Madrid se prepara para un gesto inédito: convertir un gran pabellón musical en un espacio de oración. El lunes 12 de enero, el Movistar Arena (Palacio de los Deportes) acogerá LLAMADOS – Unidos hacia el 2033, un encuentro masivo de evangelización contemporánea que aspira a marcar un hito dentro del calendario católico en España por su escala, su lenguaje y su ambición simbólica. La propuesta no se presenta como un concierto, ni como un retiro, ni como un acto institucional al uso, aunque toma elementos de los tres formatos para construir algo distinto: una experiencia colectiva que mezcla música en directo, testimonios personales, silencio, oración y espiritualidad para todas las edades.
La organización corre a cargo de la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada y la Inmaculada (Algete) y Alpha España, con el respaldo de la Diócesis de Alcalá de Henares. El lema —“Eres amado. Eres llamado. Eres llama”— es una declaración de intenciones: no se trata de sumar público, sino de interpelar a todos, especialmente en un momento social en el que la Iglesia detecta una mezcla de fatiga, fragmentación y sed de sentido.

Un gran formato católico en un espacio de conciertos
El evento está previsto entre las 19:00 y las 22:30 h. y, según los materiales difundidos, busca unir a jóvenes, familias, parroquias y colegios en una misma convocatoria. La estética y el dispositivo del encuentro se alinean con el nuevo ecosistema cristiano que crece alrededor de la música, los creadores de contenido y los testimonios en primera persona: un lenguaje emocional, directo y compartible, diseñado también para circular fuera del recinto, en redes.
El gran elemento diferenciador, el que ha disparado el interés mediático y eclesial, llegará al final: la exposición del Santísimo en un espacio como el Movistar Arena, un gesto todavía poco habitual en grandes recintos musicales y que los promotores presentan como “sin precedentes” en este formato, más allá del multitudinario concierto de Hakuna. Esa imagen —el silencio de la adoración en un lugar pensado para el ruido— contiene, por sí sola, una lectura cultural: la fe entrando en territorios que en la España contemporánea se habían convertido en “neutros” o directamente ajenos.

Referentes internacionales y nombres del nuevo catolicismo mediático
Entre los participantes confirmados destaca Nicky Gumbel, conocido por su papel como impulsor de Alpha a nivel global y por su influencia en la evangelización contemporánea de raíz anglosajona. Su presencia sitúa LLAMADOS en una escena internacional y subraya el carácter de “evento-movimiento” más que de cita aislada.
La música tendrá también un peso central: se ha anunciado la participación de Hillsong (en su vertiente española) y del grupo Salve, que acompañará los momentos de oración. El evento será conducido por el cineasta Juan Manuel Cotelo y Olatz Elola, creadora del proyecto Blessings, y contará además con nombres vinculados a la movilización juvenil y a la comunicación católica contemporánea, como Quique Mira y María Lorenzo (Aute) o el influencer René ZZ, además de la intervención de Casilda Finat con un testimonio en clave personal.
La promesa: del espectáculo al recogimiento
La apuesta de LLAMADOS se sostiene sobre una tensión: usar un formato masivo —luces, música, pantallas— para conducir hacia una experiencia no masiva, incluso contracultural: el silencio, la oración, la intimidad con lo sagrado. En ese tránsito reside buena parte de su eficacia. No es casual que se hable de “alabanza” y de “misericordia” como dos tiempos diferenciados: primero lo colectivo celebrativo; después, el recogimiento.
La convocatoria mira ya al horizonte del año 2033, fecha en la que se conmemorarán los 2.000 años de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, con el deseo explícito de abrir una década de “renovación espiritual”. Ahí está el corazón del ideario del proyecto: no un evento, sino una marca en el calendario interior de los asistentes.

Interés creciente y lleno asegurado
La organización prevé un Movistar Arena lleno, con gran parte de las entradas ya vendidas según las informaciones publicadas en estos días. En algunas piezas se mencionan precios orientativos de entradas y la posibilidad de “fila 0” para colaborar, en una estrategia habitual de financiación mixta: entradas, patrocinios y becas para facilitar el acceso a grupos con menos recursos.
LLAMADOS llega en un momento especialmente sensible: tras años en que la religión parecía replegada al interior de lo privado, la Iglesia vuelve a ensayar formatos de visibilidad pública sin complejos, con una puesta en escena que no renuncia a los lenguajes contemporáneos. Y lo hace en el lugar donde hoy se construyen muchas liturgias laicas: el gran recinto de espectáculos. La pregunta que queda abierta —y que se responderá en la práctica, el lunes por la noche— es si esa mezcla, tan arriesgada como programática, consigue convertirse en experiencia verdadera.

