“No es el Gobierno de España responsable de lo que pase esta tarde, es responsabilidad de quien tumba este decreto”. La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, intentó sacudirse este martes la responsabilidad por la previsible derrota del real decreto ley en materia de vivienda que se somete a votación durante la tarde en el Congreso de los Diputados.
La norma, forzada por Sumar en Consejo de Ministros, ha estado en vigor durante el plazo máximo legal (un mes), y previsiblemente decaerá en cuestión de horas. Establece la prórroga de los contratos de alquiler de vivienda que expirarán en 2026 y 2027, y topa en un 2% la subida máxima que pueden registrar los precios de estos alquileres, beneficiando a más de 2,6 millones de personas.
La mayoría de PP, Vox y Junts hará que descarrile -se sumará la abstención del PNV- salvo que se produzca un inesperado giro de guion que permita contar con los votos del partido de Carles Puigdemont.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, y mientras distintos portavoces de Sumar criticaban en el Congreso el escaso entusiasmo de sus socios socialistas a la hora de impulsar esta norma, Díaz evitó los reproches directos a a sus socios en La Moncloa.
Sí insistió en que el naufragio del decreto, en lugar de hacer daño al Ejecutivo, va a “golpear” a millones de personas. Y consideró que quienes voten en contra se colocarán del lado del “daño, la destrucción y del mal”, además de generar “desafección política”.
“Clamo a la ciudadanía a que se organice en movilizaciones”, urgió la vicepresidenta segunda. En su día, cuando logró que el socio mayoritario de la coalición consintiese en aprobar esta medida, Díaz y los suyos ya anticiparon “movilizaciones” en favor de su convalidación. Hay “batallas que se pierden en las Cortes Generales, pero están ganadas en la calle”, insistió, comparando la situación con la caída de la reducción de la jornada laboral (septiembre de 2025), su ley estrella.
En la misma comparecencia, el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, y otros ministros socialistas, insistieron en señalar a las formaciones que hoy tienen previsto votar en contra del decreto. Ni en las filas de quienes promovieron el decreto, Sumar, ni tampoco entre los socialistas, hubo amago siquiera de autocrítica. Tampoco un diagnóstico sobre cómo evitar nuevos varapalos como éste a futuro.
