¿Dónde está Anna Navarro, la número dos de la lista de Puigdemont?

Anunciada como un fichaje estrella, la ejecutiva tecnológica afincada durante 32 años en Estados Unidos está llevando a cabo una discreta campaña centrada en actos territoriales

Ana Navarro y Carles Puigdemont.

Ana Navarro y Carles Puigdemont.

Carles Puigdemont parecía tener una gran baza electoral el pasado 2 de abril cuando anunció con gran satisfacción que la ejecutiva Anna Navarro (Olot, Girona, 1968) —conocida como Anna N. Schlegel a nivel profesional— había aceptado ser la número dos de su candidatura a la Generalitat. La empresaria, reconocida en el año 2020 como la mujer más influyente del mundo en el ámbito tecnológico por la revista Analytics Insight, parecía ser un fichaje de relumbrón gracias a sus 32 años de trayectoria profesional en la costa oeste de Estados Unidos. Fue, entre otras cosas, vicepresidenta de NetApp, considerada como la número uno a escala global en almacenamiento de datos, y fue cofundadora de la organización Women in Localization. Sin embargo, su imponente currículum vitae en Sillicon Valley no se ha traducido en ningún tipo de protagonismo político en esta campaña de las elecciones catalanas. Al contrario. ¿Dónde está Anna Navarro?

Desde luego, en los debates ni está ni se le espera. La patronal Pimec organizó el primer choque de campaña al inicio de la contienda electoral y no hubo rastro de la empresaria. Estaban convocados los números uno con la excepción de Puigdemont (que permanece instalado en el sur de Francia)  y asistieron todos los líderes: Pere Aragonès (ERC), Salvador Illa (PSC), Alejandro Fernández (PP) y Jèssica Albiach (Comuns). Pero Junts esquivó a su número dos y optó por el tres, el exconseller Josep Rull. El mismo Rull protagonizó el siguiente debate, el convocado por la emisora Rac1, y nuevamente apareció él en el de ayer, jueves, de TVE en Cataluña.

Así que, en realidad, la número dos no ejerce como tal, sino que su agenda se basa fundamentalmente en acudir a los actos de Junts a lo largo y ancho del territorio de Cataluña. En realidad, Junts ha organizado el sprint electoral al servicio de Puigdemont; los principales actos se celebran en Argelès-sur-Mer, donde el expresidente de la Generalitat ha ubicado el cuartel general de campaña. Cada día salen autocares desde Cataluña para escuchar a Puigdemont, mientras en capitales comarcales de Cataluña se organizan actos menores con los candidatos de cada demarcación. Y ahí es donde se encuadra la agenda de Navarro.

El desayuno de Olivia

Es algo nunca visto porque la posición de número dos de una candidatura acostumbra a reservarse a un gran reclamo electoral. Sea porque se quiere proyectar a un perfil consolidado (la vicepresidenta Teresa Ribera, por ejemplo, fue de segunda en la última candidatura de Pedro Sánchez) o porque se quiere lucir un fichaje bomba (el exvicepresidente de Coca-Cola Marcos de Quinto fue el ticket de Albert Rivera en las generales de 2019). El caso de Navarro guarda, en principio, más similitudes con el De Quinto, pero la realidad es que la empresaria permanece alejada de los grandes focos de campaña y su rutina consiste en visitar municipios como Lloret de Mar, Blanes, Vila-seca y Olot (su municipio de nacimiento).

En paralelo, la candidata de Junts ha tenido que cargar con burlas y críticas en redes sociales después de protagonizar un acto telemático donde habló con todo desparpajo de Olivia, la señora mexicana que ayuda a Navarro desde hace 22 años y que le trajo el desayuno al ordenador antes de ponerse frente a la pantalla.

Y ERC, claro, no ha dudado en hurgar en el asunto durante la campaña. “¿Dónde está la número dos de Junts? Lo único que sabemos es que Olivia le lleva el desayuno”, ha ironizado la segunda de ERC, la vicepresidenta Laura Vilagrà, que no dudó en promover un debate con Navarro a sabiendas de que la candidata de Junts iba a rehuir cualquier tipo de duelo político.

Así que Puigdemont seguirá adelante con una campaña a su medida y reservará, en todo caso, a Anna Navarro un papel para su gobierno, si es que lo alcanza. Su idea es que la ejecutiva de Sillicon Valley ocupe un lugar en el área económica de la Generalitat para ocupar las carencias que, a su entender, tiene Cataluña a nivel de promover industrias con valor añadido. En este espacio es donde su trayectoria encaja particularmente.

La ejecutiva no ha dudado en exhibir su agenda de contactos, ni tampoco su defensa inequívoca de la lengua catalana. Ha explicado en varias ocasiones que contactó con el jefe del área de globalización de Google para que incluyera el catalán en sus desarrollos y que hizo lo mismo con otro ejecutivo de Spotify para que la plataforma de música también integrara esta lengua en su aplicativo. “El catalán no debe ser una barrera. No lo puede ser cuando ya hay una inteligencia artificial suficientemente eficaz para llevar a cabo traducciones inmediatas”, ha comentado esta empresaria, que también fue durante varios años asesora de la Plataforma per la Llengua, dedicada a la promoción y expansión del catalán.

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