En catástrofes de grandes dimensiones, las primeras horas son cruciales para responder a preguntas clave: qué, cómo y por qué. Y así ha sucedido también en el caso del siniestro ferroviario del pasado domingo tras el impacto de un tren Iryo con un Alvia que dejó 45 fallecidos y más de un centenar de heridos en Adamuz. El papel de la Policía Judicial y Criminalística de la Guardia Civil en la zona cero ha sido determinante durante los primeros días, desde que sucedió el accidente.
Los trabajos en Adamuz en las primeras horas tuvieron dos objetivos: lo primero de todo era rescatar a los cuerpos atrapados dentro de los trenes y, lo segundo, realizar una inspección técnico-ocular intensiva con el fin de evitar que el escenario del accidente se “contaminara”, según explican a este diario fuentes de la Guardia Civil al tanto del operativo.

El primer de los objetivos quedó finalizado este viernes, cuando el Instituto de Medicina Legal de Córdoba confirmó que ya había entregado los cuerpos de las 45 víctimas mortales a sus familiares. Un trabajo lento que acabó desesperando a la mayoría de los familiares, como contó Artículo14. Ante las quejas de estos, los forenses respondían pidiendo paciencia. “No podemos permitirnos ningún error”.
Documentar el escenario originario es clave para la investigación judicial que después llevará a cabo la jueza instructora de Montoro, que se hará cargo de la investigación en febrero. La zona donde tuvo lugar el accidente se ha ido modificando con el avance de los trabajos de la retirada de vagones, de ahí que los trabajos primarios hayan sido fundamentales.

Así, 976 especialistas del Equipo Central de Inspecciones Oculares del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil han operado con total celeridad y determinación para no perder ni un detalle que pueda resolver la incógnita de qué provocó el fatal accidente.
Las fotografías, claves
Según explica a Artículo14 un miembro de la Guardia Civil, este trabajo se ha centrado en recoger grabaciones de vídeos, fotografías de las vías férreas y de los vagones. Todas estas pruebas acaban en un atestado que sirve como recopilación de los hechos en el que, junto a todas las pruebas periciales, es entregada a la jueza para concluir la causa del accidente.
“Todo componente que forme parte del escenario puede ser un vestigio que ayude en la investigación”, explica a este diario Nicolás Marchal, director del Departamento de Seguridad y Defensa y Director del Grado en Criminología y Ciencias forenses en la Universidad Nebrija. “Todo se hace de forma muy medida”. Y es que, explica el experto, sin esos documentos fotográficos sería imposible trabajar a la vez varias hipótesis sobre el accidente. “Si para investigar una hipótesis se desplazan trenes, se pueden haber contaminado pruebas de otra”, reflexiona. De ahí la importancia de hacer fotografías previas.

La gran incógnita para los agentes que trabajan sobre el terreno es la de decidir “qué desechar o que guardar”. “Es la gran pregunta”, destacan las fuentes consultadas por este periódico.
Tal y como explica Marchal, se suelen hacer tres tipos de fotografías, una de plano general, otras específicas y, por último, de plano detalle . “Eso es fundamental para la investigación de los jueces y fiscales que no han estado allí”. De hecho, aporta, estas pruebas son muy importantes porque así quedará demostrado que se ha cumplido con la cadena de garantía, que son hipótesis “contrastables” y que, después, se pueda celebrar un “juicio con garantías”. “Sabremos entonces que es una sentencia con justicia, en la que se ha investigado todo, no se han dejado cabos sueltos”.

Las cajas negras del tren –dos- también son predominantes en la investigación. La Guardia Civil ha podido reconstruir la frenada del tren gracias a la información que ahí se albergaba. También la velocidad a la que pasaba el tren en el fatídico momento. “Son un testigo garante de lo que ha pasado”, aseguran. “Permite una reconstrucción fidedigna sin teorías”.
Precisamente, el miércoles, la Guardia Civil entregó el citado atestado, el primero de todos, tras cuatro días de investigación, que incluye las dos cajas negras de los trenes implicados, más de 2.500 fotografías y vídeos del lugar del choque, la declaración del maquinista del convoy del Iryo y otros elementos como el trozo de la vía desprendido de los raíles.


