Llega un punto de inflexión para el futuro penal de José Luis Rodríguez Zapatero. Este miércoles, acudirá a la Audiencia Nacional para responder ante el juez José Luis Calama sobre el sumario del caso Plus Ultra. Su imputación estalló porque el magistrado considera que Zapatero intermedió en el rescate de la compañía aérea por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. El Estado insufló 53 millones de euros para evitar la quiebra tras el parón de la pandemia de una compañía que se consideró estratégica. Los investigadores sospechan que el expresidente fue pieza clave para este rescate y que, además, se llevó una comisión.

Las menciones incriminatorias
Los indicios contra Zapatero parten de las menciones sobre las gestiones del expresidente que hicieron los directivos de la compañía Plus Ultra a través de WhatsApp. A raíz de las conversaciones, la UDEF ha trazado un modus operandi dentro de la presunta organización criminal en la que Zapatero sería el líder, su amigo Julito quien actuaba en su nombre con los empresarios y los secretarios de ambos quienes ejecutaban las órdenes.
Así las cosas, en las conversaciones de los directivos hablan de interlocución directa mantenida con el expresidente: “Julio habló con ZP. 1 min. Le explico todo”, decía Rodolfo Reyes, uno de los directivos de la compañía.

Los directivos de Plus Ultra se pusieron nerviosos en un punto de la tramitación del rescate y aseveraron: “No sé si será bueno que le hagan un toque técnico desde arriba o que Zapatero hable con alguien en la SEPI”.
Asimismo, se informaban entre ellos de que era el expresidente del Gobierno quien estaba moviendo hilos para la concesión del rescate: “Sí bro. Nuestro pana Zapatero detrás”, aseguraban.
También de sus conversaciones se entendía que su hilo de comunicación con Zapatero era Julio Martínez Martínez, su amigo ‘Julito’: “No con el directo. Hablo con un lacallo (…) Pues ya le dijo a Julio que montaron su finance boutique. Así que por ahí vendrá la mordida”, explicaban sobre cómo iban a transferir el dinero, a través de un entramado societario llamado “finance boutique”.
El teléfono de Rodolfo Reyes y la tarjeta crucial
En su mayor parte, esas conversaciones salen del teléfono del ex directivo de Plus Ultra, Rodolfo Reyes. Resulta que este empresario lleva siendo investigado por las autoridades estadounidenses desde 2021 por blanqueo de capitales. Fue ahí cuando clonaron el movil del que salen esos chats que incriminan a Zapatero.

Ese dispositivo no fue entregado al juez Calama hasta hace unos meses que el magistrado pidió la colaboración con el Gobierno de Estados Unidos.
Si bien, quedan dudas de que ese contenido pueda añadirse a la causa de Zapatero y esa es una de las vías que está utilizando su abogado para intentar anular el procedimiento. Si el contenido incriminatorio queda fuera, no hay imputación.
La facturación falsa
Otro de los indicios para los investigadores de la UDEF es el entramado societario del amigo de Zapatero, ‘Julito’, y una serie de presuntas facturas falsas pagadas por sus empresas y otros socios a Análisis Relevante, empresa del expresidente y a Whathefav, la empresa de sus hijas.

La policía judicial cree que la mordida por el rescate se canalizó a través de una sociedad en Dubái a nombre de ‘Julito’. Además vinculan a Zapatero con la intermediación en la compra venta de petróleo, oro y niquel venezolanos.
La estrategia de Julito
Una de las claves para el futuro procesal de Zapatero es la estrategia de defensa que decida adoptar su amigo Julio Martínez Martínez.
Hasta la fecha ha guardado silencio y acudirá a declarar ante el juez después de lo que lo haga el expresidente. Pero cabe la posibilidad que intente optar por el camino del comisionista Víctor de Aldama en el caso Koldo: Colaborar con la justicia, confesar ante la Fiscalía Anticorrupción, ayudar a desentrañar todas las dudas y ganar beneficios procesales. En ese caso, las cosas se complicarían para el expresidente.
Las joyas
Por último, Zapatero se enfrenta a un segundo frente. A raíz de las sospechas de la UDEF, el juez ordenó el registro de su despacho porque sospechaban que era el centro de operaciones de la presunta organización criminal. Ahí, encontraron la unas joyas en una caja fuerte. Estaban dentro de una bolsa con inscripción “presidencia del gobierno”.
Joyas que, según un análisis preliminar cuestan 1,3 millones de euros que el expresidente no habría justificado ante el fisco español.

Eso llevó al juez a abrir una pieza separada y atribuirle posibles delitos de contrabando y contra la Hacienda Pública. Este miércoles tendrá que aclarar la procedencia de tal alijo.

