La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha anunciado este jueves el adelanto de las elecciones generales al 24 de marzo, en una intervención ante el Parlamento que pone fin por anticipado a la actual legislatura.
Frederiksen comunicó que había recomendado al jefe del Estado la disolución de la Cámara y la convocatoria de los comicios, un movimiento que llega cuando aún quedaba menos de un año para agotar el mandato, cuyo límite legal se situaba a finales de octubre. El nuevo Parlamento deberá designar un Ejecutivo y un primer ministro, salvo que la propia Frederiksen logre revalidar el cargo.

El anuncio se produjo en la sala plenaria del Parlamento, en Christiansborg. “Aunque ahora haya elecciones en Dinamarca, el mundo no espera”, afirmó la primera ministra, en referencia directa a las fricciones abiertas con Washington por Groenlandia. El Ejecutivo danés, seguirá “velando por los intereses de Dinamarca”, aseveró Frederiksen.
Beneficiada por su defensa de Groenlandia frente a Trump
La decisión de adelantar la cita con las urnas se interpreta, en parte, a la luz de ese contexto internacional. Frederiksen ha endurecido el tono en defensa de la soberanía danesa frente a las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre Groenlandia, un posicionamiento que ha coincidido con un repunte del respaldo a los socialdemócratas en las encuestas. Según los sondeos más recientes citados por la prensa local, el partido de la primera ministra podría situarse en torno al 22% de los votos, casi el doble que sus competidores inmediatos de la izquierda verde.

Ese viento a favor contrasta con el revés sufrido en las elecciones municipales de diciembre, cuando los socialdemócratas encajaron una derrota significativa. Desde entonces, la agenda exterior y la imagen de liderazgo de Frederiksen han ganado peso, mientras en el frente interno persisten críticas por la respuesta del Gobierno a la crisis de vivienda y por un giro percibido hacia posiciones más conservadoras en asuntos como la inmigración.
El futuro de la primera ministra de Dinamarca
La primera ministra gobierna actualmente en coalición con los liberales centristas y los moderados. Desde la oposición, los partidos de derechas ya exploran la viabilidad de articular una mayoría alternativa, aunque una formación del propio bloque gubernamental deslizó que no habría optado por convocar elecciones en este momento. Al mismo tiempo, sectores progresistas reclaman a los socialdemócratas una mayor apertura hacia alianzas con fuerzas de izquierda.
La líder socialdemócrata evitó despejar una de las incógnitas políticas del momento: si dejaría la jefatura del partido en caso de perder las elecciones. Tras casi 25 años en el Folketing (Parlamento danés), afirmó no verse “muchos, muchos años más” en la política activa, pero rehusó comprometerse con una salida inmediata si pierde la jefatura del Gobierno.
