajeros y pescadores.
La recuperación de los cuerpos también busca aportar información sobre lo ocurrido. El grupo contaba con permiso para bucear hasta 50 metros, pero la propuesta presentada no mencionaba la entrada a la cueva. Por su parte, la Universidad de Génova afirmó que no había autorizado ninguna inmersión profunda como parte de una investigación científica y que la actividad se realizó a título personal.
Esa versión fue cuestionada por Carlo Sommacal, marido de Montefalcone y padre de Giorgia, quien defendió públicamente la trayectoria científica de su esposa y su vínculo con el estudio de los corales en Maldivas. Mientras tanto, los cuerpos serán repatriados a Italia para las autopsias y la Fiscalía italiana ha abierto una investigación por homicidio culposo. Como parte de las pesquisas, se prevé escuchar a otros turistas italianos que viajaban en el barco Duke of York junto al grupo fallecido.

