La subida del Mediterráneo ya no se puede explicar como una alerta lejana. Cada vez aparece más en el terreno real: playas que retroceden, paseos marítimos más expuestos y temporales que golpean con una fuerza que antes parecía excepcional. Ese es el mensaje de fondo que lanza el meteorólogo Daniele Ingemi en un análisis reciente difundido por Meteored.
Según ese análisis, la subida del Mediterráneo se está moviendo en torno a unos 4 milímetros al año, con una aceleración respecto a periodos anteriores. El texto sitúa el promedio desde 1993 en torno a 3,3 mm anuales y señala que en los últimos años se habría rozado el entorno de 4,5 mm, con diferencias regionales dentro de la propia cuenca.
La clave es que no se trata solo de una cifra técnica. La subida del Mediterráneo actúa como un factor de amplificación: eleva el nivel de base del mar y hace que los temporales, cuando llegan, tengan más capacidad para invadir zonas costeras, erosionar playas y dañar infraestructuras. Esa combinación entre aumento del nivel medio y episodios extremos es lo que está cambiando la lectura del riesgo en el litoral.
Un fenómeno lento que se vuelve visible en los temporales
Uno de los puntos más importantes para entender la subida del Mediterráneo es que su impacto no siempre se nota día a día. A menudo se vuelve evidente cuando coincide con marejadas, borrascas o episodios de oleaje intenso. En esos momentos, unos centímetros acumulados en años o décadas pasan de ser una estadística a convertirse en agua entrando más adentro de la costa.

El propio artículo de Ingemi pone como ejemplo la borrasca Harry, que afectó al sur de Italia en enero de 2026. El texto menciona olas de hasta 10 metros en la costa jónica y daños en zonas litorales, con la idea central de que el mar parte ya de una cota más alta y eso aumenta el alcance de cada temporal.
Ahí está una de las claves periodísticas del asunto. La subida del Mediterráneo no crea por sí sola los temporales, pero sí puede empeorar sus consecuencias. Es decir, convierte episodios fuertes en episodios potencialmente más destructivos para tramos de costa vulnerables. Especialmente, donde hay urbanización intensa, pérdida de dunas o alteración del transporte natural de sedimentos.
¿Qué hay detrás del aumento del nivel del mar?
El análisis atribuye la subida del Mediterráneo al calentamiento global, con dos motores principales:
- La expansión térmica del agua (cuando el mar se calienta, ocupa más volumen)
- El aporte de agua procedente del deshielo de glaciares y masas de hielo
Esa explicación encaja con lo que vienen señalando organismos científicos y agencias internacionales sobre la subida del nivel del mar a escala global. De hecho, la NASA explicó en 2025 que el aumento global del nivel del mar en 2024 fue superior a lo esperado y que, de forma excepcional, la expansión térmica tuvo un peso dominante ese año.

La agencia también recuerda que el ritmo de subida medido por satélite se ha acelerado claramente desde 1993. Aunque el dato de NASA es global y no específico de la cuenca mediterránea, ayuda a contextualizar por qué la subida del Mediterráneo preocupa cada vez más: el océano se está calentando, el nivel del mar sigue aumentando y las costas densamente ocupadas son las que reciben el impacto más directo.
Por qué el Mediterráneo es especialmente vulnerable
La subida del Mediterráneo preocupa especialmente porque hablamos de una cuenca con:
- Muchísima población
- Infraestructuras turísticas
- Puertos
- Paseos marítimos
- Núcleos urbanos muy pegados al mar
- Décadas de presión urbanística
- Erosión costera crónica
El texto de Ingemi insiste en varios factores que agravan el problema:
- Destrucción de cordones dunares
- Menor aporte de sedimentos por presas
- Obras costeras rígidas que alteran la dinámica litoral
Ese enfoque es relevante porque desplaza el debate de la emergencia puntual hacia la gestión estructural del litoral. La subida del Mediterráneo no se afronta solo con reparaciones después del temporal.
La Agencia Europea de Medio Ambiente, además, viene advirtiendo de que el aumento del nivel del mar incrementa la frecuencia de episodios extremos de inundación costera en Europa y que incluso subidas relativamente pequeñas pueden multiplicar el riesgo en muchos puntos.
