“Quiero ser la primera presidenta de mi país, quiero ser la primera presidenta de España”. Apenas han pasado tres años de la entronización de Yolanda Díaz en el Polideportivo Magariños de Madrid (2 de abril de 2023), aunque en las direcciones de los partidos de la izquierda alternativa reconocen que parece haber transcurrido una década.
Desde que Pablo Iglesias la designó su sucesora al frente de Unidas Podemos (marzo de 2021), la vicepresidenta segunda del Gobierno dejó pasar un año y cuatro meses para presentar Sumar (julio de 2022). Aguardó otros 9 meses, hasta abril de 2023, para reconocer por primera vez en público que se presentaría a las elecciones generales. El 25 de febrero, sólo dos años y algo menos de 11 meses después de pronunciar estas palabras, Díaz ya no quiere ser presidenta.
La fundadora de Sumar, que ha ido perdiendo capital político entre derrotas electorales, errores propios -o de sus compañeros de siglas-, también ha sufrido años de ataques de Podemos. Hoy se declara “feliz”, como reconocen desde su entorno. Se muestra más relajada en público, liberada por haberse descartado de la carrera sucesoria. Y no deja de celebrar la distancia que la separa de la esfera de la política que menos le interesa: la vida interna de las organizaciones.
Entre las filas de los cuatro partidos de Sumar (Izquierda Unida, Más Madrid, Los Comunes y Movimiento Sumar) se muestran aliviados por su marcha. Del rechazo de IU a que Díaz volviera a liderar, hasta las dudas de Más Madrid o Los Comunes, había matices. Pero el diagnóstico de que su momento político ya había pasado seguía cobrando peso. No había un plan para el día después, una receta clara para trascender con prontitud al yolandismo.

Hoy, todos estos partidos reiteran que su salida permitirá que otros liderazgos “florezcan”, en palabras de un dirigente de peso. De momento, el trono de la izquierda alternativa permanece vacante.
Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, sin carnet de partido, ha rechazado siquiera postularse, aunque es el favorito de todas las fuerzas de su espectro político. Dirigentes del PSOE también señalan al ministro de Cultura, Ernest Urtasun (Comunes-Movimiento Sumar), como potencial aspirante. Él niega albergar esta ambición.
No hay un claro sucesor, y los plazos aprietan. Fuentes de estos partidos reconocen a Artículo14 que lo previsto es que decidan el nombre del futuro cabeza de lista de lo que hoy es Sumar antes de las vacaciones de verano. En septiembre todas las dinámicas políticas se verán marcadas por los tambores electorales para las autonómicas y municipales de mayo, así como para las generales. El margen para dar a conocer y rodar al heredero de Díaz será entonces mínimo.

Díaz se vuelca en el Gobierno mientras escala el pulso con Cuerpo
Antes del parón de Semana Santa, Díaz urgió a los suyos a redoblar esfuerzos para atar los apoyos al real decreto ley que topa al 2% la subida de los contratos de alquiler de vivienda que caducarán antes de 2028. El texto, aprobado en Consejo de Ministros y ya en vigor, no tiene los apoyos necesarios en la Cámara Baja. Sumar ha anunciado la convocatoria de movilizaciones para presionar a favor de esta norma, aunque ni siquiera ha esbozado una sola fecha. Tampoco está agendada la votación, que podría retrasarse hasta finales de mes.
Además, el pulso con el ministro de Economía a cuenta del nuevo registro horario ha ido escalando. Carlos Cuerpo, flamante vicepresidente primero del Ejecutivo, ha abogado públicamente porque las pymes dispongan de un año, y no de 20 días, para poder adaptarse. Chocaba así con los planteamientos del Ministerio de Trabajo de Díaz, que le acusa de boicotear la norma, una de las patas de su fallida reducción de la jornada laboral.
“La obligación de registro electrónico entra en vigor en 6 meses desde que se aprueban las especificaciones técnicas del registro, como siempre hemos dicho, y solo el resto de cosas entran en vigor a los 20 días”, precisaron a Cuerpo desde el equipo de Díaz. “Es una clave imprescindible para combatir la precariedad y las horas extras no pagadas”, insisten desde el grupo parlamentario. En sus filas deslizan que Cuerpo está más cerca de los objetivos de la CEOE que de los del Gobierno.
Pedro Sánchez, se cruza con la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, este miércoles en el Congreso.
De cara al trabajo en el Congreso, además, el grupo de Díaz afronta estos meses la tramitación parlamentaria del Estatuto del Becario; la búsqueda de apoyos para el blindaje del derecho al aborto en la Constitución Española. Y para aprobar una nueva ley que limite “el acoso que sufren las mujeres a las puertas de las clínicas de interrupciones de embarazos para garantizar el derecho real”.
La vicepresidenta mantendrá estas temáticas dentro de su discurso, y lo previsto es que obvie, ahora más que nunca, cualquier cuestión que tenga que ver con los partidos políticos. Oficialmente, es lo que intentaba hacer hasta ahora, aunque dirigentes de su partido reconocen que seguía tomando decisiones internas. Se despidió del máximo órgano de dirección de Movimiento Sumar, el Grupo Coordinador, en su reunión del 21 de marzo.
Pronunció un discurso por videoconferencia durante la cita en la que convocaron oficialmente su tercera Asamblea en tres años de vida como partido. La primera sin su creadora, que ya no sólo se desvincula de las formaciones políticas, sino que además reconoce que ha renunciado a intentar ser presidenta. De momento, los suyos no han llenado ninguno de los huecos que deja su marcha. Ni pueden anticipar como influirá el fin del yolandismo a sus perspectivas electorales.
