El Papa León XIV ha hecho llegar un mensaje de cercanía y condolencia tras el grave accidente ferroviario ocurrido en el término municipal de Adamuz (Córdoba), que ha dejado decenas de víctimas mortales y heridos. El Pontífice ha expresado su pesar por la tragedia en un telegrama enviado a la Conferencia Episcopal Española y firmado por el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, dirigido a su presidente, Luis Argüello.
En el texto, el Papa se muestra “apenado” por la “dolorosa noticia” del siniestro y subraya el impacto humano del accidente, que ha vuelto a situar en primer plano el sufrimiento de las familias y la respuesta urgente de los servicios de emergencia. El mensaje se detiene especialmente en tres líneas: el recuerdo a quienes han fallecido, el acompañamiento a los allegados y el deseo de recuperación para los heridos.
“Reza por el eterno descanso de los difuntos” y hace llegar su pésame a los familiares de los fallecidos, junto con “expresiones de consuelo” y una “viva solicitud” hacia quienes afrontan estas horas de duelo. El Pontífice añade además sus “deseos de pronto restablecimiento de los heridos”, muchos de ellos atendidos en centros hospitalarios de la zona y en unidades de cuidados intensivos, según la información disponible hasta el momento.

El telegrama incluye también un reconocimiento explícito al trabajo de quienes están interviniendo en la emergencia. El Papa alienta a los equipos de rescate y asistencia sanitaria para que perseveren “en los esfuerzos de socorro y asistencia” a los heridos. Un apoyo que adquiere especial significado en un contexto donde el dispositivo de emergencia continúa activo, con labores de atención a supervivientes, coordinación sanitaria y acompañamiento a familiares.
El mensaje se cierra con una fórmula litúrgica que remite a la tradición devocional española: el Papa imparte, por intercesión de Nuestra Señora del Pilar, “la confortadora bendición apostólica, como signo de esperanza en el Señor Resucitado”. Se trata de un cierre habitual en este tipo de comunicaciones ante catástrofes, donde la bendición se presenta como gesto pastoral y como expresión de cercanía en momentos de conmoción colectiva.
El accidente de Adamuz, ocurrido este domingo, ha generado una fuerte sacudida emocional en el país, no solo por la magnitud de la tragedia, sino también por la crudeza de los testimonios de quienes viajaban en los trenes. En las últimas horas se han sucedido escenas de duelo, reencuentros en hospitales y una incertidumbre prolongada para quienes todavía esperan confirmación sobre el estado de familiares y amigos.
Mientras tanto, la investigación para esclarecer las causas del siniestro sigue abierta. Las autoridades trabajan en la reconstrucción del suceso y en la evaluación de los factores técnicos y operativos que pudieron influir en el descarrilamiento. Las cifras de víctimas mortales y heridos, aún provisionales, han ido actualizándose conforme avanza la identificación de fallecidos y el recuento definitivo.
El mensaje del Papa se suma a las muestras de condolencia y apoyo institucional que se están produciendo desde distintos ámbitos, en un momento en el que la prioridad continúa siendo la atención a los heridos, el acompañamiento a las familias y el esclarecimiento de lo ocurrido.

