Han pasado cuatro años desde que a Juan García-Gallardo se le puso cara de vicepresidente. Aquel día, el 13 de febrero de 2022, los planes de Vox cambiaron durante la misma noche electoral. Los de Santiago Abascal no tenían previsto entrar a formar parte de Gobierno de Castilla y León. Iniciaron la noche augurando un resultado en torno a los 7 escaños. Sacaron 13 y obtuvieron el 17,6% de los votos. Reventaron todas las expectativas. Incluidas las suyas.
El presidente de Vox tuvo que cambiar el guion, y con él su discurso, sobre la marcha. Bajó al patio interior del antiguo Monasterio de los Jerónimos de Valladolid, donde el partido seguía el escrutinio, y verbalizó aquella frase que ya ha quedado para la historia: “¡Qué cara de vicepresidente se le está poniendo a Gallardo!”.

Esta noche Vox volverá a ese mismo lugar, a ese Monasterio (ahora convertido en un hotel) donde seguirán el recuento. Será un déjà vu, pero con matices. No estará el presidente del partido -que se quedará en Madrid- pero parte de la dirección nacional acompañará al nuevo candidato a la presidencia, Carlos Pollán. Un aspirante con un perfil más sereno y medido que todos sus homólogos en la formación.
Superar el 20% del voto por primera vez
Al inicio de esta campaña electoral, fuentes de Vox hablaban de unas expectativas en torno a los 15 diputados y el 19% del voto. A medida que han ido avanzado los días, algunos responsables del partido han ido aumentando su optimismo y dan por seguro que romperán la barrera del 20%, por primera vez en su historia, en los comicios de este domingo.
En la formación creen que tienen asegurado el escaño número 16, y que podrían llegar hasta los 19. Tendrían asegurados hasta 4 por Valladolid y podrían llegar a superar el 23% del voto en la provincia. Hay tres escaños que pueden obtener por los restos y teniendo mucha suerte.

Abascal, al igual que en las elecciones de Extremadura y Aragón, se ha echado la campaña a la espalda. En quince días ha pateado más de 50 pueblos de la comunidad autónoma, además de las grandes ciudades. Superar el 20% del voto sería un hito sin precedentes en ese territorio, la cuna de sus pactos de coalición. Conseguirlo, en mitad de las sacudidas internas que vive el partido, demostraría que la marca está por encima del ruido.
Los pactos en Extremadura y Aragón
No sabemos si a Carlos Pollán se le pondrá también cara de vicepresidente. Dependerá de la estrategia que arme el núcleo de Vox. Lo que sí se espera es que no acabe como su antecesor, ahora fuera del partido y en guerra constante con Abascal. Ese amor -y la lealtad- duró escasamente dos años.
A priori, en Castilla y León fuentes de la dirección ven factible un apoyo parlamentario, desde fuera del Ejecutivo. Un apoyo con una fiscalización constante y un pacto programático duro que Mañueco deberá rubricar. Se da por descontado que la presidencia de las Cortes será par ellos.
Así, la estrategia de Vox en los próximos días será determinante. La decisión que deben tomar es quizá la más importante desde que abandonaron las coaliciones durante el verano de 2023. Miembros de la cúpula creen que una posibilidad factible sería entrar a formar parte de algún gobierno autonómico pero no de todos. Que no haya una simetría. El Gobierno con más papeletas para entrar sería el de Extremadura. Podrían argumentar que, al haber tenido tantos desencuentros con María Guardiola, estar dentro el Ejecutivo es la única forma de fiscalizarla en condiciones.

El viernes, horas antes del cierre de campaña, Guardiola y Abascal llegaron a un acuerdo puntual en Extremadura. Aprobaron un decreto-ley en para blindar los servicios públicos y sortear el bloqueo del gobierno en funciones. Pura estrategia con el fin de frenar las críticas que los populares lanzan a Vox ante el bloqueo mantenido durante ya un trimestre. Y qué mejor que el cierre de campaña para escenificar ese primer paso para el acuerdo final.
En esta línea, el hombre de Vox en Extremadura, Óscar Fernández, ha descartado por completo la repetición electoral. “Los extremeños ya han pagado un error de la señora Guardiola, que fue la convocatoria de elecciones, y no tienen que pagar ni mucho menos un segundo error”, ha sentenciado. “Se está acercando el momento en el que podamos firmar“, afirman fuentes del partido.
A partir de este lunes, las mesas negociadoras entre PP y Vox cogerán más fuerza. El objetivo es cerrar los pactos en Extremadura y Aragón de cara a finales de este mes. El inicio de la Semana Santa sería una fecha ideal estratégicamente hablando. Lo que tienen claro en la sede de la calle Bambú es que entre estos acuerdos y las elecciones de Andalucía, previstas para el mes de junio, deben dejar pasar algunas semanas.
