Fernando Grande-Marlaska no ha vuelto a responder preguntas sobre la presunta agresión sexual del exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, a una inspectora del cuerpo. Un juzgado de Madrid comunicó el martes a González que tramitaría la querella interpuesta por la víctima y le citó a declarar como investigado el 17 de marzo, precipitando su dimisión.
El Gobierno reconoce la “gravedad” de la situación. Pero el ministro del Interior, que situó a González al frente de la Policía hace siete años y medio, y que ha anunciado una investigación interna a su exnúmero dos, también apartado, se mantiene en silencio.
Pedro Sánchez mantiene su apoyo a Marlaska, y desde el Ejecutivo intentan amortiguar el impacto que este escándalo puede suponer para sus siglas. Marcan distancias entre esta causa, que ha acaparado portadas desde su estallido, y otras denuncias por presuntas agresiones machistas que les han preocupado -y erosionado- en los últimos meses.
De hecho, preguntados por si el daño al PSOE es comparable al que generó el caso Paco Salazar, afirman que “no tiene el mismo impacto” que el generado por denuncias contra “personas con responsabilidad en el partido”, “que estén en el disparadero”. “No es comparable [con Salazar]”. “El DAO no tiene vinculación con el PSOE”, insisten.
El respaldo a Marlaska es extensible al Partido Socialista, donde defienden haber actuado “con contundencia”. Y diferencian el caso de la presunta violación del exDAO de las denuncias internas contra Salazar, que dejó sus cargos en La Moncloa y en el partido cuando salieron a la luz, en julio de 2025. “Se entiende que no es alguien del PSOE y que se ha actuado con contundencia” al conocerlo, sostiene un dirigente.
Salazar, insiste un parlamentario, no era conocido entre las bases, “pero sí reconocido en la cúspide”. Como acababa de ser propuesto como adjunto a la Secretaría de Organización, “se vio como algo muy interno”. Nada que ver, incide, con el caso del exDAO. Estrictamente, Interior comunicó el martes “su decisión de renunciar al cargo”, y el propio González ha afirmado ante los medios que fue él quien optó por dimitir.
“En cuanto se sabe, se actúa”
Además, en el PSOE destacan que el PP ha tenido que “recoger cable” el jueves, después de acusar al ministro de haber encubierto la presunta violación. Dirigentes y diputados del Partido Popular defendieron este discurso el miércoles, en el Congreso, protegidos por la inviolabilidad parlamentaria. El Gobierno reconoció su enfado por esta actitud “hipócrita”, y dirigentes socialistas se expresan hoy en términos similares.
“El PP mantiene al jefe de la Policía Municipal de Alcalá de Henares [Luis Antonio Moreno, investigado por violencia doméstica, violencia de género y maltrato familiar] y al de Móstoles [Manuel Bautista, denunciado por acoso sexual y laboral]”, afirman desde la cúpula socialista.
Más allá de disparar contra los conservadores, los socialistas aseguran estar centrados en cuestiones como la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), aprobada por el Consejo de Ministros el martes, así como en otras iniciativas políticas. “Es una cuestión que, en cuanto se sabe, se actúa”, insisten. Tampoco el socio minoritario del Ejecutivo, Sumar, ha cuestionado al ministro.
En su única y breve aparición ante cámaras y micrófonos tras la salida de González, Marlaska afirmó que sólo dimitiría si la víctima dice haberse sentido desprotegida durante estos meses. Lleva desde julio de 2025 de baja médica, y en enero presentó la querella que fue admitida a trámite la semana pasada, aunque no fue notificada hasta el martes.
De hecho, el abogado de la víctima, Jorge Piedrafita, afirmó el jueves en La Hora de la 1 (TVE) que la inspectora está “destrozada” después de que se filtrase su identidad en chats policiales. En otra entrevista, en Onda Cero, Piedrafita destacó que el ministro no ha contactado con su cliente. Y le respondió que no es ella quien debe pedir su dimisión, sino él mismo quien debe valorarla. Gemma Barroso, DAO interina, sí llamó a la víctima, además de atribuirle protección policial.
Marlaska comparecerá en el Congreso el miércoles, para hablar de la baliza V16
El viernes no hay rastro del ministro en la agenda oficial de La Moncloa. Y en Interior no aclaran si Marlaska responderá próximamente a los medios y al Congreso de los Diputados, donde el PP ya ha reclamado su presencia ante la comisión del ramo. También ha exigido la de Barroso y la del director general de la Policía, Francisco Pardo.
El ministro ya tenía previsto comparecer ante la comisión de Interior el próximo miércoles, 25 de febrero, como aseguran a Artículo14 distintas fuentes parlamentarias. El jueves por la tarde el objetivo oficial de su dación de cuentas seguía teniendo que ver con la implementación de la baliza V16, uno de los caballos de batalla de la oposición en las últimas semanas. Esta cita fue inicialmente programada para el 29 de enero, si bien la agenda oficial de la Cámara Baja recoge que fue anulada.
Más allá de las preguntas que previsiblemente le dirigirán en la sesión de control al Gobierno, esa misma jornada, en su partido sopesan incluir en el objeto de la comparecencia el caso de la presunta violación que ha provocado un terremoto en la cúpula de la Policía Nacional. Una opción es que Marlaska protagonice dos comparecencias seguidas, por separado. Otra, que modifiquen el objeto de la que ya está programada. Tampoco se descarta mantenerla tal y como está.
Sin embargo, desde varios partidos advierten de que el ministro del Interior no tendrá más remedio que afrontar preguntas sobre este escándalo. “Viene para el tema de la baliza, pero es obligatorio que amplíe”. “No podría ser de otro modo”, afirma un diputado de uno de los aliados parlamentarios del Ejecutivo.
Y desde otros dos grupos reconocen que Marlaska, además de exponerse a las preguntas en la sesión de control, no podrá evitar lo propio ante la comisión. Una cosa es que la cita sea fijada con un propósito, y otra que los diputados puedan formular las cuestiones que consideren. Ya avanzan que así lo harán.
