El destino dibujó una paradójica situación el pasado martes 20. Mientras se cumplían 15 años del cese definitivo de la violencia ejercida durante décadas por ETA, el juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña decretó el ingreso en prisión provisional de dos personas del entorno abertzale que presuntamente han cometido un delito de terrorismo.
Malen Grünig, de 23 años, y Aratz Bilbao, de 34 años, fueron identificados a las 04:03 horas del pasado 26 de septiembre en la localidad guipuzcoana de Escoriaza durante un control de alcohol y drogas efectuado por la Ertzaintza. Grünig, conductora del coche en el que iban, manifestó a los agentes del cuerpo policial vasco que venían de la Sierra de Urbasa, en Navarra.
En el interior del vehículo, reflejan las resoluciones judiciales emitidas por el magistrado Piña, se localizaron “planos de situación de zulos que fueron de ETA y listados de guardias civiles”. También había una mochila, situada en los pies de Bilbao, en cuyo interior se encontraron “fotografías de entrenamiento para la perpetración de actos violentos, decenas de anotaciones manuscritas de matrículas que pudieran corresponderse con vehículos policiales, informaciones sobre un posible
zulo con material, fotografías con banderas de ETA o el contenido íntegro del teléfono de un agente de la Policía Nacional”. Además, en el asiento trasero del coche se localizó un bolso de tela perteneciente a Grünig, el cual contenía dos walky talkies. Estos dispositivos, indican las resoluciones judiciales -dos autos-, “permiten enviar mensajes de texto encriptados sin cobertura de móvil ni internet”. Asimismo, ella no llevaba su teléfono “para evitar que pudieran ser localizados”.
Los ahora investigados se marcharon entonces sin ser detenidos debido a que “no estaban cometiendo un delito”. Así lo aseguró el consejero de Seguridad vasco, Bingen Zupiria, el pasado miércoles. Escasos días antes de la pronunciación de esas palabras, y casi un mes después de la identificación de Grünig y Bilbao, la Ertzaintza emitió un comunicado en el que indicó que ambos se personaron en la comisaría del cuerpo policial vasco de Irún, acompañados por su abogado, se les tomó declaración y fueron detenidos tras la realización de diligencias de investigación.
En ese escrito hecho público el 17 de octubre se informó de que la Ertzaintza identificó el 26 de septiembre a tres personas “que portaban diverso material muy sensible y respecto a las cuales ya se contaba con antecedentes relevantes”. Esos “antecedentes relevantes” serían, según las resoluciones judiciales, que sobre Grünig “constaba un señalamiento Schengen de Italia de control discreto por razones de seguridad nacional”. Algo similar en los casos de Bilbao y Naoise O’Conarain, el tercer integrante del coche. Sobre el primero “pesaba un señalamiento de Francia de control específico por razones de seguridad nacional”, mientras que sobre el segundo “pesaba un señalamiento de Francia de control discreto”.
O’Conarain, el tercer integrante
Como indicó el cuerpo policial vasco en el comunicado, a las dos personas ahora en prisión provisional les acompañaba una tercera. Se trataba del irlandés Naoise O’Conarain, quien, según las resoluciones judiciales dictadas por el magistrado Piña, no portaba teléfono móvil ni ningún tipo de identificación, no hablaba español y se comunicaba con Grünig y Bilbao en inglés. Eso es lo único que los autos mencionan sobre él.
Una de las incógnitas que surge en este caso judicial es cuáles son el papel y paradero de O’Conarain, de 34 años. Artículo14 ha consultado a la Fiscalía, única parte de este procedimiento que considera que existen indicios de la posible comisión del delito de terrorismo, acerca de cuál es la situación actual del ciudadano irlandés. El Ministerio Público ha respondido a ello que “por el momento no se ha llevado a cabo ninguna medida dirigida a su búsqueda, pues dado el estado inicial de la investigación no hay indicios bastantes que lo justifiquen“.
Sin embargo, la Fiscalía no descarta poner la lupa sobre O’Conarain en un futuro: “En este, como en todos los procedimientos, se procedería a adoptar las medidas necesarias para su localización y aprehensión en caso de que el desarrollo de las actuaciones pudiera resultar lo contrario”. Es decir, que sí hubiera indicios suficientes.

