Marc Castellnou, bombero forestal: “Pasaremos del frío a un verano de calor extremo”

El experto en incendios anticipa un verano con temperaturas extremas, bosques al límite y fuegos cada vez más difíciles de controlar

Marc Castellnou - Sociedad
Una fotografía de archivo del bombero.
Master FUEGO

El frío que ha marcado este invierno en buena parte del hemisferio norte puede resultar engañoso. Bajo esa sensación térmica aparentemente tranquilizadora se esconde, en realidad, un escenario que anticipa todo lo contrario: un verano dominado por el calor extremo y los incendios forestales de alta intensidad. Así lo advierte Marc Castellnou, uno de los mayores expertos europeos en análisis del fuego y gestión forestal. Lo ha hecho en una entrevista concedida a National Geographic.

Desde Cataluña, Marc Castellnou sigue con atención lo que ocurre en otros puntos del planeta, especialmente en el hemisferio sur, donde las altas temperaturas y los grandes incendios funcionan como un espejo adelantado de lo que puede suceder en Europa dentro de unos meses. Su lectura es clara: el sistema climático ha entrado en una fase de oscilaciones extremas que tensionan los ecosistemas como nunca antes.

Un clima que ha dejado de comportarse como antes

Marc Castellnou explica en National Geographic que el calentamiento global ya no se manifiesta solo en récords puntuales de temperatura, sino en cambios profundos en la duración y frecuencia de los episodios extremos. Las olas de calor, que hace décadas eran breves y relativamente aisladas, ahora se prolongan durante semanas enteras, con medias térmicas muy por encima de lo que se consideraba normal.

Este salto no es solo cuantitativo, sino cualitativo. Para Marc Castellnou, el problema central es que los bosques no están preparados para asumir ese nivel de estrés de forma continuada. Cuando los ecosistemas salen de su rango climático habitual, pierden resiliencia y se convierten en escenarios mucho más vulnerables frente al fuego.

Del invierno riguroso al verano explosivo

Lejos de actuar como un factor de alivio, el frío invernal puede convertirse en un elemento agravante. Marc Castellnou señala que la anomalía de frío asociada al vórtice polar forma parte del mismo proceso que impulsa las olas de calor extremas. En periodos de transición climática, las oscilaciones tienden a amplificarse.

Marc Castellnou, bombero forestal: "Pasaremos del frío a un verano de calor extremo"
Vista de las calles de Torrelodones (Madrid) cubiertas de nieve.
EFE/ Ismael Herrero

El resultado, advierte Marc Castellnou, es un territorio que llegará al verano con una enorme carga de vegetación. La combinación de masa vegetal abundante y temperaturas muy elevadas genera el caldo de cultivo perfecto para incendios más rápidos, más intensos y con un comportamiento mucho más difícil de predecir.

El trabajo que no se ve cuando no hay fuego

Aunque los incendios concentran la atención mediática en verano, Marc Castellnou subraya que una parte fundamental del trabajo de los bomberos forestales se desarrolla lejos de las llamas. Durante los meses fríos se analizan patrones meteorológicos extremos, se estudia la dinámica de la convección y se evalúa cómo esos factores condicionan el comportamiento futuro del fuego.

Este análisis no se realiza de forma aislada. Marc Castellnou participa en redes internacionales que monitorizan los grandes incendios del hemisferio sur. Cada episodio sirve como banco de pruebas para anticipar escenarios que, con alta probabilidad, se reproducirán en el hemisferio norte cuando llegue el verano.

Un equilibrio climático nuevo y más hostil

Para Marc Castellnou, el planeta se dirige hacia un nuevo punto de estabilidad, pero a una temperatura media más elevada que la conocida hasta ahora. El proceso, explica, está descrito desde hace años por la ciencia, aunque la velocidad a la que se está produciendo resulta especialmente inquietante.

Marc Castellnou, bombero forestal: "Pasaremos del frío a un verano de calor extremo"
Un termómetro urbano que marca 42 grados centígrados.
EFE/Ana Escobar

Esa rapidez deja poco margen de adaptación, tanto para los ecosistemas como para los dispositivos de prevención y extinción. En este contexto, Marc Castellnou insiste en que el verdadero reto no es solo apagar incendios, sino asumir que el cambio climático ya está redefiniendo las reglas del juego. El próximo verano, concluye, será una nueva demostración de ello.

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