Melania Trump no asistirá a la convención que el Partido Republicano celebra hoy en Dallas, según ha confirmado un funcionario de La Casa Blanca al medio estadounidense The Washington Post. La decisión dejará fuera del encuentro a la primera dama, precisamente cuando Donald Trump pretende utilizar esta cita extraordinaria para transmitir unidad y movilizar a sus votantes antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
La ausencia de Melania no ha sido explicada oficialmente. Su equipo tampoco ha anunciado públicamente sus planes. Aunque acostumbra a ausentarse de las citas de su marido, este caso ha llamado la atención. A diferencia de las convenciones organizadas durante los años de elecciones presidenciales, la reunión de Dallas no servirá para elegir un candidato, aprobar resoluciones o establecer formalmente el programa del partido. Su objetivo será ofrecer durante dos días una gran exhibición política centrada en la figura del presidente.
Trump intervendrá tanto el miércoles como el jueves y será el encargado de cerrar el encuentro. El vicepresidente, JD Vance, tendrá también un papel destacado en un momento en el que ya comienza a ser considerado uno de los posibles aspirantes republicanos a La Casa Blanca en 2028. La organización ha preparado más de un centenar de intervenciones y actos relacionados con asuntos como la inmigración, los impuestos, la seguridad pública, la industria nacional, la sanidad o la reducción del precio de los medicamentos.

Una convocatoria con muchas ausencias
Melania Trump no será la única personalidad republicana que falte en Dallas. Un sondeo realizado por Politico entre más de 70 congresistas y candidatos identificó al menos 45 ausencia confirmadas. Entre ellas se encuentra la del senador por Texas John Cornyn, cuya ausencia resulta especialmente significativa al celebrarse la convención en su propio estado. Cornyn perdió las primarias republicanas frente al fiscal general texano, Ken Praxton, que contó con el respaldo del presidente.
Tampoco acudirán, según las informaciones publicadas, el senador Mike Rounds, el representante Tom Cole y varios candidatos inmersos en campañas especialmente competidas. Algunos han alegado compromisos en sus distritos, actos vinculados al aniversario de los atentados del 11 de septiembre o la necesidad de mantener el contacto directo con sus electores. Otros han evitado ofrecer explicaciones detalladas.
Las bajas evidencian el dilema al que se enfrentan numerosos republicanos. Compartir escenario con Trump puede ayudarles a activar a la base conservadora, pero también puede convertirse en un lastre entre votantes moderados. El presidente llega a la recta final de la campaña con un índice de aprobación del 33%, el más bajo de su segundo mandato en los sondeos de Reuters/Ipsos, y bajo presión por el aumento del coste de la vida y las consecuencias económicas de la guerra con Irán.

La decisión de la primera dama encaja, no obstante, con el discreto papel político que ha mantenido durante años. Melania Trump participó en la convención republicana de 2016, pero desde entonces ha limitado considerablemente sus apariciones electorales. Durante la campaña presidencial de 2024 permaneció casi siempre alejada de los mítines y solo reapareció en la última noche de la convención de Milwaukee. Allí acompañó a su marido, aunque no pronunció ningún discurso.
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, ha continuado con una agenda pública reducida, reservada principalmente para determinados actos institucionales y proyectos propios. Por ello, su ausencia en Dallas no implica necesariamente más distanciamiento personal o político del presidente, aunque sí debilita la imagen de cohesión que los organizadores quieren proyectar.
La convención reunirá durante dos jornadas a destacados miembros del Gobierno y de la dirección republicana. Está prevista la asistencia del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson; el líder de la mayoría del Senado, John Thune; y varios integrantes del Ejecutivo. Los organizadores calculan que pasarán por el recinto unas 30.000 personas y que el evento costará más de 40 millones de dólares, financiados por donantes republicanos. Dallas, además, deberá asumir más de dos millones en gastos de seguridad y logística cuyo reembolso todavía no está resuelto.

