España no gana para invasiones. Nos crecen los invasores por todas partes. A veces, como si alguien tocará la flauta de Hamelyn, nos entran hordas humanas de 80.000 individuos por la frontera de Ceuta. Los expertos lo llaman guerra híbrida, animada calladamente por Marruecos. Y allí se quedan acampados. Otras, como es el objeto de esta columna, nos entran en forma de coches eléctricos e híbridos fabricados en la China de Xi Jinping. Claro, que es una invasión consentida por los compradores españoles. Y nuestras calles y carreteras se inundan de marcas chinas, desconocidas hace sólo un par de años. Aunque en ambos casos, aparece la amistad inquebrantable y algo sumisa de nuestro presidente progresista, Pedro Sánchez, con totalitarios líderes, que encarnan una versión sui generis, nada socialdemócrata, del mundo democrático.
El fenómeno, sin que sirva de consuelo, no es sólo español, sino que afecta al mundo entero. Tesla, el ojito derecho de Elon Musk, ha perdido el primer puesto de ventas del coche eléctrico en el mundo en favor de BYD (Buy Your Dreams, hermoso nombre para un fabricante chino de vehículos de cuatro ruedas), al tiempo que lo ha hecho en España.
Dado que mercado interior chino del automóvil está perdiendo fuelle a pasos agigantados, los fabricantes han lanzado una enorme ofensiva comercial e industrial para imponer sus productos en Europa. La estricta regulación comunitaria de emisiones favorece la penetración del coche chino. Dominan no sólo el software tecnológico, sino que también se imponen con los últimos desarrollos de los motores eléctricos y las baterías. Mientras los fabricantes europeos seguían sin abandonar los motores de combustión, los chinos se lanzaron al desarrollo de los híbridos y eléctricos.
El ejemplo de la crisis de Volkswagen representa la otra cara de la moneda. El legendario productor alemán, con casi 90 años de historia, se encuentra inmerso en un duro plan de ajuste ante su baja rentabilidad, que le ha llevado a plantear la supresión de 100.000 empleos, el cierre de plantas y la desaparición como marca de nuestra SEAT. ¿Quién no ha tenido un SEAT en su vida? El primer coche de mi padre fue un 600 y el primero mío un 127.
Los productores chinos han conseguido en pocos años quitarse esa imagen de productos baratos y de baja calidad para posicionarse como vehículos con buenos acabados, modernas líneas, alta tecnología, buen equipamiento y competitivo precio. Presentan una oferta completa que abarca tanto los coches eléctricos como los híbridos enchufables.
Según los datos de ANFAC, actualmente operan en España 34 marcas de coches chinos, ya sea mediante filiales propias o a través de distribuidores oficiales. En conjunto, estas firmas representan ya un 15% del mercado, con 123.000 unidades vendidas en lo que va de año. Constituyen una auténtica armada invasora automovilística.
Volviendo a los eléctricos, BYD, su buque insignia, ha vendido hasta julio 12.000 vehículos, con una asombrosa subida del 50% sobre el anterior año. Tesla sólo ha crecido un modesto 4,6% hasta sumar algo menos de 10.000 vehículos. ¿Qué hará Elon Musk? Leapmotor, otra alternativa, ha crecido en el mismo período casi un 200%, alcanzando las 3.200 unidades. O Changan, que sólo en su primer año en el mercado, ha vendido casi 2.500 unidades. En su conjunto, los eléctricos suponen ya un 10% del mercado, habiendo experimentado un crecimiento del 34%.
Esta invasión automovilística china no tiene visos de parar. Pero ya no sólo en la venta de coches, sino en el ensamblaje. Hace unas semanas se suscitó la controversia por la primera planta que prepara SAIC Motor en Europa. Anunciada en El Ferrol, cerca de la base naval de la Armada, levantó la sospecha del posible espionaje. Geely ha alcanzado un acuerdo con Ford para producir en Almusafes, mientras Leapmotor ya lo hace en Figueruelas y BAIC en la histórica fábrica de Santana en Linares. La invasión china no va a parar, al tiempo que los coches europeos aguantan como pueden. La historia vuelve a demostrar que quién apuesta por la tecnología y por el ahorro de costes se acaba llevando la partida. Ahora bien, servidor, por ahora, seguirá comprando coches alemanes.

