Las voces críticas del PSOE continúan activando movimientos internos dentro del partido. Este lunes se conoció el manifiesto del exministro de Zapatero Jordi Sevilla, titulado Socialdemocracia 21. Un texto que defiende que el partido debe “recuperar un proyecto autónomo, socialdemócrata, de cambio, ilusionante y mayoritario”, alejado —según plantea— de la “izquierda populista y del independentismo que aspiran a romper con España”.
A su juicio, un cambio de rumbo en la estrategia socialista, tanto en políticas como en alianzas, resulta necesario para volver a conectar con “una mayoría de ciudadanos progresistas y de centroizquierda”. Sevilla resta importancia a la identidad de los firmantes y sitúa el foco en el contenido del texto y en el debate político que pretende abrir.
Fuentes consultadas por Artículo14 apoyan la iniciativa y afirman que el texto “sirve para reflexionar y para que la gente vaya aportando masa crítica”, pero dudan de que tenga un impacto real en el partido. “No tiene consecuencias administrativas, no va a servir para nada, no cambia España”, señalan, al tiempo que subrayan que el documento está concebido como una herramienta para el debate interno entre las filas socialistas: “Para que la gente lo lea, lo piense y lo comparta”.

Especticismo sobre sus efectos
La senadora y expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, una de las voces críticas del partido, mostró su desacuerdo con el documento. A su juicio, “no es el momento más oportuno” para “hablar de líos internos” en el PSOE. No obstante, admitió ser consciente de que en el partido “hay mucha gente en ‘shock’, pasándolo mal y con temor”.
El exsecretario general del PSOE-M, Juan Lobato, sí defendió este lunes en Espejo Público el valor del debate interno como elemento de fortaleza para el partido. “Efectivamente, lo dije siendo secretario general: que haya gente que piense, opine y proponga es una manera de hacer más fuerte al PSOE”, señaló. En su opinión, el debate no debe centrarse en nombres, sino en el rumbo político de la formación. “No se trata tanto de personas como de contenidos, de políticas y de qué camino tiene que tomar el PSOE en las próximas etapas”, afirmó.

Lobato advirtió además de que en los últimos años se ha instalado una dinámica de excesiva verticalidad en los partidos políticos, también en el PSOE, que ha dificultado la expresión de discrepancias internas. “Durante un tiempo se ha interpretado la diversidad de opiniones como una debilidad, cuando en realidad es una fortaleza. Un partido es mucho más fuerte cuando se ve que tiene pulso, que hay gente que piensa, que opina y que aporta esa riqueza que tiene una sociedad tan diversa como la española”, subrayó.
Otros sectores piden adelanto electoral
En este contexto, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, no se ha pronunciado sobre el manifiesto impulsado por Jordi Sevilla, pero sí ha mostrado recientemente su desacuerdo con el Ejecutivo a raíz del debate sobre la financiación autonómica pactada con ERC. Page dejó claro que no respalda el modelo “bajo ningún concepto”.
“Antes de que avance un atropello de esta naturaleza a lo que somos como país, y que decidan los independentistas cómo se reparte la riqueza de España, –de esa España que ellos quieren romper–, antes que eso, prefiero que hablen los españoles”, afirmó pidiendo una convocatoria de elecciones generales.

El líder de los socialistas castellanomanchegos ha instado a Ferraz en más de una ocasión a adelantar los comicios previstos para 2027, de modo que se celebren antes de las autonómicas y municipales para, según ha explicado, que no afecte a las candidaturas regionales y locales. “Yo, lo que me encuentro, es a multitud de responsables locales y territoriales, en un grito contenido, deseando que las generales no afecten a las municipales y autonómicas, y si eso significa que el veredicto de los españoles sobre la política nacional sea anterior, yo creo que la inmensa mayoría lo preferiría”, afirmó tras el estallido de los escándalos de corrupción que afectaban al círculo de Pedro Sánchez.
Una postura que comparten otras compañeras de partido como la de la exvicesecretaria del PSOE Elena Valenciano, afirmando que el futuro de Sánchez solo podría resolverse en unas hipotéticas elecciones: “El sanchismo solo acabaría desde el sanchismo”. También ha defendido la misma idea la expresidenta andaluza, advirtiendo que al no contar con presupuestos ni apoyo de la izquierda “el Gobierno no aguanta hasta 2027”.



