Opinión

El shock Zapatero: lawfare, blindaje y presunción

José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.
José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.
Pilar Velasco
Actualizado: h

A la explosión de la imputación seguirán sus ondas expansivas, todavía por llegar. De los tres presidentes socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero es el de mayor peso y autoridad en la organización. Referente moral, es padre político de varias generaciones que salen en su defensa, sumidas en el estupor. Con Zapatero no hay sanchistas y antisanchistas. Eduardo Madina, Emiliano García-Page, Juan Lobato: todos defienden su inocencia en público y cruzan los dedos para que la actividad de consultoría de Zapatero no sea tan criminal como apunta el auto judicial.

Todas las almas del PSOE quieren que no sea cierto. Pero el día de la imputación y los registros no terminó como empezó. La cúpula de Ferraz, con la secretaria de Organización, Rebeca Torró, a la cabeza, señaló el “el que pueda hacer, que haga” de Aznar. “No pararán”, escribía la portavoz Montse Mínguez. La dirección decidió apuntar a una conspiración y tiró de desinformación. Bulos, que dirían. Pero la causa no nace de Manos Limpias ni del comisionista Víctor de Aldama. Es una investigación de Anticorrupción, en cooperación con Suiza y Francia, desde hace casi dos años. De hecho, al final del día, el auto circulaba por numerosos ministerios y se analizaba con detalle en La Moncloa.

El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente venezolano, Nicolás Maduro.
El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente venezolano, Nicolás Maduro.
EFE/Cristian Hernández

La sensación que trasladan internamente es de sospecha porque solo se investigue a Zapatero, objetivo a batir de la derecha, dicen. Y hablan en su descargo de las fortunas de Felipe González y José María Aznar, amasadas desde la actividad privada. Pero las acusaciones de operación para desestabilizar al Gobierno han ido enmudeciendo y a la primera reacción de crítica a los jueces ha seguido cierta contención. Patxi López lo ha dejado en un “no me creo que sea un corrupto ni que se haya corrompido”. Ha sonado a cuestionamiento aunque en la literalidad coincide con Eduardo Madina: “Estoy seguro de que va a demostrar su inocencia”. Y hay dirigentes que afean en privado los tuits. No se puede decir que todos los jueces son “fachas”, dicen, “no parece el auto de un chalado”. “El partido lo controla Pedro”, recuerdan otros exaltos cargos, y no ven consecuencias a corto plazo.

En definitiva, hay cierre de filas en público marcado por el shock de la imputación y la conmoción interna tras la lectura del auto y las conversaciones demoledoras del sumario. Por las siglas que representa y el cargo, de momento la línea roja está en esa empresa de Dubái y la estructura offshore detrás del rescate de Plus Ultra. Zapatero lo niega; el juez lo sostiene. Una de las dos versiones es la cierta. Y, si se confirma, dicen fuentes del Ejecutivo, al margen de la legalidad de la operación, sería un game over: Su autoridad moral y política está pendiente de la declaración del 2 de junio y lo que quede por salir que, por el calado de las 84 páginas del auto, será mucho.

Zapatero, corazón del sanchismo

No es González, ni Sánchez. Es el puente que une ambas etapas socialistas que siempre rema a favor. El presidente más movilizador de la izquierda. Lo hizo en 2004 cuando ganó sus primeras elecciones con un vuelco “sin precedentes” -así titulaba El País en portada- y en 2022 cuando entró de lleno en la esfera de influencia de Sánchez por decisión propia.

SEVILLA , 30/11/2024.- La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante el 41 Congreso Federal del PSOE reunido en Sevilla este sábado. EFE/ Julio Muñoz
SEVILLA , 30/11/2024.- La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante el 41 Congreso Federal del PSOE reunido en Sevilla este sábado. EFE/ Julio Muñoz

Fue el mediador de la coalición con Podemos, más en la mesa de Pablo Iglesias que en la del PSOE. Y lo ha sido con Carles Puigdemont en la legislatura de la amnistía. Su papel en la precampaña del 23J contra PP-VOX, a cuatro escaños de gobernar, fue vital para los socialistas. De ahí la broma “Zapatero ha ganado las elecciones”. Volvió a los medios a “combatir” y “explicar” lo que se jugaba el 23J y fue decisiva su entrevista en la COPE con Carlos Herrera. Los defenestrados por Sánchez mantienen su lealtad porque bebieron de su ADN. Incluida aquella generación del ‘No nos falles’ de 2004. Aquella entrevista, recuerda un ex secretario general autonómico, supuso el “desacomplejamiento” del gobierno, la defensa de una coalición que enterraba aquel “no dormiré tranquilo con Podemos en el Gobierno” de Pedro Sánchez. La profundidad del relato de por qué existe este Gobierno es suya, señala un antiguo barón.

Era la primera vez que un expresidente se remangaba para pelear la precampaña de su partido y del actual. El “que te vote Txapote” contra Sánchez, lema del PP en las autonómicas de mayo de 2023 cuando perdieron seis gobiernos, fue el revulsivo. A Zapatero le recordó a cuando le acusaban de “haber traicionado a los muertos” en el proceso del fin de ETA y ahí empezó la ronda de mítines y entrevistas en medios. ZP volvía en modo rock star sacudiendo los complejos del PSOE, tan criticados por muchos barones, en defensa del modelo federal y de los socios, incluido Bildu.

José Luis Rodríguez Zapatero (i), interviene en un acto de campaña electoral este miércoles en Segovia (castilla y León).
EFE/ Pablo Martín

El resto es conocido. Cayó Santos Cerdán y Zapatero le sustituyó oficiosamente como interlocutor entre Carles Puigdemont y el Gobierno. Junts no ha aclarado cuántos frutos ha dado esa relación y aquellas conversaciones. Zapatero se convirtió en el defensor del perdón, los indultos y la amnistía como política de Estado en Cataluña.

Igual que ha sido el primer presidente en volcarse en mantener a otro, el valedor de un Sánchez no siempre capaz de defender las coaliciones más allá de la coyuntura o el oportunismo, Zapatero es el primer presidente imputado. La investigación judicial medirá la resistencia del PSOE, de los socialistas, del Gobierno, para no hundirse en el desánimo moral de presenciar la posible demolición del líder. La caída de su mejor estatua. Hasta entonces y de momento, se impone el mensaje de presunción.