El Rey, en la clausura del XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano que precede a la inauguración oficial de la Cumbre este miércoles, ha tenido unas palabras en recuerdo de la fallecida en el accidente ferroviario Fátima Báñez.
“Quiero aprovechar esta ocasión para agradecer las múltiples muestras de solidaridad y cariño que España ha recibido desde Iberoamérica durante estos últimos días tras la tragedia ferroviaria del pasado 28 de octubre en Urda“, ha comenzado su discurso. “Es un gesto de amistad que no olvidaremos”. El Jefe del Estado ha manifestado, además, Deseo, además, su “profunda tristeza por el fallecimiento en dicho accidente de Fátima Báñez”, quien fuera ministra de Empleo y Seguridad Social de España durante 7 años. “Era en la actualidad la presidenta de la Fundación CEOE”, ha recordado. “Hoy nos habría acompañado en este acto”.
Felipe VI ha advertido de que el mundo atraviesa un momento de incertidumbre, “con la competencia por la energía, la tecnología y las cadenas de suministro redibujando la economía”. Frente al proteccionismo ha defendido “una economía abierta, con reglas iguales para todos y cooperación entre socios”. Y ha subrayado que Iberoamérica, rica en energía, alimentos, biodiversidad y minerales críticos, puede ganar peso “si deja de exportar materias primas y aporta valor añadido”.
Felipe VI apuesta por una transición ecológica “bien aprovechada”
Felipe ha defendido que la transformación tecnológica, “bien aprovechada”, puede reducir desigualdades y abrir mercados a miles de pymes. Destacó español y portugués como “lenguas de cultura, pero también de ciencia, de negocio y de innovación”, y ha pedido que la IA las use. Asimismo, el Monarca ha recalcado que el progreso debe ser “sostenible e inclusivo”, porque “el talento está ampliamente repartido”, pero no siempre las oportunidades. Y ha advertido de que la confianza “es uno de nuestros activos más valiosos” y de los que “más fácilmente podemos perder”. Apostó por la colaboración público-privada y por reforzar los lazos entre la UE y América Latina.

Un encuentro determinante
La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB) son los responsables de organizar este Encuentro. El CEIB dispone de una Secretaría Permanente con sede en Madrid, encargada de preparar el Encuentro Empresarial Iberoamericano y de articular el trabajo de las cúpulas empresariales de los países miembros. Su Presidencia Pro Tempore es rotatoria y corresponde a la organización empresarial del país que acoge la Cumbre Iberoamericana. En esta ocasión la ejerce Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), hasta que concluya la Cumbre.
Estos encuentros se celebran desde 2005, cuando se estrenaron en la Cumbre de Salamanca, y desde entonces se han convertido en uno de los foros de diálogo público-privado más relevantes de la región. Su propósito es recoger la perspectiva del empresariado de los países e instituciones participantes, detectar los retos estructurales que afrontan las compañías iberoamericanas y trasladar propuestas a la agenda de las Cumbres.
La edición de Madrid, bajo el lema «Iberoamérica ante los desafíos de la economía global: fortalecer la colaboración público-privada», congrega a autoridades públicas, líderes empresariales y agentes del desarrollo. Su meta concreta es consolidar el proyecto iberoamericano y promover una agenda compartida en torno a la innovación, la transformación productiva sostenible y la integración económica.
Los organizadores parten de un escenario de profundo cambio en la economía mundial, marcado por la rivalidad tecnológica, la transición energética y la reconfiguración de las cadenas de suministro, factores que condicionan la inversión y la competitividad.

A su juicio, Iberoamérica cuenta con activos de peso: energía, seguridad alimentaria, biodiversidad, minerales críticos, agroindustria, bioeconomía e hidrógeno verde. A ello suman un tejido empresarial dinámico y talento vinculado a la economía del conocimiento. Reconocen, no obstante, que es necesario elevar el crecimiento y la productividad, y consideran que la doble transición digital y sostenible brinda esa oportunidad. La inteligencia artificial, la automatización, la digitalización y la transición energética, sostienen, pueden fortalecer las cadenas de valor y aumentar el valor añadido.
La inversión es la prioridad de esta edición, que señala como grandes oportunidades las infraestructuras energéticas y digitales, la innovación productiva, la ciencia, la educación y la formación tecnológica. Para ello, entienden que la cooperación entre el sector público y el privado debe garantizar estabilidad, marcos regulatorios adecuados, financiación, infraestructuras y capacidad de ejecución.
El programa arranca el 3 de noviembre con el análisis del contexto económico global y su impacto en la región, además de los activos estratégicos iberoamericanos y la colaboración público-privada, con sesiones dedicadas a inversión, transformación productiva, recursos estratégicos y alianzas. La jornada del 4 de noviembre se centra en las capacidades y condiciones del desarrollo productivo: innovación, economía del conocimiento, ecosistemas emprendedores, inclusión, igualdad y crecimiento sostenible.
El Encuentro se cierra con un conversatorio entre los jefes de Gobierno de Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Portugal y España, seguido de una clausura institucional con la intervención de Su Majestad el Rey.

