Sánchez logra oxígeno el 15-M y crece a costa del derrumbe de su izquierda

El "no a la guerra" no basta para que Carlos Martínez empate con Alfonso Fernández Mañueco. En el PSOE celebran el resultado, pero ya tienen presente que la cita con las urnas en Andalucía pinta muy difícil

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un acto en Soria
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un acto en Soria
Europa Press

“Nos daban por amortizados. No lo estábamos tanto”. Carlos Martínez, candidato del PSOE a las elecciones en Castilla y León, logró este domingo que su partido se hiciera con 30 procuradores en el nuevo Parlamento regional, dos actas más que en 2022. 

El alcalde de Soria, reconocido por los suyos por protagonizar una campaña pegada al territorio, centrada en los servicios públicos, ha regalado a sus siglas un buen resultado después de dos convocatorias que se tradujeron en noches con tintes de entierro en la sede de Ferraz.

Los comicios en Extremadura y Aragón se saldaron con naufragios para el PSOE, y tras el 15-M en Castilla y León pueden respirar aliviados. Sin embargo, Vox no ha pescado tanto en el caladero del PP como anticipaban, ni crecido por encima del 20% -también lo temía el PP-. Fuentes del Partido Socialista avanzaban, apenas iniciado el escrutinio, que el partido de Santiago Abascal rompería este techo psicológico. No ocurrió: ganaron un 1,3%, hasta el 18,92% de los sufragios.

Tampoco el PSOE se ha acercado a empatar con Mañueco, ni en votos ni en escaños (una diferencia de 58.000 papeletas y tres actas). En las anteriores elecciones la distancia fue tres veces más pequeña (16.700 votos). Era el objetivo anunciado de los suyos, que incluso llegaron a soñar con la victoria en la recta final de la campaña. Aún así, este domingo manejaban una horquilla de entre 26 y 29 procuradores, y han sobrepasado hasta la mejor de sus previsiones.

Los socialistas ha vivido en una montaña rusa de expectativas y emociones desde hace meses; pasaron de anticipar una victoria segura, al temor de caer por debajo de su registro histórico (25 escaños) hace algunas semanas. Y llegaron  hasta la euforia, en una campaña en la que Pedro Sánchez y, sobre todo, José Luis Rodríguez Zapatero, han vuelto a calentar buena parte de sus actos.

El “No a la guerra”, rescatado por Sánchez a raíz del conflicto en Oriente Próximo, ha gozado de un enorme protagonismo en su campaña. Pero no ha bastado para desalojar del poder a un PP que gobierna desde 1987, y que ha superado en dos escaños su anterior registro. 

Martínez logra oxígeno para su partido y gana un procurador en Soria (antes en manos de Soria ¡YA!), y un segundo en Valladolid que desde 2022 ha estado en manos de Podemos-IU. El primero apenas logra un 0,7% de los votos y se deja su escaño, mientras que la alianza de IU, Movimiento Sumar y Verdes Equo apenas sobrepasa el 2,2%.  La misma izquierda que logró 62.000 votos, hoy se queda en 36.000, de los que sólo 9.200 van a los morados.

La fotografía final es demoledora para la izquierda alternativa, sin que la totalidad de sus votos hayan pasado al PSOE: del 5,10% de las últimas elecciones, han bajado hasta menos del 3%. Los socialistas ha logrado crecer 0,7 puntos, algo más de 14.000 votos. Y su izquierda ha desaparecido por completo.

Un candidato con perfil propio… que no quería dejarse ganar por Mañueco

Escasas semanas antes de los comicios, en las filas de Martínez reconocían que al líder socialista en Castilla y León le molestaría particularmente perder contra Mañueco. “No lo quieren ni los suyos”, aseguraron en su entorno, vendiendo al presidente en funciones como el candidato del “inmovilismo”; un hombre sin discurso ni programa. Pese a ello, se ha impuesto este domingo.

Martínez, que gobierna con mayoría absoluta en Soria desde 2007, reemplazó como líder socialista a Luis Tudanca al inicio de 2025. “No soy sanchista ni tudanquista, soy socialista”, aseguró entonces. Tudanca era considerado crítico con la dirección de Sánchez, aunque también es cierto que el candidato socialista ha marcado perfil propio, permitiéndose incluso criticar en campaña la reforma de la financiación autonómica planteada por el Ejecutivo, prometiendo que si es elegido la peleará.

“La música de la propuesta de financiación autonómica me suena bien”, afirmó en una reciente entrevista, “pero el resultado final es insuficiente e injusto”. En su equipo reconocieron que los adelantos electorales en Extremadura y Aragón no les beneficiaban, toda vez que las encuestas anticipaban sendos naufragios. Ha marcado su espacio, pero en Ferraz sostienen que su discurso en ningún momento ha levantado ampollas.

De hecho, distintas voces del PSOE recuerdan que Sánchez ha protagonizado exactamente los mismos actos en Aragón y en Castilla y León: cuatro, entre la campaña y la precampaña -los mismos que proyectaron entonces en Extremadura, aunque hubo que suspender uno-. Y que ministros como Óscar Puente o Ana Redondo (Igualdad), ambos de Valladolid, también han tenido un papel destacado estas dos semanas.

A diferencia de Pilar Alegría en Aragón, Martínez sí requirió refuerzos al Ejecutivo. El resultado ha sido radicalmente distinto. Ganan tiempo y ánimo, pero la próxima cita con las urnas, en Andalucía, ya asoma en el horizonte, aunque aún no tiene fecha. Ese domingo electoral se antoja mucho más difícil.

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