La investigación sobre el accidente ferroviario de Urda (Toledo) incorpora un nuevo dato sobre los trabajadores que se encontraban en el centro de control de Adif cuando se produjo la colisión. El controlador que mantuvo las comunicaciones con los maquinistas del AVE y del Iryo, así como el auxiliar y el supervisor que le acompañaban, dieron negativo en las pruebas de alcohol y drogas realizadas después del siniestro.
La información ha sido adelantada este jueves, 29 de octubre, por la Cadena SER, que cita fuentes directas del caso. Los resultados corresponden a los tres profesionales que estaban prestando servicio en el puesto de control de Atocha durante los minutos anteriores al accidente de tren de Toledo, que ha dejado al menos 68 fallecidos y decenas de heridos.
La noticia permite descartar, en el alcance de los controles practicados, la presencia de sustancias detectables que pudieran haber afectado a los trabajadores. Sin embargo, los resultados negativos no resuelven las incógnitas sobre las decisiones adoptadas durante la incidencia ferroviaria, que continúan bajo investigación judicial y técnica.
Los tres trabajadores de Adif dan negativo en las pruebas
🔴 DIRECTO | Negativo en el test de alcohol y drogas
Fuentes directas del caso confirman a la SER que tanto el controlador que habló desde Atocha con los maquinistas del AVE y el Iryo como el auxiliar y el supervisor que le acompañaban en este puesto de control de Madrid dieron…
— Cadena SER (@La_SER) October 29, 2026
La Guardia Civil practicó los controles de alcoholemia y detección de drogas a los empleados que se encontraban en el centro de coordinación de Atocha después del accidente registrado el miércoles 28 de octubre.
Las pruebas forman parte de los procedimientos habituales de investigación cuando se produce un siniestro ferroviario grave. Su realización no implica que existieran sospechas previas de consumo, sino que permite comprobar una circunstancia relevante para reconstruir las condiciones en las que trabajaban los profesionales.
Inicialmente, la Cadena SER había informado de que los tres empleados fueron sometidos a estos controles, aunque sus resultados todavía eran desconocidos. La nueva información confirma que ninguno de ellos dio positivo.
El controlador ocupa un lugar central en las pesquisas porque fue quien transmitió determinadas instrucciones a los maquinistas durante la avería que precedió al choque. La investigación también deberá esclarecer la intervención del auxiliar y del supervisor, así como la distribución de responsabilidades dentro del equipo.
Las comunicaciones de Atocha, en el centro del accidente de tren de Toledo
La principal línea de investigación continúa relacionada con la caída del sistema de seguridad LZB, registrada alrededor de las 8:30 horas del miércoles en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.
La avería provocó la detención de varios trenes y obligó al personal de Adif a gestionar la situación mediante los procedimientos establecidos para estas incidencias.
Según la reconstrucción inicial del Ministerio de Transportes, a las 8:36 horas el centro de control autorizó al maquinista del AVE de Renfe a reanudar la circulación con normalidad, pese a que las condiciones exigían una marcha más restrictiva.
La orden aparece recogida en los audios publicados por distintos medios de comunicación. En ellos se escucha la indicación de desconectar y volver a conectar el sistema antes de continuar con «marcha normal».
Mientras tanto, la maquinista del Iryo había comunicado que su tren permanecía detenido cerca de la estación de Urda y que no conseguía reiniciar correctamente el equipo de seguridad.
La colisión se produjo a las 8:53 horas, después de que el AVE recorriera aproximadamente 25 kilómetros desde que recibió autorización para continuar, de acuerdo con la versión ministerial.
La investigación debe aclarar por qué se autorizó la marcha

El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de «inexplicable» la decisión de permitir que el tren reanudara la circulación en aquellas condiciones.
El Gobierno ha apuntado inicialmente a un posible error humano, aunque ha insistido en que corresponde a la investigación determinar las responsabilidades.
Los resultados negativos de los controles de alcohol y drogas no permiten concluir por qué se transmitió aquella instrucción. Tampoco aclaran qué información manejaban los profesionales, cómo se coordinaban las comunicaciones o qué mecanismos deberían haber evitado el choque.
Estas cuestiones adquieren especial relevancia después de conocerse que el centro de Atocha estaba gestionando simultáneamente las incidencias de varios convoyes.
Antonio Tobal, responsable de Seguridad en la Circulación de UGT en Adif, ha explicado en Radio Nacional de España que el trabajador se encontraba gestionando una situación con ocho trenes detenidos y numerosas llamadas telefónicas.
El representante sindical considera necesario analizar la presión operativa que soportaba el personal, sin que esa circunstancia permita anticipar las conclusiones sobre lo ocurrido.
La Guardia Civil reconstruye los minutos anteriores a la tragedia

La investigación judicial, asumida por un juzgado de Orgaz, continúa examinando las pruebas recogidas durante las primeras horas posteriores al siniestro.
Entre las diligencias figuran la conservación de las grabaciones del centro de control, el análisis de los registros ferroviarios y la custodia de las cajas negras de ambos trenes.
Los investigadores deberán reconstruir la secuencia completa de comunicaciones, comprobar el funcionamiento de los sistemas de seguridad y determinar si existieron fallos individuales, organizativos o técnicos que contribuyeran al accidente.
La Guardia Civil también está recopilando documentación sobre los protocolos de actuación aplicables cuando se interrumpe el funcionamiento normal de los sistemas automáticos de protección ferroviaria.
Por ahora, no existe una resolución judicial que establezca responsabilidades definitivas. El negativo en las pruebas de los tres trabajadores de Atocha despeja una de las cuestiones examinadas por los investigadores, pero deja abiertas las preguntas fundamentales sobre el accidente de tren de Toledo: por qué se permitió continuar al AVE, qué ocurrió con las comunicaciones y por qué no se consiguió evitar la colisión.

