El Partido Popular baja el diapasón con Fernando Grande-Marlaska. Tras armar una ofensiva por tierra, mar y aire contra el ministro del Interior y acusarle de conocer de antemano la presunta agresión sexual del exjefe de la Policía nacional a una inspectora a su cargo, ahora ponen en cuarentena esa acusación.
Alberto Núñez Feijóo salió en tromba el martes -nada más conocer la querella contra el DAO- a acusar al ministro de “tapar una violación” y de “protegerle”. “No prescinden de él por lo que hizo, sino porque se ha hecho público. Hasta que ha trascendido, lo sabían, lo taparon y le protegieron”, afirmó.

Su mano derecha, el secretario general, Miguel Tellado, no se quedó atrás. Un día después, en sesión de control al Gobierno, subió la tensión y aseguró dirigiéndose a Marlaska que “da náuseas verle sentado en el banco azul, todo un ministro del Interior tapando una presunta agresión sexual, una violación”. Otros dirigentes como Cuca Gamarra se pronunciaron en términos parecidos.
Fuera del Congreso de los Diputados, donde ya no hay inmunidad parlamentaria, el PP ha suavizado sus críticas. Precisamente, Marlaska había retado al PP a verter las mismas críticas fuera de la institución. “Si el ministro de Interior no conoce con quién se rodea y qué hacen desde hace meses, es un verdadero incompetente”, contestó 24 horas después el presidente nacional del PP, a preguntas de los medios sobre si mantenía o no sus palabras. El PSOE había exigido que sí tenía pruebas acudiera a la Justicia.

“Veremos si lo conocía o no”, insistió Feijóo. “Hay determinados compañeros suyos (periodistas) que publican que el ministro conocía los hechos desde hace varios meses; lo que es evidente es que el ‘número dos’ del jefe de la Policía no solamente conocía los hechos, sino que intentó que la presunta víctima retirarse la denuncia”, añadió en alusión al comisario Óscar San Juan, cesado por Marlaska el martes, tras conocerse sus presiones sobre la víctima.
Basándose en informaciones periodísticas, Feijóo veía difícil de creer que el ministro del Interior “no conociese para nada” lo que hacía su número uno y dos “llevando ocho años en el Ministerio”. De momento, el propio abogado de la víctima ha asegurado que la denuncia se mantuvo en secreto hasta el martes, que es cuando esta habló con la jefa de personal, hoy sustituta del DAO, Gema Barroso.

Feijóo impone así cautela tras el golpe inicial. También lo hacían sus portavoces. La vicesecretaria de Sanidad y Políticas Sociales, Carmen Fúnez reconocía que no “sabía” si el ministro “conocía o no” los hechos. El vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local del PP, Elías Bendodo, mantuvo que “tiene toda la pinta de que el ministro Marlaska lo sabía y lo tapó”.
El PP había registrado un día antes una batería de preguntas dirigidas al Gobierno para conocer desde qué fecha concreta tuvo conocimiento el Ministerio del interior de los hechos presuntamente delictivos o qué otros mandos policiales supieron lo ocurrido y “no hicieron nada para proteger a la víctima”. Preguntas vigentes.
En lo que el PP no da marcha atrás es en exigir la dimisión de Marlaska: “El ministro del Interior debería de haber dimitido ya ayer (por el martes) y el presidente del Gobierno, si no dimite, debería haberle cesado ayer. Lamentablemente, ni el ministro ni el presidente del Gobierno están a la altura de sus responsabilidades”, en palabras de Feijóo
