PP y Vox entran en una fase decisiva de las negociaciones pese a la desconfianza mutua

Bambú acusa a Feijóo de estar detrás de filtraciones interesadas en Extremadura. El PP exige que se dejen de demorar los plazos y cierren a el pacto

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y el líder de Vox, Santiago Abascal
Kilo y cuarto

Las negociaciones entre Partido Popular y Vox para formar gobierno en Extremadura entran en una fase decisiva. Quedan 28 días para que finalice el plazo y se materialice una repetición electoral que, de momento, siguen rechazando ambas partes, aunque las críticas cruzadas se multiplican.

Tanto PP como Vox situaban los días posteriores a la Semana Santa como claves para formalizar el pacto pero, en estos momentos, nadie se atreve a dar una fecha exacta ante el riesgo de quemarse. “Seguimos trabajando”, es lo más que se sugiere desde el equipo de María Guardiola, que no disimula su frustración.

Alberto Núñez Feijóo, preside la reunión del Comité de Dirección del partido este lunes en Madrid.
EFE/ PP/ David Mudarra

El PP lleva tiempo dando por cerrado el acuerdo mientras que en Vox siguen asegurando que se necesita negociar “medida a medida”. “Los escollos concretos en la negociación no están identificados”, explica una fuente de Génova. “No sabemos cuáles son los ejes que complican los acuerdos”, tercia otra. En la dirección nacional se endosa toda la responsabilidad a Vox. “Es un tema de sus tiempos”, analizan.

En público, los populares apremian a su derecha a cerrar los pactos “cuanto antes” para no entrar “en un bloqueo”, en palabras del portavoz de Hacienda del PP, Juan Bravo. “La voluntad clara de los extremeños es que María Guardiola sea su presidenta, y cuanto antes se conforme un gobierno, antes se podrá empezar a elaborar los presupuestos y a trabajar”, apremió en rueda de prensa.

El presidente de Vox, Santiago Abascal
EFE/ Daniel González

Para Vox, el problema está en las “zancadillas” de Génova, según denunció el portavoz nacional, José Antonio Fúster. “Existe mejor predisposición entre los barones”, señaló. Tal y como avanzó este periódico, Santiago Abascal atribuye a la dirección de Feijóo filtraciones interesadas y falsas sobre el contenido de las negociaciones. “Indiscreción e informalidad” y así se “daña el clima de confianza”, reflexionan.

De fondo, en el PP se respira en estos momentos tranquilidad porque, pese a que los acuerdos no llegan, no ven que les esté pasando factura electoral: “No estamos percibiendo que la opinión pública penalice al PP”, aseguran las fuentes consultadas por este diario. “La gente no nos asocia al bloqueo”, inciden. Aunque en el territorio, la dilatación del mismo les empieza a preocupar. “No nos da buen pálpito, el pacto está hecho, parece toda estrategia”, lamenta una fuente consultada. Y es que coge vuelo la idea de que Vox aleja los pactos ante la dificultad de hacer campaña en Andalucía mientras entra en gobiernos del PP.

Aragón y Castilla y León

Esta semana también es importante para la formación de gobierno en Aragón. El plazo para evitar elecciones es el mismo que en Extremadura. Hay una diferencia clara y es que Jorge Azcón no quiere presentarse a una investidura sin tener los votos atados para superarla. Las negociaciones en este territorio se han establecido de manera distinta y se está respetando la “discreción” que ha exigido Vox. Eso “facilita” las conversaciones, dicen en Bambú.

La presidenta extremeña en funciones, María Guardiola.
EFE/ Jero Morales

En Castilla y León, los tiempos son distintos. Hay de plazo hasta finales de junio, después de las elecciones andaluzas, para que Alfonso Fernández Mañueco llegue a un acuerdo con Vox. De momento, en el entorno del presidente ponen el foco en la constitución de las Cortes. Aquí, Abascal repite el patrón marcado en Extremadura y Aragón y descarta negociar la presidencia de las Cortes para “demostrar” que antepone la negociación de las “medidas” al reparto de los “sillones”. Mañueco necesita negociar con los partidos regionalistas para conseguir la presidencia de la mesa.

Otra de las incógnitas es si el caso Kitchen tiene impacto en las negociaciones para formar gobierno. Vox acusó al PP de ser “indistinguible” al PSOE en la “semana fantástica de la corrupción”. Aunque los barones con negociaciones abiertas limitan el impacto del juicio. “Está muy amortizado y coincide con Ábalos y compañía”, dice un presidente autonómico. “A Vox eso le da igual”, añade otro.

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