María Jesús Montero entregó simbólicamente su cartera de ministra de Hacienda a Arcadi España hace algo menos de un mes, el 27 de marzo. Con su marcha del Gobierno, Montero dejó sin cumplir uno de sus grandes compromisos: presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2026 antes de que expirase marzo. Meses atrás ya había estimado -sin éxito- que las cuentas llegarían al Congreso de los Diputados en diciembre, tres meses después del plazo que establece la Constitución.
Montero está hoy volcada en su carrera a la Junta de Andalucía, y las cuentas públicas ni siquiera han llegado a la mesa del Consejo de Ministros. Después de haber retrasado su presentación en diciembre de 2025 y marzo de este año, el Ejecutivo no ha vuelto a pillarse los dedos con una fecha. El jueves, en una entrevista en Radio Nacional de España (RNE), el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró que el Gobierno “intentará” presentar las cuentas antes del verano.
Un día después, Pedro Sánchez compareció en Chipre, durante la celebración de un consejo informal de la UE, y reclamó a sus socios comunitarios extender los fondos europeos y relajar las reglas fiscales, para así acelerar la inversión en energías renovables. En concreto, a cuatro meses del límite para asignar fondos europeos Next Generation, abogó por permitir una prórroga para que este maná pueda seguir fluyendo entre seis y 12 meses más.
Si el resto de socios aceptaran -no lo han hecho en el pasado-, el presidente lograría contar con estos fondos hasta el final de la legislatura. En la misma comparecencia ante los medios, Sánchez despachó la petición de elecciones por parte de sus aliados de Junts per Catalunya, e insistió en que su aspiración es llegar hasta 2027 “y más allá”, informa Europa Press. Esto es, agotar la legislatura y volver a presentarse a las elecciones generales, tal y como tenía previsto. Ajeno a las palabras de uno de los partidos que apoyó su investidura.
Desde el arranque de la legislatura (2023), preguntado por su incapacidad para aprobar unos nuevos Presupuestos, el Gobierno siempre ha respondido que los actuales, aprobados a finales de 2022 por un Parlamento que hoy ya no existe, se han demostrado útiles. Que la prórroga es una figura recogida en la Constitución. Y que los recursos europeos han sido fundamentales para llegar hasta aquí.

“Nadie tiene en cuenta en unas elecciones si lograste aprobar Presupuestos”
Oficialmente, la intención de Moncloa es presentar las cuentas, como lo era en diciembre y en marzo-. En privado, dirigentes socialistas insisten en que van a “trabajar para tener Presupuestos”. Alguno de ellos, sin embargo, se sale del argumentario: “Nadie tiene en cuenta en unas elecciones si lograste aprobar Presupuestos”, afirma uno de estos interlocutores.
Resta importancia a incumplir la obligación constitucional de presentar las cuentas públicas ante el Congreso. Y desliza que entre sus potenciales votantes no les erosiona no haber hecho el amago de tramitarlas. En las filas de Sumar interpretan que Sánchez no tiene hoy el excesivo interés por presentar los Presupuestos. Afirman que no tendría sentido hacerlo si tienen la certeza de que naufragarán en la Cámara Baja, como hoy dan por descontado.
Incluso en el PSOE hay voces que interpretan que el presidente ha optado por mandar el balón hacia adelante, pero sin voluntad real de llevar las cuentas al Congreso. Salvo si logra reconducir la relación con Junts. A la espera de que la Justicia decida sobre el posible retorno de Carles Puigdemont, sellar la paz con su partido se antoja hoy imposible. Así lo reconocen en sus filas.
“Los fondos europeos”, “otros Presupuestos”
“Los fondos europeos Next Generation son, también, otros Presupuestos”; “Un instrumento fantástico” para la “modernización” de este país; “otro carril” del que obtener recursos. Así definió Sánchez estas partidas extraordinarias en julio de 2025, en su comparecencia de balance político antes de iniciar sus vacaciones de verano.
En rueda de prensa desde el palacio de La Moncloa, el presidente también se comprometió a presentar las cuentas públicas para 2026, pese a no contar con los apoyos necesarios. Entonces no quiso hablar de fechas. En apenas tres meses se cumplirá un año de esta promesa, sin que hayan llegado siquiera a aprobar el proyecto de ley en el seno del Gobierno.

Mientras Cuerpo aleja de nuevo las cuentas, y el jefe del Ejecutivo pide a la UE que no corte el grifo de los Next Generation, el titular de Hacienda, Arcadi España, sigue dando largas. El conflicto en Irán es, desde hace algo más de mes y medio, la justificación perfecta.
“Los vamos a presentar pero ahora nos tenemos que centrar en las consecuencias de la guerra, y una vez estén monitorizadas y veamos qué sucede, en los próximos meses se tomarán las decisiones de cara a los presupuestos”, afirmó la semana pasada el sucesor de Montero.
EEUU e Israel atacaron por primera vez Irán hace casi dos meses (28 de febrero), y el Gobierno aprobó las primeras medidas hace más de un mes (21 de marzo). Hasta el momento, nadie en el Ejecutivo aclara cuánto tiempo deberán centrarse en “monitorizar” las consecuencias y ver “qué sucede”, antes de poder dar más pasos.
Hace un mes, Cuerpo ya reconoció que revisarían y actualizarían el borrador de las cuentas para tener en cuenta el impacto de la guerra, sin dar más detalles. Sostienen que las medidas hoy en vigor permiten a empresas y ciudadanos estar “protegidos” hasta junio (estarán tres meses en vigor). No garantizan que, al cumplirse este plazo, activen por fin la maquinaria presupuestaria.
Por otro lado, esta afirmación de que frenan las cuentas dado el impacto del conflicto coincide con las proclamas -también del Gobierno- sobre la buena marcha de la economía, pese a la guerra. “Estamos mejor que otros países en Europa, es señal de tranquilidad”, afirmaron fuentes del Ejecutivo esta misma semana.
Casi en paralelo, otro interlocutor del Gobierno, preguntado por las cuentas públicas, ponía el foco en Donald Trump, en sus anuncios frenéticos en redes sociales y en la incertidumbre que está generando. “Los ciudadanos están preocupados por la guerra y las medidas. Todavía la situación es muy inestable”, despachó. Dos días después, el presidente entraba en escena para pedir que los recursos europeos sigan fluyendo. Y los Presupuestos seguían en el cajón.