Una “organización de la izquierda radical violenta”
Lo único conocido hasta ahora de manera pública, tal y como reflejan las resoluciones emitidas por el juez Piña y el comunicado de la Ertzaintza, es la entrada en prisión provisional de dos personas, lo que había en el coche en el que iban ambas o su entrega en una comisaría de Irún. Al contrario de lo que ocurre con la investigación policial, cuyo contenido no se ha hecho público. Y es que los autos apuntan a la importancia de los atestados: “El papel desarrollado por los investigados se evidencia en los hechos recogidos en los distintos atestados policiales”.
En el interior de la mochila que tenía Bilbao en sus pies también había documentación relacionada con Jardun Koordinadora. Tanto Grünig como Bilbao, según las resoluciones del juez Piña, forman parte de esta plataforma compuesta a su vez por Jarki, la cual se define como una “organización que promueve la lucha ideológica revolucionaria, independentista y socialista”, y Aske, una “organización independentista, socialista, proamnistía y contra la represión”. Relacionado con ello, dicha mochila contenía “cantadas de otros miembros de la organización que fueron objeto de detención”.
Los autos explican que acorde al cambio de estrategia del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) en 2010, ETA decretó el cese definitivo de su actividad terrorista en 2011. Sin embargo, militantes del entorno del MLNV, “disconformes con esa decisión”, fueron agrupándose en diferentes organizaciones. Una de ellas es Jarki, que lleva conformada desde mediados de 2013, “habiendo pasado todo este plazo sin haber sido detectada merced de la discreción, medidas de seguridad y pautas de clandestinidad con las que operaban sus integrantes”.
Grünig, indican las resoluciones judiciales, “es una militante activa de Jarki/Jardun, ha participado y ha sido identificada en varios actos violentos protagonizados por esa organización, sobre la que hay un señalamiento de control solicitado por Italia, lo que hace suponer que ha desarrollado una actividad similar en otros países“.
Por su parte, Bilbao ha sido definido por el magistrado Piña como el “motor principal de Jarki/Jardun”. “Se tiene conocimiento de que ha participado muy activamente en su creación y desarrollo, ejerciendo un papel de responsabilidad dentro de esta organización de la izquierda radical violenta“, se especifica en los autos. Además, él “ha sido el principal impulsor y dinamizador, ha llevado a cabo labores de captación de militancia, elaboración de manuales de seguridad, directrices organizativas, ponencias políticas, gestión de finanzas, organización de actos e interlocución con otras organizaciones ideológicamente afines”.

O’Conarain, condenado a dos meses de prisión
Al margen de esta cuestión, y según ha podido saber Artículo14 a través del Servicio de Tribunales irlandés, O’Conarain fue condenado por un delito de “comportamiento amenazante, abusivo o insultante en un lugar público” a una pena de prisión de dos meses. Una pena que fue fijada para que empezara a cumplirse el 23 de mayo de 2022, aunque esta quedó finalmente suspendida.
Además, y según refleja su perfil de LinkedIn, O’Conarain fue soldado de las Fuerzas de Defensa de Irlanda entre marzo de 2011 y septiembre de 2015.
Este exmilitar, cuyo nombre gaélico irlandés como se traduce como guerrero, está vinculado al partido Saoradh (liberación en gaélico irlandés), una formación que se autodefine como “revolucionaria, socialista y republicana”. Este partido celebró el 12 de enero de 2025 un acto para conmemorar a Kevin Hannaway, voluntario del Ejército Republicano Irlandés (IRA en inglés) fallecido escasos días antes. En una publicación en la página web de Saoradh hay dos fotografías que muestran a O’Conarain doblando una bandera irlandesa y situándola sobre el ataúd de Hannaway.
Este hombre de 34 años, según hizo público la organización Aske, impartió el 27 de enero de 2025 en San Sebastián una charla sobre la IRPWA (Irish Republican Prisoners Welfare Association. En español; Asociación por el Bienestar de los Prisioneros Republicanos Irlandeses). La noche siguiente viajó a la localidad guipuzcoana de Oñate, donde Aske convocó otra reunión para hablar también sobre la IRPWA.

