La previsión del tiempo en febrero ha entrado en una fase de máxima incertidumbre. El meteorólogo Daniele Ingemi ha advertido de un escenario potencialmente muy adverso para Europa si se confirma la evolución actual del vórtice polar, una estructura atmosférica clave que comienza a mostrar señales claras de debilitamiento.
Lejos de tratarse de una simple oscilación invernal, la previsión del tiempo en febrero apunta a un posible cambio de patrón a gran escala, con consecuencias que podrían traducirse en frío intenso, nevadas y una inestabilidad marcada en buena parte del continente.
El vórtice polar, bajo vigilancia meteorológica
En condiciones normales, el vórtice polar actúa como un enorme muro de contención que mantiene el aire más frío confinado en las regiones árticas. Este sistema de baja presión gira alrededor del Polo Norte tanto en la troposfera como en la estratosfera, favoreciendo inviernos relativamente estables en latitudes medias.
Sin embargo, la previsión del tiempo en febrero cambia radicalmente cuando ese vórtice pierde cohesión. Si se inclina, se deforma o se debilita de forma notable, masas de aire extremadamente frío pueden desplazarse hacia el sur, afectando de lleno a Europa, como ya está ocurriendo en amplias zonas de Estados Unidos.
El posible calentamiento estratosférico súbito
Uno de los elementos que más inquieta a los expertos es la posible aparición de un calentamiento súbito estratosférico (CSE) a comienzos de febrero. Según los principales modelos de predicción, este fenómeno podría alterar de forma profunda la dinámica del vórtice polar.

La previsión del tiempo en febrero, basada en simulaciones del ECMWF y del modelo GFS, sugiere que este calentamiento podría ser intenso, aumentando la probabilidad de episodios invernales severos en el hemisferio norte.
El papel de las ondas planetarias
El origen de este posible desequilibrio está en las llamadas ondas planetarias. Estas ondulaciones atmosféricas, al interactuar con grandes sistemas montañosos como las Montañas Rocosas, pueden empujar aire cálido hacia capas altas de la atmósfera.
Cuando estas ondas son especialmente potentes, logran frenar los vientos zonales que normalmente mantienen estable el vórtice. En ese momento, la previsión del tiempo en febrero entra en un terreno delicado: los vientos se ralentizan, se invierten parcialmente y se libera una enorme cantidad de energía en sentido contrario al flujo habitual.
Por qué se calienta la estratosfera
El calentamiento no se debe a la llegada de aire cálido desde otras regiones, sino a un proceso físico conocido como compresión adiabática. El aire desciende sobre el Polo, se comprime y se calienta rápidamente, alterando por completo la estructura del vórtice polar.

Este mecanismo es clave para entender por qué la previsión del tiempo en febrero puede cambiar de forma brusca, pasando de un invierno relativamente estable a un escenario dominado por irrupciones de aire ártico.
¿Un vórtice dividido y frío en Europa?
Uno de los escenarios que barajan los meteorólogos es la posible división del vórtice polar en varios lóbulos. Si uno de ellos se desplazara hacia Europa central o septentrional, abriría la puerta a una fase invernal marcada, con temperaturas por debajo de la media, heladas generalizadas y nevadas.
Según la previsión del tiempo en febrero, regiones como los Alpes, los Apeninos o las grandes llanuras del norte europeo serían las primeras afectadas, aunque no se descarta que el frío alcance áreas más meridionales.
Incertidumbre y prudencia en la previsión
Pese a las señales actuales, los expertos insisten en la cautela. No todos los calentamientos estratosféricos provocan frío en Europa, y la trayectoria final de los lóbulos del vórtice sigue siendo incierta.
La previsión del tiempo en febrero aún presenta escenarios muy variables: desde un desplazamiento del aire frío hacia Europa del Este hasta una afectación más directa del oeste y sur del continente. Por ahora, la clave está en seguir la evolución de un sistema atmosférico que podría convertir febrero en un mes especialmente duro.
