Sánchez y Maíllo se disputarán en Andalucía la bandera del ‘No a la guerra’

Todas las fuerzas que concurren al 17-M asumen que las elecciones andaluzas tendrán más eco en el ámbito nacional que sus predecesoras. El líder socialista echará el resto para levantar la candidatura de Montero; el de IU peleará para zanjar la racha de derrotas de los suyos

Antonio Maíllo, en declaraciones a los periodistas desde el Parlamento de Andalucía, este martes.
EFE/ Julio Muñoz

El periodo en el que los partidos políticos restaban importancia a las derrotas electorales porque se circunscribían al ámbito autonómico ha terminado. Andalucía, con 8,8 millones de habitantes, es la comunidad más poblada del país, y desde todas las fuerzas del arco parlamentario reconocen que lo que ocurra en la cita con las urnas del 17 de mayo tendrá impacto en las dinámicas políticas a nivel estatal, no sólo en sus 8 provincias.

Y es esta la cita en la que los dos socios del Gobierno de coalición, PSOE y Sumar, se disputarán por primera vez la bandera del ‘No a la guerra’. El eslogan que acompañó a las multitudinarias movilizaciones contra la guerra de Irak (2003) que Pedro Sánchez ha sacado del cajón ante la ofensiva de Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Irán.

Es el lema que llevó a José Luis Rodríguez Zapatero en volandas a La Moncloa. Del que ha bebido -y ha alimentado- la fuerza que lidera a los partidos de Sumar en Andalucía, Izquierda Unida. Una organización nacida al calor de las movilizaciones contra la entrada de España en la OTAN, que hoy ven convertida en un mero satélite de Washington.

La cita con las urnas en Castilla y León (15-M) permitió a Sánchez salvar los muebles, y junto a Zapatero tiró del ‘no a la guerra’ para “levantar a los suyos del sofá”, en palabras de una dirigente de la cúpula de Ferraz. En este territorio, la izquierda alternativa cosechó un nuevo rapapolvo -se convirtió en extraparlamentaria-, y no tenía elementos como para disputar este eslogan al presidente del Gobierno. Ni foco mediático alguno.

En Andalucía, sin embargo, es el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, quien lleva las riendas de su candidatura, Por Andalucía. Es el territorio en el que Izquierda Unida tiene mayor presencia institucional, donde han trabajado durante décadas para construir partido.

Y el propio Maíllo, que llevó la voz cantante en polémicas como la crisis de las balas compradas a Israel -obligó a Sánchez a rectificar al ministro Fernando Grande-Marlaska-, es mucho más conocido que Eugenio Gascón (candidato castellanoleonés), a nivel regional y nacional. En materia de apoyos, además, desde distintos partidos de Sumar ya anticipan que Maíllo podrá contar con los refuerzos que desee, al máximo nivel (ministros del socio minoritario).

Antonio Maíllo (c) en una imagen de archivo.
EFE/Pepe Torres.

Sus siglas son las de un partido con una sólida trayectoria en defensa de la paz, que puede mirar a Sánchez y a María Jesús Montero a los ojos para hablar de servicios públicos. Que ya ha pedido desmantelar las bases militares estadounidenses de Rota y Morón para convertirlas en centros de ayuda humanitaria (sin perder empleos).

El margen que tendrán para desmarcarse de Sánchez, sin desacreditarlo, se antoja limitado. IU, como el resto de fuerzas de la coalición Sumar, ha aplaudido las posiciones del jefe del Ejecutivo en el marco de este conflicto. Ahora tendrá que encontrar la forma de exigirle que dé nuevos más pasos, sin obviar que ellos también se sientan en el Consejo de Ministros. Y que hoy no albergan intención de abandonarlo.

Nadie se atreve a aventurar cuánto puede durar la guerra, si bien en el Gobierno han ido readaptando sus esquemas estos días, y ya diagnostican que su final está lejos. En cualquier caso, tanto en el PSOE como en Sumar dan por hecho que su influencia se dejará notar en la precampaña, y previsiblemente también en la campaña al 17-M. Ambas formaciones pelearán por utilizar el “no a la guerra” para movilizar a sus filas.

Pedro Sánchez durante la reunión de la Ejecutiva socialista del pasado lunes, en Ferraz.
EFE/PSOE/Eva Ercolanese

Montero, la ministra más conocida de España, arropada por Sánchez y Zapatero

En un ciclo en el que el PSOE ha encadenado derrotas y la izquierda alternativa naufragios, dirigentes socialistas asumen que en esta ocasión el socio minoritario de la coalición parte con mejores expectativas. Ellos lo hacen a la baja, con encuestas que apuntan a que perforarán su suelo electoral. Y hasta que quedarán terceros, tras Vox, en varias provincias.

Montero, sin embargo, desafía estos presagios. En su entorno anticipan que Sánchez se va a “volcar mucho” en la campaña, en la que también esperan la presencia de Zapatero. Y del president de la Generalitat, Salvador Illa.

También afirman que puede haber “sorpresas”, porque “la gente tiene buen recuerdo del PSOE”. La exvicepresidenta primera sostiene que Sánchez puede ayudarles a movilizar casi 400.000 papeletas que hoy estarían en la abstención. Y reniega de las encuestas privadas, que consideran parciales, orientadas a que cunda la sensación que quiere transmitir quien paga su confección.

A juicio del entorno de la candidata, el presidente andaluz, Juanma Moreno (PP) “no tiene” voto prestado socialista. Y su estrategia pasa, fundamentalmente, por hacer creer a los socialistas que no tienen la menor opción de alcanzarle. “Él juega a que no hay partido. Hay que trasladar que es mentira”.

Los suyos reconocen que, en esta región, sí habrá una mayor disputa por el voto en la izquierda. Pero advierten: Montero tiene “mucho más peso” político que Maíllo o que los integrantes de sus listas. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), hasta hoy ha sido la integrante del Gobierno más conocida en todo el país. En Andalucía, donde ejerció como consejera antes de sumarse al Ejecutivo de Sánchez, tampoco puede pasar desapercibida.

María Jesús Montero, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados.
EFE/ Borja Sanchez-Trillo

Los partidos de Sumar se autoenmiendan y apuntan a una campaña más potente

Por su parte, a la izquierda del PSOE, los partidos de Sumar aseguran haber hecho cierta autocrítica. Parte de esta revisión sobre cómo han afrontado las tres campañas anteriores de este ciclo se explicitó en  la reunión que mantuvieron en el Congreso los ministros, diputados y varios dirigentes de estas formaciones.

Según distintas fuentes presentes en esta cita (23 de marzo), hubo voces que criticaron la escasa y dispersa presencia de Yolanda Díaz y los ministros en los comicios de Aragón y Castilla y León. Así como la ausencia de gestos de apoyo en campaña por parte de fuerzas que no participan en la reedición de Sumar, pero que sí se integran en el mismo grupo parlamentario y operan como aliadas (como Compromís o la Chunta Aragonesista).

En paralelo a la campaña y la precampaña, los partidos de Sumar avanzan en la reedición de su candidatura para las elecciones generales, aún sin haber aclarado quién les liderará en las urnas, tras el paso a un lado de Díaz. El arranque de este ciclo ha sido desastroso para la moral de este espacio, y todas las fuerzas comparten que no puede haber más fallos. Requieren de una inyección de autoestima con urgencia. Y alguno de ellos cree que Andalucía puede ser la mejor plaza para lograrla.

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