El plató de El Hormiguero recibió este lunes a uno de sus rostros más habituales. Miguel Ángel Revilla regresó al programa de Pablo Motos coincidiendo con su 83 cumpleaños, sumando ya 34 visitas, una cifra récord que lo convierte en el invitado que más veces ha pasado por el espacio de Antena 3. Una relación consolidada que permite al expresidente de Cantabria marcar incluso la fecha de su aparición, una singularidad que el propio presentador recordó en directo con tono cómplice.
Un invitado fijo con trato excepcional
La visita se ha convertido casi en una tradición anual, iniciada el año pasado y que, si la salud acompaña, parece destinada a continuar. Revilla ya forma parte del imaginario del programa, superando en número de apariciones a nombres tan habituales como Antonio Banderas, Arturo Valls, Santiago Segura o David Bisbal. Su presencia garantiza titulares y un discurso reconocible, directo y sin concesiones.
Críticas internacionales y tono combativo
Nada más comenzar, Revilla no evitó la actualidad internacional y lanzó duras palabras contra Donald Trump, al que calificó de “matón” por su actitud en política exterior. Este tono crítico marcó una intervención que rápidamente se trasladó al plano nacional, donde el invitado se mostró especialmente afectado por los recientes sucesos que han sacudido al país.
El dolor por las tragedias ferroviarias
El expresidente cántabro centró buena parte de su discurso en los accidentes ferroviarios de Adamuz y Rodalies, que han provocado más de 45 fallecidos. Revilla quiso poner el foco en las víctimas y sus familias, reclamando empatía y humanidad frente al ruido institucional. “Lo que hace falta es un abrazo, no homenajes vacíos”, defendió, visiblemente crítico con lo que considera gestos de cara a la galería.
El funeral aplazado y la falta de previsión
Sus palabras llegaron tras conocerse el aplazamiento del funeral de Estado, previsto inicialmente para el 31 de enero, debido a la imposibilidad de muchos familiares para desplazarse por los cortes ferroviarios. Para Revilla, este hecho evidencia una improvisación grave por parte de las autoridades. “Estamos hablando de decenas de víctimas y de miles de personas afectadas directa o indirectamente”, insistió, cuestionando que no se hubiera previsto una solución logística alternativa.
“Entiendo que estén hasta las narices”
Con su habitual franqueza, Revilla aseguró comprender el cansancio de las familias ante las explicaciones políticas y los cambios de versión. “Entiendo que estén hasta las narices”, afirmó, señalando que el duelo no debería convertirse en un campo de batalla partidista. En su opinión, lo prioritario es que se esclarezcan los hechos y se actúe con responsabilidad.
Petición de dimisiones y responsabilidades
En este contexto, el exlíder regional apuntó directamente al ministro de Transportes, Óscar Puente, al que considera la máxima responsabilidad política del área. Para Revilla, la gravedad de lo ocurrido exige consecuencias claras y decisiones firmes: “No han estado a la altura”, sentenció.
La reflexión sobre Pedro Sánchez y el poder
Revilla también se refirió a la situación de Pedro Sánchez, planteando que su permanencia en el cargo responde más a presiones internas que a una verdadera voluntad personal. Según su análisis, el presidente se encuentra atrapado por un entorno político que depende del poder para subsistir. “La falta de coherencia es lo que acaba pasando factura”, apuntó.
Un discurso incómodo pero popular
Una vez más, Miguel Ángel Revilla utilizó El Hormiguero como altavoz para un discurso que mezcla crítica política, cercanía y sentido común. En el día de su cumpleaños y en el programa donde es ya casi de la casa, volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las voces más reconocibles —y polémicas— del panorama televisivo y político español.


