Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Ana Beatriz Rodríguez, investigadora: “Ser un referente para otras mujeres es un gran chute de entusiasmo”

No soñaba con ser científica, pero una profesora le mostró que era posible. Hoy es catedrática, investigadora de referencia y un ejemplo de cómo la ciencia puede cambiar una vida… y muchas más

Ana Beatriz Rodríguez Moratinos no fantaseaba con pipetas, tubos de ensayo o guantes de laboratorio emulando a Marie Curie. No de niña, ni siquiera al empezar el instituto. “No soñé con ser científica. En principio no lo pensé”, nos dice. El punto de inflexión llegó en primero de BUP, en las aulas de Extremadura, cuando una profesora de Biología, joven, recién aprobada la oposición y entusiasta, convirtió la asignatura en algo vivo. No hablaba solo de células o tejidos, transmitía curiosidad, rigor y pasión. Aquella profesora no lo sabía entonces, pero estaba haciendo algo tan decisivo como mostrar que la ciencia también podía ser un camino posible para una mujer. “Esa profesora era una chica de carácter muy abierto, cercana, empática, que nos hacía las clases muy amenas y participativas. Creo que tenía un carácter muy parecido al mío. Quizás por eso me identifiqué con ella”.

En el colegio, en segunda fila a la izquierda, la primera de rodillas con coleta y lazo

Creía en lo que enseñaba. Así de simple. Su peculiar modo de entender la ciencia, sin sesgo de género, simplemente humanizando el conocimiento y despertando curiosidad, es el hilo que conecta generaciones de mujeres científicas. Hoy, cuando se celebra el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la figura de Rodríguez Moratinos nos lleva a esa imagen inicial de la alumna inspirada que se ha convertido en profesora e investigadora referente. “Esa forma de ser de ella me ha favorecido mucho en mis tareas docentes, de coordinadora de grupo de investigación y en mi trayectoria profesión en general”.

En orla de mi promoción de Biología, abajo en esquina izquierda. A la derecha, su marido

Licenciada en Biología, su vocación terminó de afianzarse en la universidad, fascinada por la Fisiología Animal. En el último curso comenzó como alumna interna gracias a una beca de colaboración y, poco después, pudo realizar su tesina con una ayuda de la Diputación de Badajoz. En 1986, apenas un año después de terminar la carrera, obtuvo una plaza de ayudante. “Algo impensable hoy”, reconoce. Desde entonces, su carrera ha estado ligada a la Universidad de Extremadura, donde es catedrática de Fisiología y directora de departamento.

“La necesidad agudiza el ingenio”

Nacida en Badajoz, reivindica con naturalidad ese carácter extremeño que está ligado al esfuerzo, resistencia y creatividad frente a la escasez. Pienso que genéticamente somos personas luchadoras y trabajadoras, dispuestas a sacrificarnos por nuestros sueños, porque nunca nos lo han puesto fácil. Considero que la necesidad agudiza el ingenio”, afirma. Lo comprobó durante su etapa posdoctoral en el Reino Unido, donde entendió que la diferencia no estaba en el talento, sino en los recursos. “No eran más listos ni inteligentes ni trabajadores que nosotros, solo que tenían muchos más medios”. Esa experiencia reforzó una convicción que ha marcado su trayectoria: la ciencia excelente también puede y debe hacerse desde territorios periféricos.

En el campus de la universidad, a la derecha la segunda de la segunda fila con camisa blanca y rebeca verde pistacho

Hoy lidera el grupo de investigación Neuroinmunofisiología y Crononutrición, desde el que trabaja en líneas que conectan directamente la investigación básica con la vida cotidiana, como el uso de melatonina como coadyuvante en tratamientos oncológicos. “El objetivo es lograr tratamientos quimioterápicos más efectivos y menos tóxicos”. También investiga nutraceúticos y compuestos extraídos de vegetales así como el aprovechamiento de residuos de la agroindustria con propiedades saludables. “Dentro de la crononutrición, la aplicamos como preventiva y terapéutica de varias patologías, principalmente orientada a la regulación del ciclo sueño-vigila, la cognición y el estado de ánimo”.

Ciencia con impacto real en la mujer

Sus líneas de investigación incluyen además antioxidantes en fertilidad y salud femenina, o el impacto del covid en el ciclo menstrual. Ciencia con impacto real, pensada para mejorar la calidad de vida. Pero si algo define su perfil es la vocación de compartir, aplicar y hacer llegar los conocimientos. Más de cien proyectos de investigación, numerosas colaboraciones con empresas, patentes aplicadas a la industria alimentaria, farmacológica y cosmética, y un compromiso constante con que la acumulación del saber no se quede en el laboratorio. “Nuestro mayor desafío es comprobar que lo que investigamos sirve para resolver problemas reales”, explica. También lo es lograr financiación suficiente y evitar que el talento joven se vea obligado a marcharse.

Ha dirigido más de veinte tesis doctorales, centenares de trabajos académicos y ha formado a generaciones de estudiantes. Su labor docente fue reconocida con el Premio a la Trayectoria Docente de Excelencia en 2017. Muchas vocaciones científicas nacen ahí, en la cercanía de una profesora que explica, acompaña y cree.

Su particular Premio Goya

Cuando se le preguntamos qué supone ser considerada un referente para las nuevas generaciones de científicas, no disimula la emoción. “Un gran chute de entusiasmo y un enorme orgullo”, responde. Vivió el reciente Premio IPfest 2025 al impulso investigador y a la transferencia del conocimiento con “gran disfrute” y la emoción del directo. “Como los Goya”, bromea. “Pero cualquier premio que recibo en el ámbito de la investigación, no es sólo mérito mío sino del equipo”, matiza con modestia.

Su historia resulta especialmente valiosa para las niñas que hoy dudan. No necesitó considerarse un genio precoz ni tener una vocación predestinada, sino una profesora que, enseñando ciencia con convicción, le abrió el camino. La ciencia a veces empieza así, con un ejemplo cercano que demuestra que es posible. “Su forma de ser me ha favorecido mucho en mis tareas docentes, coordinadora de grupo de investigación y en mi trayectoria profesión en general”. Y, quizá sin pretenderlo, con su ejemplo ella también es una de esas mujeres capaces de cambiarlo todo.

 

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