AJOARRIERO

La increíble historia del plato de bacalao que nació en las montañas para calentar a los arrieros

Conoce la historia y la receta del Ajoarriero, el legendario plato de bacalao que conectó Navarra, Aragón y Castilla

Un bacalao ajoarriero del chef Josetxo Calvo
Josetxo Calvo

AJoya del norte de España, y un producto de los intercambios históricos en esos territorios. El bacalao ajoarriero goza de una amplia fama en la actualidad, pero su origen viene de una peculiar conexión entre los antiguos reinos de Navarra, Aragón y Castilla.

Conoce su trepidante historia y su distribución por reinos, y descubre una receta al estilo de Navarra. Déjate sorprender por uno de los pesos pesados de la gastronomía española.

El ajoarriero, de la receta navarra a tu casa

Ajoarriero navarro de Jaleo en la Cocina
El ajoarriero, aparte de una salsa, es el nombre que reciben los transportistas norteños de la época preindustrial. Desde los puertos del Cantábrico, llevaban hacia el interior de la Península los productos que llegaban. El más destacado de ellos era el bacalao.
En su camino, hacían paradas en las ventas donde intercambiaban productos y reponían fuerzas con los productos que tenían a mano. Principalmente, el bacao que transportaban, junto con ajos, aceite y pimientos.
En el Reino de Navarra, el plato alcanzó su máximo esplendor, añadiendo a la receta productos clave como el pimiento choricero y el tomate.
Como bien es sabido, existen varias versiones del bacalao ajoarriero. Sin embargo, la receta navarra es la considerada más canónica, principalmente por el equilibrio de sabores.
A continuación, puedes encontrar una receta tradicional de Navarra. Así, podrás hacer en casa la versión más popular de esta obra gastronómica.

Bacalao ajoarriero de Navarra

Los ingredientes para cuatro personas son los siguientes:
  • 600g de bacalao en salazón (previamente desmigado y desalado).

  • 1 cebolla grande blanca.

  • 4 dientes de ajo.

  • 2 pimientos verdes tipo cristal.

  • 4 pimientos choriceros (hidratados, para extraer la carne).

  • 200ml de tomate triturado natural.

  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE).

  • Opcional: Una pizca de guindilla para el toque picante tradicional.

La elaboración consta de los siguientes pasos:

  1. Sofrito. En una cazuela (mejor si es de barro), calienta el aceite y dora los ajos. Agrega después la cebolla, los pimientos verdes (finos y picados) y deja pochar a fuego lento. Observa que la cebolla quede transparente.
  2. Obtener el color rojo intenso. Añade el toque de color a través del tomate y la carne de los pimientos choriceros. Mezcla bien, y conseguirás el rojo profundo e intento característico del ajoarriero.
  3. Añadir bacalao. Reducido ya el sofrito, es el momento de añadir el bacalao bien escurrido. No lo cocines en exceso, mantén su textura pero que suelte suficiente “gelatina” para la salsa.
  4. Dejar reposar. Si en algo coinciden los cocineros de este manjar, es que debe reposado al menos unas horas antes de servirlo. Los sabores se asientan y alcanzar su punto álgido.

Las rutas que forjaron el triángulo del ajoarriero

La peña Napardi de Pamplona, en un almuerzo con ajoarriero
EITB

Las conexiones entre los diferentes reinos y sus caminos crearon una especie de “corredor gastronómico” del ajoarriero.

Hoy en día, se le puede seguir la pista a sus diferentes versiones a través de los tres reinos que conecta este plato. En la tabla  a continuación, puedes conoceros y los productos de intercambio que habilitaron su movilidad:

Ruta principal Reino de origen Destino clave Producto de intercambio
Ruta del Cantábrico Navarra / Vascongadas Pamplona / Estella Bacalao, aceite, sal
Ruta del Ebro Aragón Zaragoza / Tudela Trigo, vino, pimientos
Camino Real Castilla Madrid / Burgos Lana, legumbres, especias

La Cuenca de Pamplona es el epicentro de la creación, pero este fue más allá. Los arrieros navarros eran conocidos por su resistencia, llegando a atravesar los Pirineos y acercándose a las ferias de Medina del Campo, lejos de casa.

Así, estos hombres llevaron el plato a diferentes lugares, adaptando su receta a cada lugar. Por ejemplo, en Castilla se hacía más seca, y en Aragón se incorporaban huevos o patatas.

Así, esa comida de subsistencia es hoy una de las mayores obras culinarias del centro y noreste del país. Su identidad es la clave de su supervivencia, y con suerte, perdurará a través de los tiempos.

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